EL PERIODISMO EN UNA SOCIEDAD REPRIMIDA

Por: Galel Càrdenas
El día del periodismo en Honduras es un acontecimiento pleno de las paradojas.
Solamente el periodismo tarifado, comprado, pagado con monedas llenas de sangre, narco actividad, persecución, martirilogio y represión desmedida a muerte, puede gozar de las francachelas que el sistema político neoliberal ha ofrecido con discursos manidos, vergonzantes e inmorales, a los protagonistas de la redacción periodística en todas sus facetas.
Existe una represión calculada y a la vez violenta contra el periodismo puntual, objetivo e imparcial. 
El periodismo que dice la verdad, el periodismo que destaca los acontecimientos generales con un compromiso con los hechos reales y sus contextos, es el periodismo que ha sido asesinado, que es vejado, que es marginado, que es reprimido.
El poder fáctico y mediático ha usado sus medios de comunicación, difusión dirían otros, para desplegar una matriz informativa predeterminada transnacionalmente.
El poder fáctico-mediático nacional pertenece a un poder global imperial que es quien dicta las pautas de la política informativa en las provincias y mercados locales.
Este poder dominante local sigue las condiciones que emite el Departamento de Estado para informar, divertir y formar. Aplica los criterios y normas periodísticas que los funcionarios de esta oficina imperial emite para todo el continente latinoamericano.
Sin embargo, existe una pléyade de periodistas jóvenes brillantes, acuciosos, unos revolucionarios y otros solamente progresistas, y algunos otros comprometidos con el hecho real y la verdad que de él se desprende.
La sociedad hondureña es una sociedad reprimida en todos los sentidos, la reprime la constitución, las leyes, los poderes judicial, ejecutivo y legislativo, los entes descentralizados, los aparatos represivos de Estado y los aparatos ideológicos como la escuela, la religión, la cultura vertical dominante, el aparato mediático.
Así que el día del periodismo en Honduras es una paradoja en donde unos celebran con grandes reconocimientos oficialistas, mientras otros son reprimidos brutalmente o calculadamente.
Es tan paradójico que los acreedores de premios periodísticos nacionales, guardan silencio ante la reciente ley penal contra la información y los responsables de difundirla, a quienes acusa judicialmente de antemano por el delito de terroristas, conspiradores de acciones contra el Estado.
Periodistas que pertenecen a la categoría de hombres y mujeres libres, reciban nuestras felicitaciones cálidas y nuestro reconocimiento por la delicada labor que desempeñan, a costa incluso de su propia vida.
Habrá más adelante una democracia y una libertad de pensamiento acorde con la liberación de la sociedad que lucha contra la dictadura de un sistema neoliberal y anti humanista.
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