Honduras: entre el fraude electoral y la insurrección popular

Javier San Vicente Maeztu*

El 26 de noviembre se celebró un proceso electoral en Honduras del que, pasada una semana, todavía no se conocen resultados definitivos. A nivel presidencial, las elecciones enfrentaban al actual presidente Juan Orlando Hernandez JOH, del derechista Partido Nacional con Salvador Nasralla, de la Alianza Opositora contra la Dictadura, que reúne sectores políticos de la izquierda y el centro. El ambiente político en el que se realizó la votación fue de altísima polarización, alimentada por la candidatura a la reelección de Juan Orlando, considerada ilegal e inconstitucional por amplios sectores.

La lentitud en el escrutinio de votos por parte del Tribunal Supremo Electoral, sumado a las dudas sobre la limpieza de los comicios, provocó que la tensión estallase a mediados de la semana siguiente a las elecciones. Y es que el sistema de conteo no ofreció resultados hasta pasadas más de 10 horas de cerradas las urnas, dando en su primer reporte una ventaja de 5% al candidato Nasralla. Posteriormente el sistema se detuvo, se “cayó”, y cuando volvió a funcionar la tendencia se revirtió, dando ventaja a Juan Orlando Hernandez.

Ante esta situación, la oposición denunció una operación de fraude electoral en marcha. Se produjeron revueltas por todo el país, seguidas de una fuerte represión protagonizada por militares y policías. Según organizaciones defensoras de los derechos humanos, para el sábado 4 de diciembre ya se contabilizaban al menos 14 personas fallecidas y decenas de heridos.

El ambiente insurreccional derivó el viernes hacia acciones de saqueo y destrucción de negocios. El estado de Honduras había perdido el control sobre la situación. Esa misma noche, el gobierno anunciaba la suspensión de garantías constitucionales y se decretaba un toque de queda de 6 pm a 6 am durante 10 días. A partir de este anuncio, militares y policías redoblaron la brutalidad de la represión, atacando con bala viva a personas desarmadas por el mero hecho de encontrarse en la calle.

Para comprender las causas profundas de esta crisis hay que remontarse a lo ocurrido el 28 de junio de 2009, cuando el entonces presidente Manuel Zelaya Rosales fue derrocado mediante un golpe de estado cívico-militar. Entonces, los mismos sectores que hoy apoyan la reelección de Juan Orlando justificaron la asonada aduciendo que Zelaya había violentado la constitución al iniciar un proceso de consulta para convocar una asamblea nacional constituyente en la que, hipotéticamente, se daría luz verde a la reelección presidencial. En opinión de Wilfredo Mendez, Director Ejecutivo del Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH), “desde 2009 el pueblo hondureño tuvo un despertar en su conciencia política extraordinario”.

De esta manera, el golpe de Estado supuso el principio del fin de un sistema bipartidista y corrupto, permitiendo la entrada en política de amplios sectores de la sociedad hondureña hasta entonces totalmente excluidos del sistema político. Según Mendez, “en las elecciones de 2013 la sociedad hondureña rompió con un bipartidismo de más de 100 años”, al votar masivamente por dos nuevos partidos que acabarían uniéndose en la Alianza Opositora contra la Dictadura en 2017: Partido Libertad y Refundación (LIBRE) y Partido Anticorrupción (PAC), en unos comicios que también estuvieron marcados por las denuncias de fraude y robo de elecciones en contra de LIBRE, que según datos oficial se convirtió en el segundo partido más votado.

La llegada de Juan Orlando Hernández a la presidencia en 2014 frustró de esta forma las ansias de cambio de una buena parte de los hondureños. Para Méndez, “Juan Orlando Hernandez gobernaba ya desde la presidencia del Congreso Nacional en la legislatura de Porfirio Lobo (2009-2013)”, con lo que su llegada a la jefatura del estado fue la culminación de una estrategia muy bien calculada e implementada. Los cuatro años de su presidencia han estado marcados por una degradación de la vida política del país, en los que la corrupción, la opacidad y la concentración de poder alrededor del presidente han sido notorios.

