El final del  juego, un vagido y otros nombres para el Partido Liberal

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Entre los cachurecos duros, los naif y los cínicos, junto con unos finados y viajeros, JOH tiene un tercio de votos seguros y para  vencer en la elección general, La Alianza necesita otro tercio y la pluma de Maat. Los liberales son quienes pueden proveerlos.

 No se terminan las cosas hasta que se terminaron. Otros mejores se le habían apartado antes. Y eso no había resultado fatal. Luego de despertar y aun después de pedir disculpas, el Partido Liberal seguía ahí, si lánguido. ¿Pudo reunirlos de nuevo? Un politólogo pudo haber declarado que, en todavía un momento reciente (hace meses), el Partido Liberal pudo optar a la apertura del sistema y, al menos, convertirse en fiel de la balanza. ¿Reconstruirse? ¿Volver al poder, con el concurso de los aliados? El historiador no especula, cree en la superstición de lo fatal acaecido.

 Pasó al fin ¡lo que tenía que pasar! Se fue solito el Partido Liberal, es decir, ya sin el reinismo que se extinguió, el P.L. pero sin el melismo al que expulsó y Liberalismo, pero sin el rosenthalismo al que se decapitó, sin el montoyismo e infinidad de fieles que fuimos independientemente liberales. No es solamente que ahora se va Gabriela, antes se salieron diez que también fueron precandidatos liberales. Aníbal, Hugo, Edmundo. Queda en poder absoluto la argolla,  la facción, aquella que pone y quita presidentes, a la que se ufanaba de pertenecer Elvin Santos que quedó fuera. ¿Se acuerdan que también estuvo a punto de ser presidente? ¡Tenebroso este oscuro liderazgo enmascarado, sacrificador, que ha acompañado a estos jóvenes líderes hasta el umbral del embeleso y el poder y luego ha exigido que se inmolen ellos mismos! La Alianza todavía tiene que consolidar su propio voto pero sin alianza no había nada. Se le ofreció todo y no quiso.

 La luz de una lámpara antigua se apaga sin aceite, un globo cae a lo lejos o un cometa rojiblanco desinflado, se agota por fin una historia centenaria que ¿creíamos? creían inacabable.

Ahora es que incluso la Batichica les renuncia. (Batman también le había dicho que la apoyaría, antes de dejarla caer en el vacío cuando estaba a punto de alcanzar su anhelo.) No queda nada ahí. (Los caciquillos… y media docena de clicas locales en Santa Bárbara, en el Sur, en Yoro y Cortes, en Copan y Olancho).  Mas solitario que nunca queda Robin, el Piche Zelaya que también pudo ser otra cosa (¿pudo ser presidente?, seguro) pero se azoró, y constantemente confunde el suyo con él otro partido, lo que es hasta insólito en cuanto que se trata de la díada centenaria, tanto como confundir el ying y el yang, la izquierda y derecha. ¿Rana Blanca y Cabro Negro? ¿Para quién trabaja Luis Zelaya? ¿Con que meta? ¿Para qué?  ¿Quién falseó el proceso? ¿Quién traicionó a la ley, que ya con Morazán pregonábamos como antídoto contra el capricho del poderoso? La memoria ya vaga se erosiona en vez de revivir con el esfuerzo para recordar las jornadas gloriosas, como la reminiscencia confusa de tus amores adolescentes.  ¿Cuál quiso a quién? ¿Quién dejó a quién? ¿Quién fue el traidor?

 ¡Hasta la calígrafa se arrepiente! ¡Ay de quienes -en 2009- provocaron el incendio y eclipse final del partido político más grande de Centroamérica, que justo en ese momento ¡estaba listo para conquistar otra victoria inminente! Y del que no queda ya signo vital. En la huella cabría del mago que lo embrujó no renacerá jamás la hierba. Se perdió la dignidad del Partido.

