Intentos de Elecciones Estudiantiles en la UNAH (3-4)

Por: Engel Bladimir López

Tres años de conflicto universitario y el tema de fondo: la ausencia de participación estudiantil

En la primera entrega señalábamos los bloqueos que se presentan en el actual modelo de Reforma Universitaria para abrir cause a los procesos de participación estudiantil, y en la segunda entrega puntualizábamos la manera en que esos bloqueos revisten un carácter ideológico y político, entre sectores estudiantiles que buscan la democratización de la Universidad y autoridades universitarias que han impedido cualquier esfuerzo de esa magnitud.

En la UNAH la participación estudiantil dicta ser un tema de interés en el momento que el Consejo Universitario aprueba las Normas Académicas en el 2014 y su entrada en vigencia en el 2015. A finales del 2014 se gestan las primeras protestas estudiantiles y se dan los primeros casos de criminalización de la protesta y expulsión de estudiantes universitarios; para el 2015, en el segundo periodo, se profundiza la protesta estudiantil y la criminalización hacia el estudiante; para el 2016 se agudiza el conflicto y el 2017 se polariza ante los intentos reeleccionistas de la excretora Julieta Castellanos.

El periodo del 2015 al 2016 la protesta estudiantil estuvo enfocada en temas meramente académicos, ya para el 2017, hay una acumulación significativa de descontento y el discurso se orienta hacia el tema de la criminalización y la salida de la excretora Julieta Castellanos ante sus intentos reeleccionistas. En síntesis, este periodo estuvo marcado por una disputa entre estudiantes y autoridades y el tema de fondo giro alrededor de la participación estudiantil y la democratización de la UNAH.

La politización del conflicto universitario y la polarización en la comunidad universitaria, conllevó a que el Congreso Nacional bajo dictamen obligara a las partes en conflicto abrir cause a un proceso de Elecciones Estudiantiles. En ese marco intervencionista es pertinente responderse las siguientes preguntas: ¿Por qué después de tres años de conflicto el Congreso Nacional interviene en el tema de la UNAH? ¿Por qué hasta ahora existe la voluntad política para negociar un reglamento electoral para convocar a elecciones estudiantiles? ¿Después del fraude electoral del 2017 que está en juego en la UNAH? Trataremos de dar respuesta a estas preguntas.

Las protestas estudiantiles en el 2017 y el giro del conflicto en la UNAH: la intervención del Congreso Nacional

El Congreso Nacional durante los tres años de conflicto universitario había jugado un tímido papel en el tema universitario y a pesar de su timidez fue un actor cómplice con la reforma a la Ley Orgánica en el 2013, que permitió la reelección de Julieta Castellanos y potestad para elegir a estudiantes ante el Consejo Universitario.  

La intervención del Congreso Nacional, por un lado, se da en un contexto marcado por el desgaste, no agotamiento, de la clase dirigente de la UNAH, ante la falta de espacios de diálogo, la imposibilidad de generar consensos mínimos que permitieran la gobernabilidad en la UNAH, y en los intentos de reelección de Julieta Castellanos, y, por otro lado, en un contexto de país marcado por el fenómeno de la reelección ilegal de Juan Orlando Hernández y por los altos niveles de polarización política.

Esos dos eventos eran de suma preocupación para la elite gobernante del país. Recordemos que es en la UNAH donde se construyó y se popularizo el FUERAJOH en el 2013, como también, uno de los primeros espacios socioterritoriales que mostros su descontento contra la reelección de JOH y de Julieta en el 2017. El discurso anti-reelección encontró eco en el territorio universitario en un contexto de país polarizado por la reelección presidencial y era medida urgente detener la protesta estudiantil y ceder medianamente ante las exigencias de los sectores estudiantiles.

La intervención del Congreso Nacional y el Decreto N° 75-2017: ¿Salida a la crisis, pacto o reacomodamiento entre grupos?

En el 2017 los sectores estudiantiles presentaron un Ante Proyecto de Ley que tenía como objetivo profundizar la democratización y sentar las bases para un nuevo proceso de gobernanza universitaria. El espíritu del ante proyecto iba más allá de la realización de un proceso electoral, ya que planteaba la necesidad de una Asamblea Constituyente Universitaria (ACU), como un espacio de encuentro y diálogo entre la comunidad universitaria para debatir y darle respuestas a los problemas reales de la UNAH; y la apelación ante el Congreso Nacional de Julieta Castellanos para dar cuenta sobre los casos de criminalización y judicialización de estudiantes universitarios.

Ante la timidez de los sectores estudiantiles organizados y su excesiva confianza, el Congreso ratifico darle respuesta al problema de la participación estudiantil. No es mi objetivo realizar un análisis de dicho decreto, mis intereses es puntualizar el tema político de fondo presente en dicha iniciativa, y de cómo el mismo apunta a normalizar la crisis universitaria y lograr el reacomodamiento de los grupos que se disputan el control de la UNAH.

¿Por qué hasta ahora existe la voluntad política para negociar un reglamento electoral para convocar a elecciones estudiantiles? Esa pregunta es necesario ubicarle alrededor de ocho premisas, cuatro internas y cuatro externas. A nivel interno: la primera, el proceso actual de negociación es el resultado de siete años de lucha estudiantil por abrir cause al proceso de elecciones estudiantiles. La segunda, ese proceso histórico ha estado marcado por tensiones y disputas entre estudiantes y autoridades alrededor de significaciones y resignificaciones en los temas de Universidad Pública y Reforma Universitaria. La tercera, esas disputas y tensiones han están llevando a un proceso acelerado de fragmentación estudiantil entre bloques estudiantiles que defienden la idea de “Universidad Normativa” y la idea de “Universidad Imaginaria”. La cuarta, ese proceso acelerado de fragmentación en los últimos meses le ha permitido al Julietismo y a sectores conservadores del Partido Nacional posicionarse para garantizar el control del escenario electoral en la UNAH.

