Como entró Mel Zelaya al país tras el golpe de Estado

Carlos Zelaya Herrera

Por: Carlos Zelaya Herrera

El presidente Manuel Zelaya Rosales relató detalles interesantes de su ingreso clandestino al país, el 21 septiembre de 2009 y aquí los vamos a compartir con los lectores de Ceriterio.hn.

He aquí parte de la historia…..

Para el 15 de septiembre de 2009 el derrocado mandatario se encontraba en Managua, Nicaragua, cercado por la prensa mundial que daba seguimiento a la asonada y la seguridad internacional que cuidaba sus pasos.

Para eludir el seguimiento y la vigilancia hubo tres dobles iguales a mí, uno estaba en Managua, otro en San Salvador y uno más en Guatemala, al día siguiente tenía que salir a Nueva York para asistir a la Organización de Naciones Unidas (ONU).

No voy a decir de qué aeropuerto salí pero yo llegué, saludé y subí al avión, pero “yo” me quedé abajo y en ese momento comenzó mi periplo a Honduras. Entré al país y eludí 12 retenes militares.

El 21 de septiembre estábamos a las 7 am frente a la Embajada de Brasil con Xiomara, ella entró a la Embajada y pidió asilo para ella y la familia lo que fue autorizado por el Canciller Celso Amorín.

En ese momento doña Xiomara no dijo que yo estaba en el carro, cuando entramos, el Embajador dijo que se necesitaba la autorización del presidente Luiz Inacio Lula Da Silva, que estaba en la ONU. Se le consultó y la respuesta del presidente Lula fue  que esa Embajada era nuestra casa, que las puertas estaban abiertas.

El expresidente Manuel Zelaya junto a parte de quienes le acompñanaron en la sede diplomática de Brasil en Tegucigalpa.
El expresidente Manuel Zelaya junto a parte de quienes le acompñanaron en la sede diplomática de Brasil en Tegucigalpa.

Pedí permiso para hacer una llamada y tenía el teléfono de Rasel Tomé y lo llamé, me contestó, le dije que estaba en Tegucigalpa y hubo un silencio, después, una voz me contestó que estaban dándole aire porque se desmayó.

Personalmente, recuerdo que ese día iba en un bus de la colonia San Miguel cerca de la Embajada de EEUU, cuando en mi radito escucho la última hora en la Globo informando que el presidente había regresado al país y estaba en el edificio de la ONU, en la cercana colonia Palmira.

Salté de emoción, vi alegría colectiva que se apoderó de los pasajeros, saltamos del bus, corrí y vi mucha gente correr, carros sonando su bocina y salir rumbo a la sede de la ONU.

Pero no, allí los guardias dicen que no está, cunde la voz con que el Presidente se encuentra en la embajada de Brasil y sale la gente es estampida al cercano lugar y allí fue el encuentro del pueblo con su líder. Es difícil explicar tanta emoción convertida hoy en convicción política y consciencia social en esta tierra hermosa llamada Honduras.

Aquí se abre otra etapa de graves violaciones de DDHH de parte del régimen, que impuso un cerco tipo nazi a la sede diplomática brasileña, empleo de armas de impulso magnético y sónico, provocando lesiones y daños a la salud.

Además, amenazas de allanamiento, uso de perros para revisar los alimentos para las más de dos centenas de compañeros que inicialmente acompañaron al presidente en ese lugar. Delitos de lesa humanidad que no tienen caducidad.

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