En este contexto, se han producido múltiples revelaciones sobre los nexos entre dirigentes del Partido Nacional y el crimen organizado. Varios alcaldes nacionalistas fueron acusados de narcotráfico, algunos están fugados, otros presos y otros fueron extraditados. Además, un importante narcotraficante hondureño ha realizado acusaciones directas ante una corte federal de Nueva York en la que implica en el tráfico de cocaína al anterior presidente del país Porfirio Lobo, a su hijo, al Secretario de Seguridad de Juan Orlando, al alcalde de San Pedro Sula y a varios dirigentes del Partido Nacional cercanos al presidente. Además, este criminal acusó al hermano de Hernández de haber recibido dinero de su organización criminal para intermediar con el gobierno y de haber conspirado junto a otros narcotraficantes para atentar contra la vida del ex embajador de Estados Unidos en Honduras James Nealon. Ninguna de estas revelaciones ha tenido consecuencia alguna, y la mayor parte de los acusados se mantienen en puestos de poder dentro del Estado y el Partido Nacional.

Durante estos años también se han revelado múltiples escándalos de corrupción. El más paradigmático lo constituye el desfalco del Instituto Hondureño del Seguro Social (IHSS), en el que el propio presidente ha reconocido que una parte de los fondos sustraídos fueron utilizados en su campaña electoral de 2013. En el marco de este caso llegó a descubrirse que un laboratorio farmacéutico vinculado a una vicepresidenta del Congreso Nacional había venido al IHSS pastillas compuestas de harina haciéndolas pasar por medicinas y cuya utilización habría causado la muerte de al menos tres mil personas. Al mismo tiempo que la líder nacionalista cumplía arresto domiciliario en su casa a la espera de sentencia, uno de los testigos protegidos del caso sufrió un atentado del que sobrevivió milagrosamente.

La concentración de poderes del Estado ha sido otra de las estrategias de JOH. Durante estos años el presidente logró renovar a todos los magistrados de la Corte Suprema de Justicia, en un proceso que acabó en una oleada de transfuguismo entre los partidos de oposición, en el que 13 diputados de LIBRE y el PAC abandonaron la disciplina de partido para dar su voto para la creación de una corte suprema a medida del presidente. Para lograr consolidar el control sobre el resto de poderes del Estado se creó un organismo denominado Consejo de Defensa y Seguridad, en el que según Méndez el presidente logró “tener sometida a la Corte Suprema de Justicia, al Congreso, al Ministerio Público (fiscalía) y otras instituciones”. Como colofón a este proceso en 2013 se creó una nueva unidad del Ejercito denominada Policía Militar de Orden Público, que según Mendez constituye “una fuerza pretoriana a su disposición para obedecer ciegamente a su estructura de poder”, y que ha tenido un papel muy destacado en la represión de las protestas tras las elecciones.

La opacidad ha sido otra de las características del gobierno, que incluso aprobó una legislación que le ha permitido ocultar información sobre el desempeño de las principales instituciones del Estado, incluyendo las encargadas de organizar el actual proceso electoral. Además, en el manejo de fondos públicos se han generalizado prácticas de dudosa legalidad, como la constitución de fideicomisos para el manejo de programas sociales, cuya fiscalización quedó al margen de los mecanismos establecidos por la ley y que podría haber permitido la sustracción de grandes sumas de recursos públicos.

