Retos y desafíos del MEU (1-2)

“Desde la década de los setentas nos encontramos en la crisis del sujeto de la emancipación” Razmig Keucheyan,2013.

Anotaciones sobre el Movimiento Estudiantil Universitario (MEU)

Es imposible comprende los retos y desafíos de un movimiento estudiantil sin antes partir de una aproximación que nos permita comprender su dinámica política. Es por eso que esta primera parte me detendré en el análisis de los elementos que están detrás de la gestación de este movimiento, que en los últimos meses ha tenido la capacidad de posicionar ante la opinión publica la crisis de la universidad y movilizar a miles de estudiantes universitarios por la defensa de la educación pública.

meu

En esta primera entrega desarrollare tres ideas centrales que están íntimamente relacionados y que forman parte de la génesis del MEU. La primera busca esclarecer que si bien es cierto el MEU se posiciona en la coyuntura de las normas académicas, su gestación se viene desarrollando desde años atrás. La segunda busca caracterizar al MEU bajo la conceptualización de los movimientos populares, el cual nos permite comprender que el MEU reivindica los intereses de los grupos populares y no de los grupos históricamente hegemónicos. Y la tercera es lo referente a la dinámica del MEU, el cual parte por valorar la noción de campo universitario, poder académico universitario, campo político y la distribución desigual del capital universitario, como elementos que están detrás de la dinámica académica y política del MEU.

El MEU no es un movimiento coyuntural sin embargo adquiere estructura en la coyuntura en la que se aplican las Normas Académicas. La construcción del MEU es un proceso que viene desarrollando desde el 2011. Su dinámica ha estado marcada por reconquistar el espacio público universitario, gestación de los procesos de organización estudiantil desde las asociaciones estudiantiles de carrera y el surgimiento de los movimientos estudiantiles independientes ante la crisis de los frentes estudiantiles.

La radicalización de la lucha estudiantil suscitada desde julio del 2015 y profundizada en los meses junio-julio (toma de las instalaciones de la universidad) y los momentos de baja intensidad, son elementos que han estado detrás de la dinámica de este movimiento. Característico de un movimiento que tiene la capacidad de articularse en coyunturas determinadas y posicionarse en la apertura de ciclos específicos de lucha estudiantil.

Basta con mencionar algunos hechos importantes. La generación estudiantil que hoy emprende estos procesos de lucha han sido el resultado de tres grandes momentos. El Golpe de Estado de 2009, es un periodo que se caracteriza por el surgimiento de nuevos movimientos populares que posicionan en el espacio público nuevas demandas sociales. La lucha indígena y la defensa de los recursos naturales, la lucha feminista y el reconocimiento de sus derechos, los grupos de la diversidad sexual y la lucha por la autonomía de sus cuerpos y la lucha estudiantil por la reivindicación de la educación pública. Para el Golpe de Estado se manifiesta en nuestro país lo que los teóricos de la sociología de los movimientos sociales y la sociología de la cultura llaman:  la emergencia de nuevas identidad y nuevos imaginarios.

En el transcurso del Golpe de Estado la UNAH se convirtió en uno de los espacios públicos donde hubo mayor resistencia a la política represiva del Gobierno golpista. La generación de jóvenes, con vínculos a los sectores progresistas de la iglesia, movimientos territoriales, lideres por su paso en el colegio, simpatizantes y militantes de los grupos de izquierda, iniciaron fuertes procesos de lucha estudiantil con el objetivo de avanzar en la organización estudiantil, alegada de la dinámica de los frentes estudiantiles, lograr la democratización de la universidad ante las prácticas autoritarias que empezaban a desvelarse en las autoridades universitarias y los procesos de mercantilización de la educación.

Estos procesos de organización estudiantil y la lucha por la democratización de la universidad provocaron un viraje en las formas de concebir un movimiento estudiantil universitario. Si en la década de los 80 estos procesos de organización estudiantil giraban en torno a una lucha política partidaria, en la actualidad revisten un tinte académico y político. El elemento que permitió este viraje fue el impulso de la organización estudiantil desde las asociaciones estudiantiles de carreras, en su mayoría integrados por estudiantes con poca experiencia política organizativa y que su posicionamiento sobre la problemática de la universidad parte de un posicionamiento académico.

Si el Golpe de Estado fue el proceso que irrumpe con nuevas formas de organización estudiantil, la entrada de JOH al Gobierno en el 2014 permitirá dará otro viraje en la vida del movimiento estudiantil en la universidad: es el momento de la agenda académica y política del movimiento. En esta fase el estatus del movimiento es incipiente y estaba poco preparado para hacerle frente al proceso de contrarreforma universitaria que se avecinaba.

