Oscar Arnulfo Romero “hay que cambiar de raíz todo el sistema”

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Por: Oscar Miguel Marroquín

Las cartas están sobre la meza, seguir esperando es ya una terquedad, el sistema debe ser cambiado de raíz; torpes son las reformas propuestas por aquellos que han enriquecido sus bolsillos a costa del sacrificio permanente de los oprimidos, ilusos los que aceptan de buena gana los teñidos discursos del sistema.

Justo ahí esta la Honduras presente ante los ojos del mundo, como una lúgubre postal, sus calles y veredas manchadas de sangre, sangre de juventud, de obreros, de campesinos, de mujeres de los mercados, en fin, del pueblo, de un pueblo que no termina de rezar la muerte de tanto asesinato junto, mientras los gobernantes brindan en sus guaridas junto a los coroneles y generales.

Entre tanto los políticos, de todos los colores se preparan para la nueva campaña electoral, campaña que, por supuesto nada dirá sobre el sistema, el discurso será como siempre vacío, trasnochado, alejado de toda realidad, reformista, es decir con argumentos para que nada cambie.

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Un argumento que, por supuesto nada dirá sobre los banqueros evasores permanentes de impuestos, los grandes empresarios que día con día niegan mejoras salariales, los corruptos, criminales militares que ahora disparan contra el pueblo, narcotraficantes de cuello blanco, en buen español en las próximas elecciones nada cambiará, excepto el nombre de los próximos corruptos que morderán el pastel llamado ESTADO.

Cuando San Romero de América dijo “hay que cambiar de raíz todo el sistema” lo hizo en franca conversación con los oprimidos, con aquellos que por mas de cinco siglos han soportado el fierro sobre sus espaldas, el plomo de la muerte, las cadenas y las ergástulas, la persecución, la mentira, el destierro, la tortura.

Cambiarlo todo de raíz significa, sin más, escribir las nuevas paginas de la historia, levantar la cabeza, decirle a la oligarquía no mas crímenes, no mas robo, no mas corrupción, no mas represión, decirles a los políticos no más hipocresía, no más pobreza, no más migración forzada; cambiarlo todo de raíz significa recuperar el sentido de soberanía nacional y por supuesto también significa volver al camino de una democracia real.

Esta pantomima de democracia ya no da para más, el pueblo salió el pasado 26 de noviembre a elegir a sus representantes ante el Congreso Nacional y al presidente de la república, no obstante, desde otros rumbos fuera de la frontera hondureña se decidió quien gobernaría Honduras.

Democracia sin soberanía, no son dos conceptos que puedan caminar por separado, Honduras ahora mismo vive bajo las directrices del norte, no su mueve una sola hoja de árbol alguno sino es con el consentimiento del Departamento de Estado de los Estados Unidos, baste con ver las patrañas y marañas de la Sra. Heide Bulton quien se encargó en última instancia de levantar la mano de Juan Orlando Hernández para nombrarlo presidente de Honduras.

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Nota frelacionada Honduras: Oscar Arnulfo Romero Y Oscar Andrés Rodríguez: El Místico Y El Pérfido

Por ahí caminan sacerdotes y pastores afirmando a los cuatro vientos que es necesario volver al camino de la reconciliación, ¿acaso puede una sociedad reconciliarse cuando unos cuantos deciden quien vive o quien muere dentro de Honduras? ¿puede un pueblo buscar la reconciliación en medio de una tragedia llamada pobreza? ¿Hay condiciones suficientes para la reconciliación cuando no se ha querido castigar a quienes dieron la orden de asesinar a mas de 50 personas por el solo hecho de manifestarse contra el FRAUDE ELECTORAL? ¿Puede acaso el pueblo hondureño reconciliarse con los gobernantes corruptos y narcotraficantes?

Honduras desde mi punto de vista, tal y como lo dijo Oscar Arnulfo Romero, lo que en realidad necesita son cambios de raíz de un sistema por demás decirlo podrido.

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