Se podrían mencionar otros muchos aspectos de la gestión de JOH que han generado un gran rechazo entre la sociedad hondureña, como las violaciones de los derechos humanos, la falta de representación de los partidos opositores en los entes garantes de los procesos electorales o los nulos resultados en la lucha contra la pobreza y la desigualdad. Pero sin duda el punto que más controversia ha causado entre la población ha sido el proceso por el cual el candidato-presidente ha logrado anular los artículos constitucionales que prohibían la reelección presidencial y presentarse como candidato. El primer acto de este proceso tuvo lugar en el Congreso Nacional, en el que, tal como se comentó anteriormente, se dio una autentica oleada de transfuguismo entre los partidos opositores, que permitió la conformación de una corte suprema a la medida del presidente. Posteriormente, el expresidente nacionalista Rafael Leonardo Callejas interpuso un recurso ante la sala constitucional de la Corte para solicitar la anulación de los artículos constitucionales que impedían la reelección, alegando que los mismos vulneraban derechos fundamentales de los expresidentes. La Corte le dio la razón. Mientras la sociedad hondureña asistía perpleja a esta situación, la maquinaria nacionalista se alistaba para lanzar un proceso electoral liderado por Juan Orlando en el que no hubiese posibilidad de derrota.

Según Gerardo Torres, Director Internacional de la Alianza de Oposición, la falta de credibilidad en el proceso electoral es total, a tal punto que “nunca en la historia reciente del país se dieron tantas protestas como en este momento”, lo cual pondría de manifiesto “el profundo rechazo de los hondureños hacia Juan Orlando Hernandez y sus políticas”. Según Wilfredo Mendez, “es el despertar de la conciencia colectiva de los hondureños lo que ha impedido al TSE imponer un fraude que se había venido fraguando desde hace mucho tiempo, la movilización en las calles ha sido extraordinaria, aunque ha tenido que pagarse con vidas”. Continúa comentando que “si Juan Orlando se impone a base de fraude, las violaciones a los derechos humanos se van a incrementar. La prueba clara es este toque de queda con suspensión de garantías constitucionales, que JOH en su afán de imponerse estableció el viernes, y bajo cuya vigencia se ha asesinado, agredido y detenido a personas”.

Al caer la tarde del lunes 4 de diciembre, entraban en huelga de brazos caídos decenas de batallones de la policía antimotines y la Policía Nacional Civil de Honduras, negándose a continuar reprimiendo a la población y calificando de dictador a Juan Orlando. La posibilidad de que se produzcan enfrentamientos entre efectivos policías y militares ensombrece todavía más el ambiente en el país. Mientras las tensiones siguen en aumento, el TSE ha tenido que aceptar a instancia de las Misiones de Observación Electoral de la Unión Europea y de la Organización de Estados Americanos el conteo de más de 5,000 actas electorales, tal como solicitaba la Alianza Opositora. Desde la Alianza, no dudan que este conteo dará la victoria a Salvador Nasralla.

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A pesar de la incertidumbre del momento, Wilfredo Mendez no puede dejar de ver con optimismo el futuro de Honduras. “La conciencia del pueblo hondureño se ha fortalecido. Existe un liderazgo juvenil y comunitario que se ha desarrollado mucho en los últimos años. Tenemos esperanza como país”. Tras los eventos de los últimos días, surgen razonables dudas sobre la capacidad de Juan Orlando Hernandez para dirigir un país en el que causa tanta animadversión, y en el que se han aliado en su contra amplios sectores políticos y sociales, que incluyen a todo el espectro de la izquierda, pero también a sectores centristas, y empresariales.

* Activista en defensa de los derechos humanos

Un comentario sobre “Honduras: entre el fraude electoral y la insurrección popular