Desde los primeros meses del periodo presidencial de JOH, la agenda del Gobierno no era más que la agenda de la entrega del territorio nacional, la criminalización de la protesta social y la puesta en marcha de la mercantilización y privatización de los servicios públicos, entre ellos la educación. En esas tres dimensiones de la agenda presidencial no resulta casual el lineamiento de la UNAH hacia las políticas del Gobierno. Ante el consecionamiento del territorio nacional vía el decreto legislativo que da vida a las Ciudades Modelos; desaparecimiento y asesinato de líderes populares en manos de las fuerzas represivas del Estado; y la puesta en marcha de la “privatización encubierta” de los bienes públicos; la dirección de la universidad ha guardado  silencio sobre esos hechos de país y en los últimos años hemos visto como desde la institucionalidad académica  la universidad es una plataforma que legitima y reproduce los intereses del gobierno de turno.

Esos tres hechos que retratan el panorama político del país rápidamente encontraron eco en los sectores estudiantes organizados (asociaciones de carreras y movimientos estudiantiles dependientes). En este panorama de crisis nacional la vanguardia del movimiento estudiantil fue de suma importancia para profundizar los procesos de la organización estudiantil que habían dado inicio luego del Golpe de Estado y que con la llegada de JOH requerían de mayor dinamismo.

Con la llegado del JOH, en el sistema público educativo primario-medio y en la la UNAH, se abre un ciclo de reformas académicas excluyentes con corte mercantilista y privatizador. En el caso de la UNAH podemos mencionar las más importantes. El Ante Proyecto de Ley de Educación Superior (LES), engavetado en el Congreso Nacional, es un esfuerzo por quitarle la Autonomía a la UNAH y de esa forma reconfigurar el modelo organizativo de la educación superior con la hegemonía de las universidades privadas; la aprobación de los trimestres en deterioro de los procesos de formación profesional del estudiante; y las normas académicas que reproducen el actual esquema educativo del país basado en la exclusión y la mercantilización.

Bajo esa ola de reformas académicas los sectores estudiantiles de la universidad han puesto en marcha distintos mecanismos de articulación estudiantil. Cabe mencionar el I Encuentro Nacional de Estudiantes y sus lineamientos estratégicos que le dio vida al Proyecto de Organización Estudiantil (POE) y la Iniciativa de Organización Estudiantil (IOE), que les dieron vida académica y política a las asociaciones estudiantiles de carrera, que bajo demandas académicas fueron generando procesos de politización y experiencias de construcción de ciudadanía estudiantil universitaria. La acumulación de estos procesos organizativos y de construcción de ciudadanía están detrás de la lucha estudiantil emprendida por el MEU en el 2016.

Ante la avanzada de la organización estudiantil y el avance de la reforma académica en la UNAH se empiezan a manifestar los primeros brotes de criminalización de la protesta estudiantil en el 2014. La selección de los Concejales Estudiantiles en el 2013, por parte de las autoridades universitarias, la aprobación de las Normas Académicas en el 2014 serán elementos que abrirán el primer ciclo de protesta estudiantil en la universidad, que se cierra con la firma del acuerdo en julio 2016, en el que las demandas giran por conquistar los espacios de participación estudiantil y el desarrollo de una reforma académica que priorice el desarrolla académico en todos los ámbitos del quehacer universitario.

El ultimo y tercer elemento, poco valorado, es el asesinato de la compañera Berta Cáceres. Ante la política de criminalización, represión y persecución estudiantil que se vive en la universidad, el COPIHN y OFRANEH, en masivas movilizaciones han ingresado a la universidad posicionando discursos políticos que incentivan al rescate del territorio universitario y la necesidad de una reforma universitaria que responda a los problemas de país. En ese marco y con la dinámica del MEU se ve una disputa política por recuperar la memoria colectiva y la creación de identidad que permita generar cohesión alrededor la problemática universitaria.

Esto no es casual si consideramos que el COPINH y OFRANEH luego del Golpe de Estado radicalizan la lucha por el territorio en la defensa de los recursos naturales. Estos movimientos encarnan lo que en líneas anteriores definía como la emergencia de nuevas identidades y el posicionamiento político de nuevos imaginarios. El MEU se ha venido desarrollando bajo esa dinámica de la defensa del territorio y la conquista de identidad como proyecto político. Abordare este tema en la aproximación teórica que trabajo sobre el MEU.

El MEU aproximación a un movimiento popular: los movimientos sociales tienen dos grandes manifestaciones, los que expresan el interés de los grupos hegemónicos y los que expresan los intereses de los grupos populares. El MEU comparte características con la segunda de las manifestaciones. Estos movimientos no necesariamente tienen una solidad organización para poder ser sujetos activos en la defensa de derechos específicos. Los movimientos populares pueden ser locales, regionales, clasistas y pluriclasistas. El accionar de estos movimientos se mueven en la arena de la sociedad civil (presión y consenso) y la sociedad política (modificación en la toma de decisiones).

