Los Intentos de Elecciones Estudiantiles en la UNAH (1-4)

Por: Engel Bladimir López Sánchez

Consideraciones previas

En la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), en el contexto denominado “IV Reforma Universitaria”, se han suscitados dos intentos de elecciones estudiantiles. El primer intento se presentó en el 2011, teniendo como representación general la imposición de un Reglamento Electoral elaborado por el Comisionado Universitario y aprobado por un Consejo Universitario con representación estudiantil ilegitima. El segundo intento se suscitó en el 2012, mediante enmienda del Congreso Nacional, el cual hacia un llamado a los sectores estudiantiles a formular en consenso un Reglamento Electoral para convocar ese mismo año a elecciones, el intento fracaso y desde entonces las autoridades universitarias, vía Decreto N° 46-2013, han venido nombrando la representación estudiantil ante el Consejo Universitario.

En otros espacios he desarrollado de cómo estos hechos dieron origen al surgimiento de un nuevo movimiento estudiantil universitario que se ha venido construyendo desde el 2010 y consolidándose a raíz de las acciones de protesta de los últimos cuatro años. En la historia reciente de la UNAH las autoridades no solo han impedido todo intento de elecciones estudiantiles, sino que han bloqueado todo esfuerzo de consenso del reglamento electoral.

Ante esos intentos de elecciones y bloqueos institucionales, en segunda ocasión el Congreso Nacional, vía Decreto N° 75-2017, exhorta a las autoridades y sectores estudiantiles a elaborar un Reglamento Electoral para la realización de Elecciones Estudiantiles y elegir a los representantes estudiantiles ante los órganos del Gobierno Universitario, y de esa manera garantizar la gobernabilidad en la Universidad.

Actualmente (cuando se trazan estas líneas) sectores estudiantiles organizados y autoridades sostienen conversaciones para la elaboración de Reglamento Electoral y de esa manera desarrollar elecciones estudiantiles el segundo periodo académico. El proceso actual de negociación del reglamento se desarrolla en una coyuntura universitaria desfavorable para los intereses de los estudiantes, y en un contexto de país marcado por un reciente fraude electoral que reposiciono a sectores de la derecha neoconservadora que históricamente se han disputado el control político y cultural de la UNAH.

Ante ese marco de país adverso y una coyuntura universitaria marcada por la complicidad entre sectores dirigentes de la Universidad y sectores neoconservadores de la derecha política del país, nos obliga llevar al actual proceso de negociación a lecturas críticas que nos den pistas para comprender la magnitud de un proceso electoral estudiantil en la UNAH y sus implicaciones para la misma existencia de la Universidad, como institución en donde los sectores estudiantiles organizados han venido gestando una  transformación cultural generacional que muchas veces ha puesto en aprietos al Gobierno y a las autoridades universitarias.

Y para ello es necesario trabajar alrededor de tres preguntas básicas: ¿Existe espacio para la participación estudiantil en el actual modelo de Universidad y de Reforma Universitaria en la UNAH? ¿En los últimos años, que ha bloqueado los esfuerzos de los sectores estudiantiles organizados para la celebración de elecciones estudiantiles? ¿Qué intereses se juegan en las futuras elecciones en un contexto universitario marcado por el reacomodamiento del Julietismo y la reelección fraudulenta de Juan  Hernández?

Universidad Pública y Participación Estudiantil: La Disputa en el Campo Universitario

En la Universidad Publica tratar el tema de la participación estudiantil es un asunto que es necesario puntualizarlo más allá de su carácter legal y normativo. Ya sea porque la universidad pública siempre ha reflejado el interés de la clase política nacional o porque es el espacio cultural en donde se fomenta y se desarrolla el espíritu profesional, humanístico, crítico y reflexivo del estudiante universitario.  Siempre he definido la universidad pública como un campo de poder y de disputa entre actores que buscan acceder a los distintos tipos de capital cultural y social que ofrece el mundo universitario, ya sea para la conservación o reproducción o para la subversión y transformación del campo universitario.

En ese tipo ideal de universidad pública la democracia universitaria retrata una escena de prácticas y valores diversos que le otorgan una representación multicultural que trasciende los esquemas tecnócratas y autoritarios que caracterizan la dinámica política en la UNAH. En ese marco la idea de democracia universitaria es necesario verla más allá de consensos y normas que regulan el comportamiento de la participación política de los estudiantes  en el campo universitario ya que, por un lado, las autoridades se han valido de esa premisa para obstaculizar el desarrollo de las elecciones estudiantiles y, por otro lado, es un embotellamiento que ha orillado a los sectores estudiantiles a sumergirse en una política de “reconocimiento institucional” que está bloqueando su práctica hegemónica, subversiva y transformadora.