  • el diciembre 8, 2017 a las 10:24 am
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    Ya se sabe que el fraude estaba montado desde que el dictador y corrupto JOH ,asalto’ el poder,y ahora solo falta legitimarlo con la declaratoria oficial del espurio TSE,comandado por el reconocido y apátrida cachureco David Matamoros Batson y su pandilla,dando como ganador al psicópata graciano.
    Si nos tomamos el tiempo suficiente para analizar el perfil psicológico,de los principales lideres del Partido Nacional,todos están uniformados en un descarado cinismo,hipocresía y con una extraordinaria arrogancia,que sin lugar a dudas reflejan serios trastornos psiquiátricos ,lo que constituye un grave peligro para Honduras y sus ciudadanos. Estos individuos cuyo jefe visible es JOH,al cual obedecen como borregos sin identidad propia ,son capaces de todo,hasta de asesinar a los que no estamos de acuerdo con la corrupción ,la injusticia y la violación de los derechos humanos,que de hecho ya han sido asesinado a 14 compatriotas por el simple delito de manifestarse pacíficamente en contra el fraude y la re- elección de un individuo con un claro diagnostico de libro de enfermedades de salud mental, de severa Psicopatía,es tan evidente sus trastornos de personalidad que se notan a flor de piel como por ejemplo: es mentiroso patológico,no cumple con su palabra ,le echa la culpa de los problemas ocasionados por EL a otros,egocentrismo exagerado,obsesión desmedida por obtener y mantenerse en el poder,trastornos obsesivos – compulsivos,delirios de grandeza,paranoia manifiesta,un narcisismo evidente en sus declaratorias y en su lenguaje corporal,megalomani’a permanente, es decir que no cede en ningún momento de sus aviesas y retorcidas intenciones y que todo lo magnifica claro para beneficiar a sus propios intereses y a los de su pandilla ,que esta dispuesto a todo con tal de no perder el poder, siempre que se presenta ante los medios o ante el publico,asusta con sus pasmosas mentiras ,como si no estuviera pasando nada en el país,minimiza cualquier critica de sus ilícitas acciones,ademas de justificarlas , son tantos los signos y síntomas que presentan tanto JOH como su pandilla,que podría escribirse un texto de Psiquiatría,que seria una excelente referencia para diagnosticar y tratar enfermedades mentales tanto de políticos ,como de empresarios, como de militares y operadores de justicia,en fin son tantas las arbitriaridades cometidas por JOH durante su vida y como político corrupto,que en país serio y con dignidad ya estuviera encarcelado en una prisión psiquiátrica de máxima seguridad,y si el jefe es un enfermo mental como estarán sus asesores y sus borregos,entonces cabe preguntarse y reflexionar : POR QUIENES ESTAMOS SIENDO GOBERNADOS, POR DIOS SANTO EN MANOS DE QUIENES ESTAMOS. Con lo descrito anteriormente,otro elemento que hay que preguntarse del porque’ quiere mantenerse en el poder a toda costa aun sin importarle el derramamiento de sangre del pueblo hondureño,la respuesta es simple :Se sabe que el verdadero poder detrás del trono son los poderes facticos como ser el gobierno gringo,los grupos económicos y financieros poderosos del país,cúpula religiosa conservadora ,cúpula política,militar y policial corrupta,crimen organizado nacional e internacional,medios de comunicación cuyos propietarios son parte y socios de la mafia,estos grupos son los que han puesto y quitados presidentes históricamente ,son los que deciden verdaderamente los destinos de los ciudadanos hondureños,obviamente que poco les importa lo nos sucede y de nuestra calidad de vida,lo que les interesa es enriquecerse mas y mas y mantenernos esclavizados sin ningún atisbo de progreso mucho menos de oportunidades para todos,pues controlan todas las instituciones del Estado,poniendo al manda a títeres sin personalidad mucho menos de dignidad,apátridas y lambiscones ;estos traidores de la patria han encontrado en la figura de JOH,la persona perfecta ,la idónea para someter al pueblo con mano dura,reprimirlo impunemente,por lo que le han facilitado todas las herramientas necesarias para llevar a cabo todos sus macabros objetivos,creando una Policía Militar del orden Publico ,como un grupo cruel y represor,que carecen absolutamente de consciencia humanitaria y dispuestos a matar a asesinar