La sonrisa del silencio: La imposición de JOH y la suerte en el aire

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

La historia es fácil –casi- como la heráldica. Me cuesta el pronóstico. Por supuesto, mucha gente no cree y no va a ir, ni a votar y tiene razones y No cuentan. Decidimos los despiertos, los conscientes. Yo si voy a ir a  protestar frente al Obelisco el 7, contra el continuismo pretendido de Juan Hernández. Aunque, cuando faltan 20 días para la elección, quizás la mas importante en lo que va del siglo, estoy a punto de tirar la toalla, la pluma púes o el tablero con el que escribo estas catilinarias.  En el sentido figurado, digo, de darme por vencido. No porque me sienta desanimado como algún compañero que cree que el fraude es todopoderoso. (Tengo la impresión de que nada nos detiene.)

Pero porque siento que los dados están en el aire, la suerte esta echada, que una masa mayoritaria ya decidió y no escucha ya, más que por diversión, como en un juego. Y no quiero distraer ni divertir a nadie. El propósito de estas comunicaciones es influir, responde a la vanidad de creer que pueden incidir y si eso ya no fuera posible ¿entonces, para qué? Salvo que, como dice un dicho que repito, no se ha acabado nada hasta que se acabó. Temo a la profecía y descreo de los profetas. Pero Vamos a prevalecer.

Oteo el panorama a lo lejos. Como el pintor de una famosa batalla a quien -en vez de sable y pistola- se le ha provisto de un punto de observación ventajoso y un pincel, para que consagre, en lienzo y óleo, la estrategia culminante que decide el encuentro. Trato de entender las tácticas que han resultado determinantes, de los generales de uno y otro lado, aunque  intuyo que el resultado final se produce en el caos del último instante, entre cañonazos, nubes de polvo, los gritos de los combatientes y llamadas del corneta abanderado. (El poder esta disperso antes de catalizar, después cobra forma, aparece como Victoria). Tiene lógica por supuesto, analizar la conducción, la estrategia. Sin Napoleón no se hubiera perdido Waterloo, ni se hubiera ganado sin Wellington.  

Este proceso ha sido muy diferente al de 2013, mas complejo y difícil. Los protagonistas, el país y el mundo son distintos.

Esta fue, una campaña aun más desigual que aquella. Ud. candidato presidente dispuso en todo momento de inagotables recursos, ya no del Seguro, pero si del Estado, y acaso ¿también de las Alianzas Publico Privadas, los peajes y de los grandes contratos? ¿Acaso es por eso que los EUA se rehúsan hoy una vez mas a autorizarle los fondos del Milenio? ¡Envió contratos de publicidad a las televisoras tan grandes que -de cumplirse- no hubieran podido trasmitir otra cosa! Así, los mercenarios de la estrategia le recomendaban evitar la calle, en que le gritan fuera Joh. Pero no le sirvió. Su propaganda saturó de tal modo el ambiente que provocó rechazo. (Juan estaba hasta en la sopa, si no apagabas el televisor. Se colaba en tus pesadillas.) ¿Qué hizo mal? ¿Donde se perdió? En la aldea vecina, el Paisa Manuel, llantero, renco, me explica, todo lo hizo a guevos, y no es así.

Des_pa_ci_to. Enrumbado desde 2014 a la reelección, JOH hizo lo que siempre. Se impuso. Pero ahora sin recato, límite ni respeto por las apariencias, generando múltiples fracturas nuevas, que lo derrotan hoy y van a plagar a su partido largamente. Burló el código bipartidista y alienó al liberal de base, eliminando su competencia. Despertó resentimientos soterrados en las corrientes internas que antes aglutinaba, frustrando las proyecciones de sus liderazgos emergentes, aunque no se atrevieran a salir del closet. Y se impuso en cada esquina de la administración pública con sus comisarios, hasta causar rechazo, incluso en su círculo interior. ¿Hay ministros aterrados, que lo odian? ¿Otros descubren tardíamente que los usó y los tuvo todo el tiempo a oscuras?

