LOS DEVANEOS DE GONZALINA CON EL FRAUDE ELECTORAL

Por: Oscar Marroquín*

Garrote versus rezones; es como un ir a la época de las cavernas, es decir, la Señora Julieta Gonzalina Castellanos va en veloz retroceso, del Homo sapiens al homo habilis; su espíritu paleolítico es cada vez más evidente, cuando opta por el garrotazo sobre las exigencias estudiantiles; nadie mínimamente inteligente supondría que esta señora es apta para guiar el destino de la juventud universitaria.

El inusual estilo académico-administrativo de la “Rectora” para resolver la problemática universitaria, demanda de nuestra inteligencia ocuparnos un poco de los más recientes acontecimientos dentro y fuera de la Universidad del pueblo.

La contratación de matones o paramilitares para agredir y desalojar a los estudiantes pone al descubierto la pobre capacidad racional de la troglodita señora Gonzalina; esta acción es deplorable desde todo punto de vista y, sobre todo, si viene de alguien que se dice profesional, pero como ingrediente especial de alguien que cursó estudios de sociología.

En nuestra opinión, el alargamiento del conflicto parece tener un propósito escondido, que obviamente va más allá de los intereses o caprichos personales de quienes conducen la universidad.

Fuera de la Universidad del pueblo, existe un problema mayor y que de no tratarse a tiempo podría desembocar en un verdadero caos social, me refiero más específicamente al contexto político partidarista.

En este sentido, es conveniente anotar que la sociedad hondureña esta próxima a “participar” de un nuevo proceso electoral, que por demás está decirlo, es el más atípico proceso que se haya conocido en Honduras, existen a nuestro juicio tres importantes aspectos que convierten a este proceso en atípico y por lo tanto nada confiable.

El primero, es que Juan Orlando Hernández siendo el actual presidente de la república, es también a la vez candidato presidencial, pasando por encima de lo establecido en el artículo 239 de la constitución hondureña, este articulo prohíbe explícitamente la reelección presidencial.

En segundo lugar, este proceso también es atípico porque el actual gobierno está siendo investigado por una comisión internacional (MACCIH) debido a que en los últimos años se han producido gigantescos actos de corrupción que al momento han quedado prácticamente en la impunidad; para muestra basta un botón, existe suficiente documentación que prueba que mucho de lo robado al Estado, fue a parar a manos del partido nacional para financiar la campaña electoral de Hernández.

Un tercer elemento que no puede ser evadido en la atipicidad de este proceso electoral, es la captura de Fabio Lobo por el delito de narcotráfico hacia los Estados Unidos; para nadie es un secreto que la captura de esta persona permitió conocer que dentro del actual gobierno hay involucrados altos mandos del ejército y de la policía, así como funcionarios públicos de alto nivel; pero también este caso involucra a altos ex funcionarios del gobierno de Porfirio Lobo.

En un país civilizado los tres factores anteriormente descritos como atípicos, serían poderosos elementos de fuerza para descartar la candidatura de un político a cualquier cargo público, pero principalmente al cargo de la primera magistratura, no obstante, para el partido nacional y el presidente estos no son elementos de fuerza que impidan la reelección.

Por lo tanto, el ensombrecido panorama político indica que Honduras podría estar a las puertas de una mayor crisis política como la generada a partir del golpe de Estado contra el presidente José Manuel Zelaya.

De ahí que no se descarta entonces, que la derecha vea al movimiento estudiantil universitario como una amenaza dentro de los planes de un posible fraude electoral, no hay que olvidar que los movimientos estudiantiles universitarios han sido históricamente una verdadera fuerza movilizadora en toda América Latina contra procesos electorales fraudulentos.

En síntesis, la cavernícola actitud de la señora Gonzalina en contra del movimiento estudiantil universitario, no es un simple capricho; es más bien, una tarea encomendada por el actual presidente con la finalidad de destruir al movimiento estudiantil universitario.

*Periodista graduado de la Universidad de El Salvador, estudio de maestría en la Pontificia Universidad Javeriana de Colombia, Estudios de doctorado en filosofía Iberoamericana en la en la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas

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