La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario

Presidente Hernández

Por: Oscar Miguel Marroquín

El sargento, Juan Orlando Hernández, ha decidido emplear el dinero del Estado al gasto militar, en un afán por obtener el apoyo incondicional de las fuerzas armadas a la causa del continuismo, abandonando casi por completo la idea de reforzar, por ejemplo, el presupuesto a educación, salud y otros.

Nada difícil es pensar que los coroneles y generales, gatilleros al servicio las 24 horas del día de un presidente espurio, estarán aprovechando al máximo la oportunidad de sacar buena tajada del momento; generalmente los altos mandos reciben fuertes cantidades de dinero a fin de movilizar, alimentar y cubrir otros gastos de la tropa, sin embargo, casi siempre la corrupción también llega a los altos mandos, en otras palabras, buena parte de esos dineros van a parar a sus bolsillos.

Pero la cosa no para ahí, hay más, la economía del gobierno debe reemplazar constantemente, armas, equipo y munición, naturalmente que estas compras se efectúan en dólares, o sea en la moneda que nos impone el sistema monetario del Tío Sam; pues bien, hay que pasar nuestros tristes y devaluados lempiras a moneda verde (dólar) dejo en sus manos amigo lector o lectora según sea el género, para que haga el ejercicio de conversión y se dé cuenta del costoso gasto que está pagando el  gobierno en movilización y material militar. Los banqueros no venden gratuitamente dólares al gobierno, en esto también hay movida.

Ha, pero metiéndole pluma al asunto, también hay que pensar el en arañazo, la tajada, mordida o como usted guste llamarle a la parte que regularmente queda en el bolsillo de quien se encarga de estas tenebrosas compras militares. En todo caso, los nacionalistas ya son expertos en hacer chanchadas a la hora de comprar, y sino veamos el caso del seguro social.

Por otra parte, el sargento Juan Orlando Hernández, tiene metida entre ceja y ceja la idea de convertir a Honduras en el mas grande cementerio de toda la región, y si para ello tiene que emplear los escasos recursos con los que cuenta el Estado, este no vacilará en hacerlo, según el apegado al pensamiento de Nicolás Maquiavelo que dice “el fin justifica los medios”. Si para quedarse en el poder el sargento JOH tiene que asesinar al pueblo, entonces lo asesina.

Planteadas, así las cosas, es necesario quizá retomar al legendario Sun Tzu y su famoso escrito el Arte de la Guerra, que dicho sea de paso todos los militares en América Latina leen, pero no lo interpretan por razones obvias o casi siempre por falta de inteligencia, bueno que mas podemos esperar de una manada de simios vestidos de verde olivo.

El libro de Sun Tzu data del siglo IV y, continúa teniendo ahora más que nunca vigencia, en este pequeño escrito encontramos que el autor nos dice: “La invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario” dejo pues, en manos de la dirigencia esta frase, que no nudo que podría servirles de mucho para impedir que el sargento Juan Orlando Hernández se apropie fraudulentamente de casa presidencial por segunda vez.

Para concluir, coloco en el tapete de la mesa algunas preguntas que creo, aun no tienen respuesta y que surgen bajo la interpretación de la frase de Sun Tzu:

¿Cuánto tiempo podrá soportar la economía del Estado hondureño, con los gastos militares?

¿Estará dispuesta la oligarquía a ceder parte de su riqueza para financiar este estado de guerra contra el pueblo?

¿Cómo incidirá en el presupuesto gubernamental a corto, mediano y largo plazo, el millonario gasto que hace ahora el gobierno en armas y equipo?

¿Cuántos millones de dólares podrían estar quedando en los bolsillos del sargento JOH y de los militares, ante posibles actos de corrupción? No debemos olvidar que el tazón de seguridad es impenetrable a cualquier auditoría. 

Desde mi punto de vista, creo que la frase “la invencibilidad está en uno mismo, la vulnerabilidad en el adversario”, es cosa para analizar en serio, o porque no decirlo, a manera de interrogante ¿Será que, al multiplicarse las acciones de protesta y tomas de calles y carreteras, el sargento Hernández podrá volverse vulnerable, al grado que se vea obligado a abandonar el país por la puerta de atrás, cuando ya no tenga cómo financiar la guerra contra el pueblo?

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