¿Cual es la ruta?

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

                            Encarguito de merengue para Manuel Gamero

Una treintena de países han tomado nota o reconocido que en Honduras hubo elección (hubo, pues) y que hay declarado un ganador, y lo hay. Es casi una obligación protocolaria y le sirve a quien realiza ese trámite para ser interlocutor y hacer negocios. Ningún jefe de estado anuncia su intención de acompañar a JOH en su toma solitaria. Ni los de cerca que siempre han asistido, de Panamá  a Guatemala, que lo felicitaron antes que Netanyahu. Ebal dice que no hace falta. Ya vinieron la primera vez, aunque son otros.  Un par de incautos, como el taiwanés, tuvieron que cancelar. ¿Podrían llamar -otra vez- a Georgia o Ucrania? En cualquier rincón JOH va a prometer que si ¿Que la va a cumplir?

Nadie las venció, JOH reprimió las marchas. (Los nuestros se cansaron de ser tan vulnerables.) Está claro que le vale. Que no cuenta las banderas ni los muertos. Que no escucha las consignas, los gritos, ni las cacerolas. Pero las marchas alcanzaron su fin, de movilizar a la gente y tomarse la calle. ¡Nadie se va! ¿Y ahora?

Seguramente frustrado por tantos tropiezos, confuso en la vorágine de las falsas noticias, un aliado desanimado me pregunta en privado ¿qué tenemos que hacer para sacar a JOH, D. P? Quizás debería abstenerme de la vanidad de responder. ¡Como si yo supiera! (Pregúntenle a Mel y les dirá, si quiere.) Pero respondo con parsimonia porque,  al otear el panorama tengo la impresión de que todo el mundo sabe la respuesta. De que unos están haciendo lo que tienen que hacer y otros haciéndose los papos. Y lo que pasa es que, a mí, como a este amigo, no nos cuentan ni nos toman en cuenta. Hay varias propuestas.

La izquierda radical que aún subsiste piensa que hay que soltar al movimiento popular a la insurrección sin pausa, que conduciría a una ingobernabilidad total en el mes de Febrero. Y a un caos preñado de posibilidades revolucionarias. Una posibilidad remota, que comporta pocas ventajas y grandes riesgos, incluso el de una involución. Hay plazos más largos y hay que ser creativos.

Sigue en suspenso una difícil consulta del Secretario Almagro para que los probables afectados de mañana aprueben el Informe Final de la Misión de OEA sobre las elecciones de Honduras y su recomendación de repetirlas. Para eso, dicen los EUA el gobierno debe dialogar con la oposición. Diálogo diálogo rarara ra. Pero

JOH llama al dialogo y al mismo tiempo, reprime en emboscada con gas, tolete y bala viva a una manifestación en el corazón cívico de Tegucigalpa. Para él, los hondureños que se oponen a su fraude son, como para Trump los indocumentados, mierderos. Sin derechos o a quienes hay que quitar los derechos que pretendan. A los defensores del derecho los quiere neutralizar con cargos criminales fabricados. A pocos días de su pretendida toma de posesión, en un video filtrado de una puesta en escena para suplantar la ceremonia tradicional, en El Coliseo del Nacional de Ingenieros, un escuálido electo declama frente a los suyos que se propone ganar las elecciones generales de 2022. No habrá un desmentido. Y esconde la mano cuando, a renglón seguido, publicita en un tuit que está solicitando al Congreso reglamentar la reelección, lo cual, al mismo tiempo, serviría para legitimarla. Legalizarla no, eso no puede –tampoco- un Congreso.

No se puede dialogar con J.O.H. sin que haya guardado a los chepos, soltado a los presos, ni sin un mediador con autoridad suficiente. La ONU podría ayudar todavía, proveer el gran mediador y los cascos azules….

Tomaron partido por JOH, como escribía Stendhal en el siglo XIX,  el Rojo y el Negro, la milicia y el clero. Lo sigue amparando la disposición del Imperialismo de jugar y bailar con sus monstruos. El capital corporativo le apuesta al éxito del fraude. Llora, pero facilita y justifica la represión. Suministra equipos e instalaciones. Esconde a los batallones y a los francotiradores. La banca mundial se dispone a cooperar con la dictadura, pobrecita va a necesitar mucho dinero. Y hay una clase media, lista a creerse y reproducir la propaganda de Rendón y las mentiras oficiales. Y entonces ¿que tenemos nosotros? ¿Con que contamos? Contamos con el pueblo. Con el 85% de las actas escrutadas, explicó la OEA, el jueves 30 a los magistrados, gana Salvador. Simple. Lo que tenemos que hacer para sacar a JOH es permanecer unidos para rechazar al fraude. No dejar que lo encubran como el gato sus heces, que le echen desodorante y le quemen incienso. No quitar el dedo de la llaga.

Lo esencial son las tomas y el paro anunciado para la semana del 20 al 27 de Enero, una ofensiva definitiva pero pautada. El 28 vamos a trabajar y a pagar. El boicot anunciado contra la empresa corporativa que apoya a JOH tiene -a medida que avance en la masa- un inmenso potencial para que los empresarios ensoberbecidos recapaciten. Hay que vaciar los templos fraudulentos de limosna y hay que vaciar los cuarteles. No es fácil pero iniciado, el boicot puede cambiar la matriz de los negocios y la mentalidad inocente. En la acción se educa la gente.

Nuestra ruta es el trabajo político. Bajo liderazgo de Salvador Nasralla en las urnas, a quien Mel Z., el líder, trajo de regreso al ruedo, es correcto integrar un Bloque Político de oposición graníticamente unida y capaz de tomar el control del legislativo. El Congreso le toma al Presidente electo el Juramento formal a partir del cual deviene Jefe de Estado y toma las riendas del poder. Debe jurar sobre la Constitución de la Republica que NO puede ser alterada y contiene la cláusula que prohíbe la reelección. ¿Cómo la podría volver a jurar así JOH? El Congreso puede negarse. Lo más lógico sería que, al tenerlo enfrente… de frac, se le instruyese de inmediato un juicio político.  A menos que hubiera un acuerdo para convocar a una constituyente que enmiende el entuerto. Y prevenga el caos. También eso tiene riesgos por supuesto, dada la vulnerabilidad de nuestros supuestos representantes, muchos de los cuales siguen siendo como decía El Guineyero más baratos que las mulas. La Macchi puede ayudar.

La única forma de salir del impasse al final todos lo entendemos es anular la elección. Puesto que es irrescatable el resultado. Convocarla de nuevo sin JOH, por ilegal, o a una segunda vuelta, bajo vigilancia de comunidad  solidaria. Lo demás es paja y señuelo. Fuera JOH y vamos pa´lante.

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5 comentarios sobre “¿Cual es la ruta?

  • Jose Vallejo
    el enero 16, 2018 a las 4:36 am
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    Hay una realidad:El poder se obtiene y se sostiene a travez de la fuerza.En las democracias a través del voto del pueblo y en las dictaduras a travez de los ejércitos armados.Armar al pueblo para enfrentar a las FFAA no es la mejor opción, si sucedera como en otras guerras donde mueren campesinos y pobladores de los dos bandos, la protesta continua es una buena opción por un periodo de tiempo.Otra opción puede ser la combinación de la política y las armas, en forma muy organizada, pública una y secreta la otra.Lo importante es hacer caer en razón a las 17 familias dueñas de honduras de la necesidad de un cambio,involucrar estas 17 familias es necesario, que el sufrimiento del pueblo sea también de las 17 familias. Si no se hace nunca habrá cambio.

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