No soy adivino, pero ¿podemos leer el mapa de coyuntura tras el final del TPS para Honduras?

Por: Carlos Zelaya Herrera

Estimo que el final del TPS habrá un efecto inicial inmediato poco perceptible, el que aumentar rápidamente de forma vertiginosa tras cumplir el plazo de caducidad de esta condición migratoria.

El impacto irá agravándose hasta que sea brutal para la economía nacional tras la caída constante en el envío de remesas familiares, que en 2017 superaron cuatro mil millones de dólares, convirtiendo a la migración indocumentada, a la exportación de carne humana, en el rubro más rentable para el régimen de JOH, algo que se aproxima a un torpedo en la línea de flotación del presupuesto general de la República. 

Además, se podrían agravar los niveles de inseguridad debido a las deportaciones masivas que vienen y que serán mayores a las que con vértigo vemos casi a diario hoy. Porque solo debemos preguntarnos e imaginarnos que harán los compatriotas retornados al encontrase sin fuentes de empleo.

No olvidemos que muchas de esas familias huyeron de la violencia en sus comunidades, victimas de la extorsión y de las maras y pandillas o de los carteles de la droga y que al retornar vendrán a caer en las garras del lobo sin nadie que los defienda o ampare.

Asimismo, más presión en la demanda de empleo, así como mayor desempleo y subempleo, fenómenos de esta naturaleza que se combinan con la grave crisis que vive el país y que constituyen caldo para revoluciones.

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Pero también procesos de cambio social que dejan abusos y extensas violaciones de derechos humanos y para las cuales cuenta con la complicidad de Washington e Israel que brindan cobertura política, dotación de armamento y capacitación militar, así que como pueblo urge estar conscientes y organizados por lo que se nos viene encima. 

Que el ejemplo de nuestros mártires nos acompañe como lo hace el ideal patriótico y civilista del general y unionista centroamericano, Francisco Morazán.

Que Jesús, mi amigo maravilloso, nos ilumine y dé dirección.

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