Entre la querella y la cárcel

El lumpen onegeísta

Por: Jaime Flores

En Honduras existe una nueva clase social y es el lumpen “onegeísta”, el cual se gesta a lo interno de las Organizaciones No Gubernamentales, (ONGs), concebidas por el sistema para sustituir, debilitar e invisibilizar a las antiguas organizaciones como sindicatos y federaciones y a no  responsabilizar al Estado de sus obligaciones, algunas de ellas, la razón fundamental de su existencia.

Lumpen onegeísta, conformado por nacionales o internacionales, es de vital importancia para oxigenar el sistema; son individuos elásticos y desideologizados, por ende, bailan la música de quien paga los mariachis, sin importar que vaya a contracorriente de la causa que defienden o simple y sencillamente la adaptan para no ofender ni molestar al “poder”.

Los internacionales vienen contratados y con nombre rimbombante para el puesto a desempeñar; lo que los hace importantes y en algunos casos, hasta más inteligentes. En corto tiempo tienen una lectura completa del contexto nacional y opinan como si hubiesen hecho una tesis doctoral, aunque nunca hayan leído un libro de historia nacional.

Están ubicados en organizaciones que tienen el status de internacional. Además, de ser desideologizados y elásticos en principios, son especiales; le gusta el buen vivir y lo que ganan lo economizan. Buena parte de los gastos personales y familiares lo cargan   a la organización, no importando que mengüen los recursos para  los que dicen proteger. 

A veces son un tanto descarados; no pagan ni siquiera el agua purificada que consumen, adoptan a sus hijastros, no importando la mayoría de edad, para que disfruten de los privilegios que otorga la organización, principalmente becas en países extranjeros  o cosas tan nimias, como pagar el pasaporte del perrito con recursos de la organización, entre otras pequeñas cosas.

Hay una anécdota y aunque parezca sacada de la ficción, no había aterrizado el avión, cuando un lumpen internacional ordenó un celular y el equipo de seguridad electrónico de última generación para su vivienda. Ese mismo personaje es común verlo en un supermercado, de esos que no pisa el común de los mortales, con su asistente personal y el conductor, quienes lo acompañan y le asesoran en sus compras personales.

Hay otro cuento y de verdad que es real, no es imaginación,  por más de un mes se le pagó  un lujoso hotel  a toda una familia “lumpiana” y cuando se necesitaron  los recursos de un proyecto para ejecutar las actividades contempladas en el mismo, éstos se habían drenado para el pago de la  estadía. 

Algunos lumpen internacionales son intolerantes y como todo lo saben, no vaya a osar en contradecirlos, cae en desgracia. Lo que ellos o ellas dicen es palabra de Dios.  A veces tienen una corte de aduladores e incapaces y algunos no son incapaces pero sí aduladores: “Tu escrito, es una radiografía perfecta de la realidad nacional”.

A los anteriores, se suma el lumpen nacional, casi con las mismas características, aunque no llegan a tanto, no porque no quieran, sino porque no tienen, pero si tienen las oportunidades, no se quedan atrás de sus colegas internacionales.

Dentro de esta fauna, hubo un individuo, que dirigía una ONG y en el corto tiempo se volvió potentado;   casas, apartamentos dentro y fuera del país, en tierra firme, en  islas y también en penínsulas. Cuando fue despedido, por sus actuaciones non sanctus demandó y ganó  ¡vaya descaro!  Lo peor es que sigue con sus mañas, ahora por otros medios. Tiene su corte de consultores, mayores indicios, me callo. Y la causa a la cual le roba es una de las más nobles.

A algunos  les gusta el buen comer, pero que sea de gratis.  En una ocasión un lumpen llegó al aeropuerto, ya era hora de irse a la cama y sin temor a una indigestión, “de cenas buenas sepulturas llenas” exigió una cena de las más caras, todo pagado por supuesto, por el patrocinador del viaje.

Algunos de estos lumpen son traidores. Uno de estos personajes le decoraba la casa a un director de una ONG y hasta le permitía que sacara recursos de la institución, “con tal que no ponga en peligro mi proyecto y que documente bien, que se lleve lo que pide”, decía. 

Ahora, que se encuentra en desgracia por ladrón, no hay cosa que no diga de él ante propios y extraños, de esa manera se granjea el cariño y “respeto” de otro u otra lumpen y todo para que  le asignen migajas, de lo contrario, se muere de hambre y pierde sus status, imposible para una persona del buen comer, vestir, vivir, buena casa  y  de buen andar, bonito carro. 

La pregunta del millón es: ¿Cómo hace para qué el sueldo le ajuste para tanto? Debería de dar  clases en esta época de crisis como hacer tanto con tan poco salario.

Unos lumpen nacionales volaron en helicóptero con un presidente golpista y narcotraficante, y se justificaban: “incidencia”, decían. La verdad, andaban velando una chamba y no se la dieron porque otra lumpen nacional se les interpuso en el camino. 

Tienen otro rosario de “virtudes”, como acosadores y no sólo de mujeres, mentirosos y farsantes,  pero sobre todo oportunistas. Si de caer parados se trata, no les importa que sea en la espalda del diablo o en la del Cardenal; ¡perdón,  me equivoque!, son la misma cosa, pero así lo dejo.

No todo  está perdido en la viña del Señor. Hay gente en estas organizaciones que entrega su vida y su alma a una causa y lo han demostrado.  Por la causa y por ellas y ellos estaremos dentro de esta fauna, y sinceramente porque ya no tenemos otra alternativa. ¡Salud,  Lumpen nacional e internacional!

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2 comentarios sobre “Entre la querella y la cárcel

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