 El Partido se ahogó en su tradición solemne. Se sofocó en su viejo monologo. Perdió -con su predecibilidad- todo signo vital, capacidad de sorpresa, de enroque y jaque, de reto y de poder. Bajo la sombra fantasmal  de su liderazgo clandestino ya no hay sustancia. La Casa del liberal es una ruina calcinada con jambas carbonizadas. El rotulo en la calle es una placa de mármol oxidado con un texto indescifrable en una lengua olvidada. No pueden ganar los liberales, fuera de unas cuantas regidurías, dos que tres alcaldías. Ni la presidencia ni el Congreso. Pero si pueden distraer ese 9% de intención de votos que tiene su bandera y que le hace falta sumar a los aliados para restaurar la libertad. ¿Entienden? O ¿no saben lo que hacen, Doctor? Lo que no trascienda ahora un día se sabrá.

 Dicen que mañana sus abogados del P.L. van a presentar ante el T.S.E. una protesta contra el nombre la Alianza de oposición, porque ellos no forman parte y se consideran oposición, aunque no fueran si no colaboradores del régimen. (O ¿por qué buscaron ser integrados en los aparatos de gobierno, en la diplomacia? ¿Por qué en cambio no aceptaron presidir el congreso? ¿Por qué colaboraron con los actos ilegales del golpismo azul, en la destitución de los magistrados, la ilegal escogencia de sustitutos, la integración excluyente de la autoridad electoral? ¿Con todas y cada una de las trampas de JOH y El Diablo?) Igualito como se presentó el General Vásquez a objetar que se llamara alianza, porque -según él- solo puede haber una, la suya, refrendada aunque no cosechó suficientes votos para subsistir según ley. ¿Esa es su propuesta, del P.L. hoy? ¿Pelear contra el léxico? ¿Objetar un nombre? ¿Qué les parece Frente amplio contra la dictadura bipartita? O mejor ¿Liga popular contra Paulina? Mate. La historia va a continuar por supuesto, un rato más, pero -para ellos- este es el final del cuento, del juego y del llanto. When it´s over, it is over. Aunque parezca radical, y muy triste.

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3 comentarios sobre “El final del  juego, un vagido y otros nombres para el Partido Liberal

  • el julio 25, 2017 a las 1:28 pm
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    Si.. El Doctor Fasquelle, muy recordado Ministro !! Cultura quién me incentivó a regresar a mi país por amor al arte en sentido literal. (si, tme ofrecieron un sueldo de 1800 lempiras en 1996 como director d Conservatorio Nacional el cual aunque era más que simbólico para ni.siquiera subsistir, acepté con orgullo después de 15 años en Alemania y una formación profesional muy alta, para venir a servir a mi país. Lo cual sigo haciendo con entrega y pasión.
    Por eso frustra que después de 20 años en mi país, el discurso político apenas ha cambiado. No importa si azules o cheles o los nuevos matices de colores. Mientras cualquier partido tolere la corrupción y la impunidad, nada cambiará. Porque Dios es grande, nos salva de las garras del maligno. Y el maligno anda en las calles acechando a los que trabajan honradamente. aman a este país y desean lo mejor para su sociedad. Ya basta de todo este falso discurso. Pero quién tiene el discurso y la propuesta correcta transparente? y no sólo buscan el.poder por el poder? Agradezco a, segun mi opinión, uno de los mejores Ministros de Cultura que hemos tenido. Si bien lo movía siempre un instinto político en sus gestiones, aún así tuvo una gran visión. La cultura es un derecho y no puede ser politizada de ninguna manera. Pero, cómo se logra sin políticos no serviles a un partido más que a su pueblo?

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  • el julio 24, 2017 a las 8:16 am
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    Habla bonito nada mas,se nota el resentimiento que tiene con la institucion que lo hizo grande.
    Ese ensayo de Rodolfo no hace mella en el Liberalismo ira unido este 26 de noviembre a votar bajo su gloriosa bandera rojo-balnco-rojo.
    No hizo alusion a Mel quien con sus maquiavelicas acciones y en contubernio con sus ministros y cachurecos quiso destruir al glorioso Partido Liberal nos golpeo muy cierto pero alli vamos levantandonos despacito y sacando lo que hace daño asi como historiadores desfasados.

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  • el julio 23, 2017 a las 7:35 am
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    Siempre lo leo,mi hermano Jesús Dubon,colocaba sus escritos el la vitrina de su negocio,un buen elemento.

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