Consolidación o fin de la naciente dictadura

Por: Luis Méndez

Plantear algo nuevo o matizar ciertos planteamientos ya expresados, -con otros elementos narratorios en términos políticos- puede ser un ejercicio circular en el análisis de esta crisis post electoral, misma que va desarrollándose en una especie de estaciones o espiral de coyunturas aleccionadoras. Intentaré repensar algunas avenidas posibles, o calles sin salida a pocas horas del Paro Nacional. 

 Es evidente que en el contexto internacional, los países en su mayoría están subordinados al imperialismo norteamericano, y la OEA es apenas una voz disonante, (que da campanazos que nadie atiende) frente al acoplamiento de los intereses económicos y geopolíticos que se dan no solo en el continente sino también en el contexto del sistema mundo. En tal sentido, por la vía diplomática entre Estados y Gobiernos de hecho y de derecho se ha escalonado un reconocimiento tácito no solo de los “nuevos formatos de Golpes de Estado”, también de “nuevas modalidades de dictaduras – democráticas”, y eso representado en la imagen de JOH.

Desde esta mirada se puede inferir entonces que en el contexto internacional “la supuesta racionalidad y los cálculos políticos” de Gobiernos, unos de derecha y otros progresistas están por encima de lo evidente; de un fraude electoral, del asesinato de más de 30 personas, presos políticos, represión y violación a los Derechos Humanos de miles de pobladores, violación a la libertad de expresión, persecución y estigmatización a liderazgos locales, y de organizaciones del movimiento social  y popular. Sin embargo, ese reconocimiento tácito y “de conveniencia”,  podría ser deshecho y perder derecho en la medida que la presión y la insurrección popular tome fuerza y sea sostenida en todo el territorio nacional, incluso más allá del día 27 de enero, por tanto les obligue como países “comodines”, repensar su papel no solo frente a la crisis post electoral (de la cual ellos forman parte -en tanto su silencio los ha vuelto cómplices- de la dictadura JOH), y frente a un cambio de correlación de fuerzas estos países estarían más que obligados a tomar,  si es que acaso, una postura ética y de desconocimiento del régimen, o de lo contrario, la salida inminente de sus representantes o delegaciones, dadas las condiciones de incertidumbre que se avecinan.

El contexto nacional tiene dos aristas más que definidas: Primero, la dictadura apelando al “falso dialogo”, con actores cómplices del continuismo, los mismos de siempre, que construyen colectivamente ese discurso agotado y reiterativo frente a cada crisis que se presenta, y donde acuden a la “moral”, al “civismo”, al “cristianismo”, “al buen hondureño que quiere vivir en paz”, al hondureño “bueno que no afecta la economía por amor a Honduras”. Todos estos argumentos y otros “apelativos de buenas costumbres”, abordados desde una falsa moral, un falso civismo o cristianismo que en resumen les permite, en términos comunicacionales oxigenar sus impostados liderazgos sociales o político-partidarios. En este contexto la hipocresía de los medios de comunicación y periodistas controlados y tarifados por el régimen hacen su parte, y es más que elocuente; basta encender la televisión, sintonizar sus canales y ver por un minuto: un show de amor patrio, pero con el dedo inquisidor para decir “estos son los buenos, y estos los malos”.

 Como plantee en otros apuntes, para Juan Orlando Hernández,  imponerse como presidente ha sido y continúa siendo un asunto de vida o muerte. (JOH es un presidente de cuentas no saldadas con grupos oscuros, grises, sombríos, de cuentas pendientes con extraditados o extraditables para poner un ejemplo), también con una comunidad internacional (gobiernos), jalonados por EEEUU, (también cómplice de la narco política del mundo-mundial), que hoy por hoy les obliga al reconocimiento de la suma de las ilegalidades; el fraude en Honduras. JOH quien además de gozar de una institucionalidad capturada, de las fuerzas represoras a su favor; ejército y policía goza también del beneplácito de los máximos “jerarcas”, (pero desacreditados) representantes de la iglesia cristiana en Honduras; católica y protestante. 

En este escenario post crisis va en proceso de consolidación y ascendencia política y organizativa una categoría muy definida que tiene cuerpo, espíritu y rebeldía, ES EL PUEBLO, y ese pueblo hace, explosionar el guión golpista, provoca el punto de inflexión que marca en esta coyuntura un parte aguas al sistema de dominación impuesto por los grupos de poder que, en esta etapa deberán enfrentarse no solo a levantamientos territoriales de las masas populares concientizadas, -que por hecho y también por derecho- les asiste constitucionalmente la insurrección y la desobediencia como la vía más próxima para la caída de un gobierno usurpador. También enfrentarán una arremetida de la solidaridad internacional con el pueblo de Honduras, del internacionalismo que ha estado presente desde antes y post 2009, y que continúa en ese proyecto colectivo por la emancipación de los pueblos.

Proceso insurreccional en el ámbito local y nacional, de pobladores y pobladoras que no solo están en contra del régimen sino también dispuestos a llegar hasta las últimas consecuencias con tal de dignificar la patria, de reencontrarse con el verdadero sentido de democracia, ciudadanía, de derecho, de nación, y en ese marco, la única salida posible es la rebelión popular. He allí el dilema y la incertidumbre que a la víspera se avecina, de lo que veremos o viviremos el día después.

Segundo: La incertidumbre podría avanzar a otros niveles y la prolongación de la salida de JOH traería consigo un desgaste tanto para la resistencia como para el régimen, en todo caso, el pueblo, la resistencia ha perdido tanto, le han robado casi todo; la salud, la educación, el derecho a vivir en paz, el derecho a vivir con seguridad pero sin armas, el derecho a recrearse, a caminar sin miedo por la ciudad y el campo, el derecho a la felicidad, a cada hondureño y hondureña le han robado todo o casi todo, menos el derecho a la rebeldía, a resistir, a gritar, a pensar, a soñar.   En cambio, el régimen juanorlandista, que se ha robado todo; el IHSS, INFOP, IMPREMA, INE, las elecciones 2013, 2017, si JOH cae, pierden todo lo que por décadas se han robado, que han usurpado, asaltos con la MARCAPAIS. ¿Que ganan y que pierde la dictadura al prolongar la crisis?; lo único que pueden ganar es tiempo para negociar, reacomodar información, limpiar el salón o fingir la quema de archivos de información “confidencial”, COALIANZA y otras entidades expertas en estos “menesteres”. En otro sentido, y ante la prolongación de la crisis, de un derrumbe económico tanto del gobierno como de la empresa privada lo que se podría avizorar es una crisis que paralice la economía en niveles insospechados, una marcada tendencia en la no adquisición de bienes y servicios producto de la parálisis e intransigencia política de JOH, crisis por agotamiento de combustible, incapacidad para el pago de salarios, tanto para el sector gubernamental como sectores de la empresa privada, agotamiento de alimentos, paralización del sector productivo y también paralizada la exportación e importación marítima, aérea y terrestre, en suma, paralizar totalmente el país representa el peor escenario para la dictadura, y el mejor escenario para salvar la patria, para que germine una planta nueva con raíces profundas y follaje limpio y saludable, y esto debe nacer de una verdadera Asamblea Nacional Constituyente originaria y refundacional.

Diálogo solo cuando salga el dictador del poder usurpado

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