A nivel externo sobresalen las siguientes premisas. La primera, en tiempos de crisis y polarización las elites ponen en juego todos los mecanismos institucionales y políticos para normalizar la crisis y oxigenar a los grupos dominantes. La segunda, la oxigenación de esos grupos se está dando en el marco de un proceso de transición universitaria que se desarrolla alrededor de personas con bajo perfil político-partidario. La tercera, las transiciones pueden ser autoritarias o democráticas, y en la UNAH se evidencia la necesidad de asegurar la transición con rasgos autoritarios. La cuarta, las transiciones autoritarias conllevan a la profundización de proyectos políticos autoritarios.

Bajo esas ocho premisas la coyuntura da pistas para constatar que nos encontramos ante un reacomodamiento de grupos, lo que la coyuntura, por ahora, no muestra es evidencia de que lado está más favorable la correlación de fuerzas, sí del lado del sector que dirige la UNAH o de los sectores del Partido Nacional. Los acontecimientos que se puedan desarrollar en el marco del proceso electoral universitario darán cuenta de dicho hecho.

Después del fraude electoral del 2017 y el intento de celebrar elecciones: ¿Qué está en juego en la UNAH?

Los puntos de análisis que se puedan desarrollar sobre las anteriores ocho premisas sin duda alguna dan pistas para comprender lo que está en el juego en la UNAH. En el fondo lo que está en juego es el modelo de universitario y modelo de reforma, que giran alrededor de las cuatro urgencias que describíamos en la primera entrega (véase https://criterio.hn/2018/03/06/los-intentos-elecciones-estudiantiles-la-unah-1-4/)

En esta parte es de nuestro interés desarrollar las cuatro urgencias para comprender lo que entró en juego con el fraude electoral del 2017 y lo que está en juego con un futuro proceso de elecciones.

La primera urgencia la ubicábamos en el marco del decreto emitido en el 2017 por el Congreso Nacional y puntualizamos la idea de la posibilidad de asegurar el control político y cultural por parte de los sectores conservadores representados por el Partido Nacional. El actual proceso de reforma fue un parto de gobiernos nacionalistas, que luego del golpe de estado ven a la UNAH como una institución cultural capaz de reproducir el proyecto histórico de la élite gobernante, a través de la formación del estudiante, difusión cultural y producción académica. En ese marco complejo de intereses y apuestas el partido de gobierno buscara por todos los medios disputar e influir en el proceso elección de autoridades universitarias y mantener el control de la representación estudiantil desde las bases (asociaciones estudiantiles) hasta el vértice (federación de estudiantes universitarios).

La segunda urgencia va de la mano con el interés del actual bloque dirigente de la universidad y la necesidad de realizar elecciones para sanar el vacío de gobernabilidad universitarias. Esta urgencia es discutible, si consideramos que, bajo la normativa de la Ley Orgánica y sus reformas en el 2013, se le concede a Rectoría y a Decanos poderes especiales para administrar la UNAH. El tema de fondo en esta urgencia es que el actual bloque que dirige la UNAH después de la salida de Julieta Castellanos buscan reacomodarse y darle seguimiento al proyecto que vienen impulsando desde el 2009. Pareciera ser que nos encontramos ante una disputa de bloques, entre sectores del partido de gobierno y sectores universitarios.

La tercera urgencia es necesaria verla en perspectiva y como un elemento articulador que definirá la dinámica de la universidad y de la reforma en las próximas décadas. Una de las tantas deudas del actual proceso de reforma universitaria ha sido los pocos avances que se ha tenido en materia de reforma académica. El tema de la reforma académica pasa por tener constituida la representación estudiantil, la cual no ha podido constituirse por la ausencia de elecciones estudiantiles. En el fondo estos sectores que se disputan el control político y cultural abogaran por una reforma académica con rasgos excluyentes y mercantilistas, tal y como se expresa en el actual modelo de normas académicas.

Y la ultima urgencia va de la mano de los beneficios de la Universidad Pública al contar con representación estudiantil, ya que eso le permite convergen en los espacios regionales de Educación Superior y poder ser parte del festín meritocrático que ofrece la globalización educativa y la internacionalización de la educación.

Nota relacionada Los Intentos de Elecciones Estudiantiles en la UNAH (2-4)

¿Qué está en juego? Lograr el control político y cultural de la UNAH y orientar la dinámica académica alrededor de intereses clasistas en detrimento de los intereses de la nación; la elección de autoridades universitarias que garantice la continuidad del modelo universitario y modelo de reforma bajo los intereses del actual gobierno o del bloque que actualmente conduce  a la UNAH; asegurar el proyecto educativo a través de una reforma académica que garantice el controlo ideológico y cultural de la elite gobernante, en detrimento de los principios de la Universidad Pública; y por último, potencializar el reconocimiento internacional en los espacios académicos y acceder a los beneficios que ofrece la internacionalización de la educación superior en los esfuerzos de consolidar su proyecto educativo.

Ese marco podemos constatar una serie de intereses que están en juego y que van a marcar la dinámica del proceso electoral en la UNAH. En la siguiente y ultima entrega trataremos de puntualizar los posibles escenarios que se puedan desarrollar en la coyuntura de las elecciones estudiantiles en la UNAH.

 

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