Con lo anterior busco poner en discusión tres temas de fondo que determinan, coyunturalmente y estructuralmente, el actual proceso de negociación del Reglamento de Elecciones. En un primer momento discutir la visión de Universidad y de Reforma Universitaria en la que estado inmerso los fallidos procesos electorales estudiantiles en la UNAH. En un segundo momento comprender el contexto político de país en la era del post golpe del 2009 y sus repercusiones políticas en el movimiento estudiantil en la UNAH. Y un tercer y último momento indagar los intereses de la clase tecnócrata universitaria en el marco de la salida de la ex rectora Julieta Castellanos y el contexto posfraude electoral del 2017.

Universidad y Reforma Universitaria en la UNAH: El Trauma de la Participación Estudiantil

En distintos espacios he expuesto mis ideas sobre la visión de Universidad y Reforma que se viene construyendo en la UNAH desde los esfuerzos de la Comisión de Transición Universitaria (2006) y practicados desde la llega de la excretora Julieta Castellanos (2009). Cuatro tensiones representan ese orden de ideas. La primera tensión “Universidad Normativa vs Universidad Imaginaria”, aquí es preciso recalcar que la Ley Orgánica de la UNAH enfatiza la visión de una “Universidad Normativa” bajo una serie de reglamentos que, por un lado, crean una especie de técnicos y burócratas que gestionan las redes (micros y macros) de la organización universitaria y, por otro lado, concibe una forma de poder autoritario centrado en la figura de Rectoría y Decanatos.

Esta visión de Universidad Normativa no da espacio para el disenso y la crítica, ya que las formas de organización y la vida democrática se gestiona en base a lo que piensan los técnicos y los tecnócratas, y no en el marco del sentir y el pensar de la comunidad universitaria; lo cual viene a desembocar en bloqueos para el desarrollo de la “Universidad Imaginaria” que se caracteriza por ser una institución social que privilegia los procesos de interacción de los actores universitarios por encima de los canales administrativos de comunicación.

Esa primera tensión desimanada a lo largo de la Ley Orgánica de la UNAH retrata problemas políticos y académicos al momento de orienta el desarrollo académico y político de la UNAH. Esto da paso a la segunda tensión que denomino “Universidad Empresa vs Universidad Popular”. En el marco de las reformas educativas neoliberales y la ideología del capitalismo académico la universidad pública ha venido transformando radicalmente sus modelos organizativos. Basta con que tomemos el ejemplo la Junta de Dirección Universitaria (JDU), y revisar sus atribuciones, podemos observar una espacie de control empresarial, por encima de los órganos primarios y secundarios de toma de decisiones en la UNAH, para darnos cuenta que la visión de “Universidad Empresa” es propia de una Ley Orgánica que bajo un carácter normativo regula empresarialmente la vida académica y política del estudiante universitario.

La Universidad Empresa complementa la idea de Universidad Normativa, ya que la primera controla acciones de la comunidad universitaria bajo mecanismo de costo y beneficio y la segunda regula bajo una seria de reglamentos la vida de los miembros de la comunidad universitaria. Bajo esa idea la visión de Universidad Popular entra en contradicciones con las formas de organizar el mundo universitario, ya que, bajo ese modelo, la Universidad es vista como un todo multicultural que trasciende lógicas mercantilistas de costo y beneficio, retratadas por ejemplo en las Normas Académicas, Modelo Educativo y el Reglamento Estudiantil.

La tercera tensión la sustenta una idea de fondo: la Comisión de Transición en los esfuerzos construir un Modelo Universitario de Universidad Imaginaria y Universidad Popular (como fue su esfuerzo y apuestas), conllevaron a la UNAH a una paulatina desnaturalización del postulado de Universidad Pública y alteración de sus procesos de Reforma Universitaria. Esta idea sustenta mi cuarta tensión “Modernización Universitaria versus Reforma Universitaria.