personas inocentes y de obedecer a ciegas a un tirano con serios trastornos mentales,lo que representa una seria amenaza para la vida de todos los hondureños,lo que no debemos de permitir bajo de ningún punto y que todos corremos un grave peligro, ya esta’ demostrado ya han asesinado 14 hondureños,compatriotas humildes,que su único delito fue’ de oponerse al continuismo del loco en el poder.Este individuo a centralizado el poder,de los tres poderes del Estado,de manera que todo se mantenga oculto y en la oscuridad,y sin rendirle cuentas a nadie,pues si hubiese un TSE honesto e independiente ,el mismo día de las elecciones ya hubieran declarado oficialmente como ganador al Ing. Salvador Nasralla,quien una vez asuma el poder,es seguro que lo primero que hara’ es una real y verdadera auditoria de las finanzas publicas y de como se encuentran las reservas del Banco Central,ademas de descubrir y de desenmascarar los oscuros negocios de JOH y de su pandilla, que son parte integral del crimen organizado,esta es la realidad ,es una verdad meridiana e inocultable ,a esto es lo que le teme esta banda de criminales,conocidos ampliamente ,por sus fechorías por sus barbaridades en contra de un pueblo que hasta ahora se había mantenido solo recibiendo bofetadas por estos criminales,aprovechándose de la pobreza,ignorancia,indiferencia y nobleza de la mayorías .
    Independientemente del reclamo popular de la victoria legitima de la Alianza contra la Dictadura,y que el fraude esta’ mas que comprobado,a este punto o fase de la grave crisis en que nos encontramos,ya no importa lo que diga David Matamoros B,presidente del TSE,puesto que carece de toda credibilidad y a perdido completamente la confianza de la ciudadanía ,la estupidez no tiene limites y es el caso de DMB,y como dije al principio de este escrito, esta’ uniformado en cinismo e hipocresía con el ”hombre”;su circo mediático se esta’ derrumbando,pues ha osado de insultar la inteligencia no solo del compatriota consciente,sino que también de los medios internacionales ,por lo que la OEA y la Unión Europea no ha tenido mas remedio que salir al frente y dejar de ser ciegos,sordos y mudos mal intencionadamente, para denunciar las múltiples irregularidades del proceso electoral y proponiendo soluciones superficiales,de forma y no de fondo,misma actitud del gobierno norteamericano;queda claro que en ultima instancia quienes debemos de resolver nuestros graves problemas ocasionados por los políticos corruptos,somos los hondureños,a nadie mas le importa lo que nos pasa y no es cuestión de luchas ideológicas como quiere estigmatizar el gobierno,es por justicia,libertad, soberanía y patriotismo,lo que esta’ pasando en nuestra patria sin duda que es histórico,no debemos de desaprovechar la coyuntura de esta crisis política,económica y social post – electoral,la siguiente fase debe ser la toma del poder ,con un compromiso irrevocable,ineludible e inclaudicable de sacar del poder al crimen organizado enquistado en el poder y cuya cara visible es JUAN ORLANDO HERNANDEZ,cueste lo que cueste,la dirección y organización de esta gesta histórica ,debe ser liderada por ciudadanos honestos y valientes,sin prejuicios políticos – ideológicos,religiosos o económicos,leales y patriotas,el objetivo es FUERA JOH Y SU PANDILLA,para iniciar la reconstrucción de nuestra Honduras que nos pertenece a todos y no solo a unos pocos,que la han destruido inmisericordemente y descaradamente,a vista y paciencia de todos.
    Ahora bien analizar del porque’ la pobreria, llamado el voto duro sigue votando por sus verdugos, es otro tema que seri’a interesante de abordarlo científicamente y con objetividad,es comprensible que los que se benefician del poder ,es lógico que apoyen incondicionalmente al ilegal e inconstitucional ”hombre endiosado ” con serios trastornos mentales,de manera que unámonos todos los ciudadanos honestos que no comulgamos con la corrupción venga de donde venga urgentemente para salvar a nuestra patria de las garras de los mafiosos abusivos y asesinos,cueste lo que cueste ,hasta las u’ltimas consecuencias,con tácticas y estrategias orientadas para desarticular a las cabecillas de peligrosa banda de forajidos ,es ahora o nunca.
    VIVA HONDURAS,HASTA LA VICTORIA.

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