Actualmente el MEU consolida sus procesos de organización y dirección estudiantil bajo esquemas organizativos horizontales que orientan la formación de liderazgos; el MEU es un movimiento pluriclasistas ya que sus espacios organizativos están integrados por estudiantes de distintas carreras que comparten distintos intereses y su accionar no se mueve alrededor de la lucha de clases ; el accionar del MEU no es un accionar contra-sistémico, sino que tiene un carácter reformista que reivindica intereses específicos de la comunidad universitaria. Con la apertura de un nuevo ciclo de lucha estudiantil, luego de la firma del acuerdo de diálogo, por conquistar los espacios de participación estudiantil, el objetivo de la democratización de la universidad, la cohesión organizativa, no de descarta la idea de que estemos entrando en un proceso de transición de la arena civil a la arena política.

La dinámica del MEU: la dinámica de los movimientos populares parte por comprender el espacio social en el cual estos movimientos realizan sus acciones políticas. El MEU realiza su accionar en el campo universitario y como campo autónomo tiene manifestaciones que le son característicos y que se diferencian de los demás campos de resistencia popular que tenemos en el país. El campo universitario es un campo académico que se caracteriza por la conquista del poder científico y el prestigio intelectual de los actores que se disputan el poder en la universidad. El campo universitario es un campo político ya que existe una disputa entre los sectores que controlan la institucionalidad y aquellos sectores que buscan ser reconocidos para conquistar su legitimidad.

Esta aproximación es de suma importancia porque hay quienes sostienen que el MEU es un movimiento despolitizado que no confronta contra los intereses de la clase que dirige la universidad. Existe una clara evidencia de combates políticos que se manifiesta en las acciones y apuestas del movimiento. Y como el espacio de acción del movimiento es el campo universitario las manifestaciones de poder son distintas a los demás campos sociales de resistencia popular.

En el caso de la UNAH el poder estudiantil busca ser reconocido (identidad), buscar ser legitimado (imaginario colectivo) y busca ser posicionado (proyecto político). Esas tres dimensiones del poder en la universidad aparecen en las distintas especies de poder que conforma al campo universitario (campo político y campo del poder académico) y que se relacionan con los objetivos y las apuestas del MEU.

La lucha por las Normas Académicas evidencia la lucha que el MEU desarrolla hacia el campo político y el campo de poder académico. En la UNAH el campo político se presenta como una arena en la cual hay combates, acumulación de fuerzas, capital político y capital simbólico. El poder en el campo político aparece en la forma de capital el cual determina el nivel de afectación política que los sujetos tienen hacia una determinada estructura. En el caso de la UNAH el capital aparece distribuido de manera desigual, y en la dinámica de la política universitaria, las relaciones de fuerzas se caracterizan por el cierre de los espacios de participación estudiantil y el autoritarismo de las autoridades.

La desigualdad en la distribución de capital se traduce en crisis de legitimidad debido a que las personas que esta menos dotadas de capital están menos satisfechos del orden establecido, por aquellos que están sentados en un gran puñado de capital. De esa forma el campo universitario se caracteriza por la lucha entre los agentes reproductores de estructuras y entre las fuerzas que buscan desarrollar en el campo una nueva practica académica “habitus académico” que busque legitimar un sentido contra hegemónico.

En el campo universitario, sucede lo que el profesor Pierre Bourdieu llama “luchas de generaciones” que con la acumulación del poder se van evidenciado las desigualdades de capital que mencionábamos arriba. En la UNAH y en la dinámica del MEU estas luchas de generaciones resaltan matices interesantes. Por un lado, muestra que ante a la distribución desigual de capital los estudiantes han irrumpido el espacio público universitario como símbolo de la disputa del poder político y, por otro lado, esa disputa del poder con las autoridades universitarias está conllevando a la disputar por el poder académico de la universidad.

En los dos campos que hemos tratado de comprender el problema de fondo es el poder universitario. Recordemos que en el campo universitario el acceso al conocimiento pasa por tener acceso al poder político y que las relaciones académicas también son relaciones políticas y viceversas. En la dinámica de los campos la cuestión del poder es vista desde la noción del proyecto político que los actores logren legitimar. La legitimización del proyecto se da mediante el habitus, que, en el campo universitario, es la trasmisión de las practicas políticas que consideran los aspectos subjetivos de la acción, los procesos cognitivos y la singularidad de la acción colectiva.

Lo desarrollado en esta parte plasma nuevas formas de comprender la dinámica de un movimiento estudiantil. Y en el caso del MEU resulta un ejercicio interesante de análisis ya que nos encontramos con un movimiento nunca antes visto en la dinámica política de la universidad. En la próxima emisión trataremos de plasmas los retos y desafíos de este movimiento a cara de un nuevo ciclo que se abrió con el diálogo.

Engels López

Estudiante de Sociología y Trabajo Social, UNAH.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.