Teóricos de la universidad pública establecen que la reforma pretende redefinir el quehacer científico y cultural de la universidad, a fin de convertirla en una institución que colabore activamente en el cambio social. La modernización, por su parte, aspira a elevar el rendimiento académico de la universidad conforme a los criterios de los centros más altos de actividad científica.  La reforma democratiza la Universidad a fin de hacer realidad su carácter comunitario y sienta las bases institucionales para hacer permanente la participación de la comunidad universitaria en su gobierno. La modernización, por el contrario, pretende una democratización muy reducida de la universidad, pues se la entiende como un incremento del alumnado, a fin de satisfacer las necesidades de recursos humanos

De lo anterior se traduce en la idea que en la UNAH se ha puesto en marcha un proceso de modernización universitaria que se caracteriza por el cierre de los espacios de participación de la comunidad universitaria en la vida académica y política; la criminalización del estudiante que alza la voz y que lucha por la democratización de la Universidad; y un modelo de poder autócrata y autoritario incapaz de generar consenso y cohesión alrededor de los grandes problemas que aquejan a la comunidad universitaria.

De esa tensión entre modernización y reforma, que no es más que el aniquilamiento de todo tipo de conflictos y crisis, se desprende la cuarta y última tensión, a la cual denomino “Politización vs Despolitización de la Vida Universitaria”. La particularidad de esta tensión es que es el espacio en donde queda al descubierto las tres tensiones anteriores, ya que la última tensión es la que representa la vida política del estudiante en el campo universitario.

En los documentos oficiales que dan vida a la denominada Cuarta Reforma Universitaria, y en concreto El Modelo Educativo, se refieren a la idea de un estudiante crítico, reflexivo y propositivo, es decir, que el perfil del estudiante egresado de la UNAH debe de retratar la filosofía educativa expuesta a lo largo del Plan General para la Reforma Integral de la UNAH y el Modelo Educativo. En los dos documentos hay contradicciones de índole ontológicas y epistemológicas que trataremos en otro momento, la idea central que queremos rescatar es la ruptura que se presenta a lo largo de esos dos documentos entre Ciencia, Universidad y Política.

Siguiendo las ideas de Monedero, la noción de política hoy sufre una especie de parálisis cerebral y en distintas ocasiones los teóricos de la derecha han pronunciado su fin, entre reduccionismos, mecanicismos y positivismos. Bajo esa visión las instituciones han instaurado una nueva gobernanza en la cual la política ha sido utilizada para despolitizar la vida universitaria. Por eso no es extraño escuchar al Rector Interino de la UNAH, expresando que el tiempo de la crisis y del conflicto termino, que hemos entrado en una época en que la ciencia y la razón tienen que hablar, y todo aquel sector que se oponga es un enemigo de la Universidad, de la Reforma y del Estado y por lo tanto tiene que enfrentar la justicia del país.

El profesor italiano Enzo Traverso expresaba que, en nuestras universidades, la función de las autoridades universitarias consiste en explicar cómo salvar la universidad del pensamiento crítico y reducir el conflicto, en detrimento de la participación de la comunidad universitaria en la construcción de la universidad y en el desarrollo de la reforma.

El trauma de la participación estudiantil y los fallidos procesos electorales hay que ubicarlos en el marco del actual proceso de Reforma Universitaria. ¿Existe espacio para la participación estudiantil? Mi hipótesis es que existe un espacio limitado, instrumental y racionalizado, orientado a reproducir y conservar el actual modelo de Reforma Universitaria que se viene desarrollando en la UNAH. Esa premisa es de suma importancia, ya que el actual proceso de negociación de reglamento y elecciones estudiantiles se desarrolla en el marco de cuatro urgencias: primero, cumplir con lo decretado en el 2017 por el Congreso Nacional y abrir un espacio para un futuro control  político y cultural de la UNAH por parte del Partido Nacional; segundo, la necesidad de la instauración de la gobernabilidad universitaria bajo un supuesto “vacío de poder” que limita funciones de las autoridades universitarias ( las cuales tienen poderes especiales sobre la administración universitaria); tercera, la puesta en marcha de la reforma académica excluyente y mercantilista con representación estudiantil legitima; y la cuarta, gozar de los beneficios económicos y académicos que ofrece la globalización educativa,  internacionalización de la educación superior y contar con notoriedad en el lobby académico de la región centroamericana.

Ante ese marco de urgencias es necesario preguntarse: ¿cuál es la urgencia principal y que papel está jugando o jugaran los sectores estudiantiles organizados?

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