Nota relacionada JOH tiene el control de todos los sectores incluyendo los periodistas: Marvin Zuchini

Se quedó solo. En su loco empeño por concentrar todo el poder, JOH  fraccionó luego la base material de su dictadura, el apoyo del maquilador y del gran contratista. Intimidó y frustró. Terminó por hartar a la gente que se cansa del miedo y de la cabronada hasta que, cuando muchos lo rechazaron, los amenazó por apoyar a Salvador. Ah, pues no les pago, ahí vean. Consumatum est.

Al enarbolar la reelección, JOH rompió además la plataforma de sus soportes ideológicos. Paso de ultra constitucionalista a traidor piadoso. Se aplicó como un Tartufo a la plegaria pregonada y gesticulada desde Casa Presidencial, y terminó por alienar a un sector del clero. Al final, le quedaron los falsos pastores, reyes, profetas, milagreros, a los que sus seguidores rechazan gritando fuera JOH en la Confraternidad Evangélica anteayer. Confió en el fraude y la bolsa y no alcanzó, en la mancha brava y se deslavó.

Imponiéndose, dividió finalmente a sus apoyos en el exterior. Los gringos ¿tenían que condenar el reeleccionismo en Venezuela y la concentración, y en cambio justificarlo a él? Así, que le anuncian el fin del TPS, le niegan otra vez los fondos del Milenio y emergen en aquel Congreso denuncias que -sin pasar por la diplomacia- trascendieron a CNN y al N.Y. Times.  Igual en México y Colombia, se habló del estado fallido de JOH. Incluso en Europa, que entiende poco del trópico. Y se quedó íngrimo, predicando su retórica incomprensible en una lengua muerta.

Nunca se sabe, hasta después. Pareciera que los militares que amenazan hoy que no van a permitir que se interrumpan las elecciones y no aclaran si, empero ¿van a admitir la inducción de votos, el tráfico de credenciales y tarjetas de identidad, el acarreo de votantes y compra de conciencias? ¿Le siguen siendo fieles?

¿Que cosas hizo bien el binomio de La Alianza?  Exactamente lo contrario de imponerse, es decir ¡Aliarse! Deponer animosidades. Abrirse y zanjear sus diferencias de todo tipo, personales y no, ideológicas, organizativas. Sorprender por su flexibilidad, por su disposición a hacer juntos cosas sin precedentes, en aras de un propósito común. Tenían grandes egos autosuficientes y bases sociales distintas. Pudieron imponerse o intentarlo y, en vez de eso, se apoyaron uno al otro, y se entendieron entre ellos, contra todo pronóstico, Salvador y Mel. Decían que eran agua y aceite, el PAC y Libre, pero lograron amalgamarlos y que se moviera junta la gente y se juntara donde nadie creía.  Fue genial.  La Alianza contaba ahora con algún recurso adicional y apoyo desde sectores antes adversos y el candidato burgués disponía de una base popular organizada más amplia. Aunque fue difícil la conducción y hubo contradicciones, y hay. Compensaron su falta de recursos con giras, exponiéndose en el campo. Mel y Salvador se rodearon de jóvenes asesores comprometidos, que ayudaron a mantener el rumbo. Y el pueblo los envolvió con un entusiasmo que empezó por ser un rumor alegre y terminó en un gran rugido de entusiasmo juvenil. Aquí esta Victoria al alcance de la mano.

En retrospectiva, debimos saber desde un inicio, que era imbatible la combinación. Recuerdo esa Asamblea. El brinco en el corazón. (Otros no aparecieron del todo y hubo quien hizo el ridículo. En el campo de batalla ¡figura solamente quien logra terminar el juego, vivo o muerto!) El 7 vengan todos y celebremos.

Compartir Artículo

6 comentarios sobre “La sonrisa del silencio: La imposición de JOH y la suerte en el aire

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *