En honor al idioma

Por: Emilio Fonseca

Entre otras muchas opiniones, hemos oído decir que el idioma y la religión fueron el mayor legado que nos dejó la conquista. Como no es el caso hablar de religión este día, dejaremos escritas algunas ideas sobre el idioma. 

Y eso nos hace pensar de inmediato en la riqueza expresiva que nos ha brindado el español (entendido como el idioma que nos dejaron los españoles tras la conquista). Nuestra mente vuela de pronto más allá del Quijote, que se quedó en Europa y pasa rozando a Rubén Darío, a Juan Ramón Molina, a Neruda o a García Márquez, por nombrar solo a unos cuantos.

Y sin mayor esfuerzo, nos sentimos dichosos y bien servidos por ser capaces de expresar por escrito o habla, en forma por demás maravillosa, nuestras opiniones y sentimientos, los colores de nuestras auras a lo largo del día, las angustias de nuestras almas y el sabor de un buen helado. Y nuestro corazón se siente casi satisfecho.

Nuestra alegría crece pensando en los soberbios escritos que nos dejaron, entre otros, don Rafael Heliodoro Valle, don Claudio Barrera, don Alfonso Guillén Zelaya…

Pero…¿qué sabemos en realidad de los idiomas -llamados así todos, para no menospreciar, ni discutir inútilmente- que se hablaban en nuestra tierra antes de ser tan afortunadamente “descubiertos”?. 

Nos enteramos hace muy poco que el lenca es casi lengua muerta. Y pasó a mejor vida sin que su estudio, por lo menos superficial, haya sido nunca materia obligatoria en nuestras escuelas. Algo similar puede pasarle al chortí, al garífuna y a todos esos idiomas ancestrales que se resisten a aceptar la derrota.

En esta era digital, nuestro aporte al idioma no ha sido poco, como nos cuentan en “Hondurastips”: “Si bien el castellano es la lengua oficial en la mayoría de Honduras, así como en gran parte de Latinoamérica en general, existen ciertos “hondureñismos” que no se interpretan igual en el país como en la madre patria o los mismos países vecinos. Cada país, dentro de su cultura única, maneja ciertos vocablos y frases con raíces en las lenguas que se hablaban en estas tierras antes del Descubrimiento de América, llamados “americanismos”.

Entre las lenguas que han dejado su huella en los “hondureñismos”, se encuentran la lenca, náhuatl y por supuesto, la maya. La Real Academia Española, dedicada a la protección y el registro de nuestro idioma en todas sus manifestaciones, se ha encomendado la tarea de recopilar todas estas palabras, produciendo un diccionario de americanismos con más de 120,000 acepciones”.

Este día del idioma no nos queda del todo dulce en el paladar. No se trata de una necia y tardía rebeldía, pero queda escrita mi protesta: A ese milagro cotidiano que nos permite una expresión ilimitada de nuestros pensamientos, tenemos que agregarle la amargura de saber que fue grabado en nuestra mente con la sangre de nuestros ancestros.

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