Comando Sur da luz verde a 4 años más de JOH

    Por: Fred Alvarado

Incondicional sumisión y obediencia ha demostrado el presidente hondureño Juan Orlando Hernández a la superpotencia militar estadounidense en su vehemente ambición de aferrarse al poder junto a las reaccionarias Fuerzas Armadas de Honduras subordinadas al plan regional del Comando Sur de ampliar y consolidar su proyecto de expansión militar en cada rincón del territorio hondureño como plataforma de operaciones bélicas, vigilancia y monitoreo ubicada estratégicamente en el centro del continente americano justificando la opresiva militarización territorial en su lucha antidrogas, tildando al país como una “zona maldita” en 2014 por su desafortunada demarcación geográfica donde predominan el tráfico de cocaína, trata de personas, violencia generalizada, inmigración ilegal, pobreza extrema, desigualdad colosal y corrupción desenfrenada.

El mandatrio Hernández de manera astuta y diplomática ha manejado un discurso servil y complaciente que corresponde armonioso a los intereses de Seguridad  Nacional del Pentágono estadounidense y a la avaricia de grandes inversionistas extranjeros que ven a Honduras como un país en venta (“Honduras is ready for you”; “Honduras is open for business”), territorio con un patrimonio natural rico en recursos medioambientales y paralelamente encabezando la lista de países más peligrosos del mundo para activistas y defensores del ambiente donde la mayoría de crímenes contra ambientalistas son ejecutados por militares.

Juan Hernández mantiene la certeza de poseer el respaldo categórico del Comando Sur de continuar ilegalmente en la presidencia al pactar eficazmente con las Fuerzas Armadas de Honduras evitando que actuaran de oficio en defensa de la constitución frente al delito de traición a la patria en una abierta contradicción a su violento papel en el derrocamiento del presidente Zelaya en 2009, cuando el mismo presidente derrocado afirmara que “el golpe de Estado fue planificado en la base militar de Palmerola, por el Comando Sur de EE.UU., y ejecutado torpemente por malos hondureños”.

El General Romeo Vásquez Velásquez, ejecutor del golpe de Estado militar en 2009 se refirió recientemente al papel de las Fuerzas Armadas frente a la reelección ilegal: “Las Fuerzas Armadas de Honduras se están convirtiendo en cómplices. La Constitución de la República establece que las Fuerzas Armadas son garantes del imperio de la Constitución, ellos son los custodios pero en este caso la están violando, porque el artículo 232 prohíbe que el actual presidente sea candidato presidencial”.

Juan Hernández afirma que las relaciones con el Comando Sur están pasando por “el mejor momento de la historia”, desbordándose en gratitud y reconocimiento al anterior comandante del Comando Sur y actual Secretario de Seguridad Nacional, el General John F. Kelly, considerándolo en reiteradas ocasiones como “uno de los grandes amigos de Honduras”, quien ha demostrado complacencia por el trabajo del gobierno hondureño en la lucha contra el narcotráfico enfatizando que ”seguiremos respaldando al Presidente y sus líderes militares en la lucha por recuperar la seguridad y la paz.”

Hernández reiteró su compromiso vía telefónica al General Kelly en su reciente visita a Panamá después del apoyo financiero que recibiera por parte de Estados Unidos de 945 millones de dólares para el plan en proyectos del Plan Alianza para la Prosperidad que impulsan los países del Triángulo Norte de Centroamérica, sumados 125 millones de dólares como parte de un financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).

El periodista e investigador argentino, Manuel Freytas, en su ensayo “La subordinación de las Fuerzas Armadas de América Latina al Comando Sur de EEUU”, categóricamente afirma que: “Las estrategias operativas del Comando Sur se orientan en primer término al control militar-estratégico de las fuentes de recursos naturales vitales para la supervivencia futura de EEUU: Reservas energéticas, agua, y riquezas de biodiversidad. Bajo el marco doctrinario de la “defensa de la seguridad regional” amenazada por el “terrorismo”, el “narcotráfico”, y el “crimen organizado”, el Comando Sur realiza la unificación y coordinación de los ejércitos regionales mediante acuerdos de cooperación militar, que incluyen provisión de entrenamiento, de armas y de tecnología militar. El objetivo principal de estos cursos de especialización se orienta a “desnacionalizar” ideológicamente a los militares de los países del continente, y a formarlos bajo presupuestos operativos y doctrinarios funcionales a los planes USA de control militar estratégico de América Latina.”

En entrevista con Manuel Zelaya sobre la intromisión de Estados Unidos en los asuntos internos de Honduras resaltaba: “Yo no sé porque Estados Unidos no nos quiere valorar a los hondureños, siempre nos están utilizando como plataforma continental. Yo le decía al embajador Charles Ford: “Mire embajador -¿porque no nombran a un gobernador en Honduras?-, esa farsa de hacer democracia, de nombrar un presidente, si ustedes gobiernan todo aquí.”

El verdadero presidente de Honduras vive en Washington. Hay que hacerle un llamado enérgico al General Kelly que es quien verdaderamente administra Honduras. Aquí quien maneja las cosas es Kelly. Si un jefe de Estado no está dispuesto a morir, si no está dispuesto a que le den golpe de Estado, sino está dispuesto a padecer, a sufrir, entonces que mejor no represente un país. Están acomodándose a los intereses norteamericanos. Todos esos planes tienen la intención del neocolonialismo y del sometimiento de las Fuerzas Armadas. Juan Orlando ya está rendido a los pies de los Estados Unidos y le lustra las botas al General Kelly cada vez que se reúne con él”.

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