Aspirar a ser felices en Honduras

Por: Daysi Flores, JASS

El 15 de junio las calles de Tegucigalpa recibieron una vez más los pasos gigantes del COPINH. Lo mismo pasó en 17 países y al menos 20 ciudades del mundo. Todos los pasos acudieron al llamado de #AcciónGlobal gritaron, cantaron y pintaron de colores la historia de este Planeta. Todas las voces exigiendo #JUSTICIAPARABERTA!!! Alto a la muerte de quienes cuidan y protegen nuestros ríos, nuestra tierra, nuestra vida.

Los pueblos originarios, las mujeres, los jovenes, el FNRP y todas las organizaciones de derechos humanos no descansarán hasta que haya justicia en Honduras
Los pueblos originarios, las mujeres, los jovenes, el FNRP y todas las organizaciones de derechos humanos no descansarán hasta que haya justicia en Honduras

Cuando la muerte es un lugar tan visitado, a veces, es difícil pensar en la vida y en lo hermoso que trae con ella. Sin embargo, cuando una ve, lee, escucha, saborea y acaricia tantas manifestaciones de solidaridad y lucha una no puede hacer otra cosa que escuchar la voz de Berta diciendo: No hay que aguitarse compa.

Su voz, palpitante en nuestro corazón, se reafirma al unirse a las voces de todas esas mujeres lencas: tan diversas como sus orígenes. Todas ellas van abriendo nuestras almas con sus discursos poderosos; llenos de la hermosa profundidad con la que viven.

Sus voces borran por instantes el helado espasmo de la muerte que nos sacude cada vez más cerca, cada vez más fuerte. Y lo convierten en un fuego que arde al ritmo de los tambores garífunas: cada retumbo penetra hasta los rincones más inconfesables de la existencia.

Yo, una hondureña como cualquiera, caminé orgullosamente con ellas y ellos, grité, sollocé, me enfurecí… Fui a la calle a apoyar, a acompañar de la misma forma que lo hicieron mis hermanas de JASS en distintas partes del mundo.
Pero en realidad fue el pueblo lenca y garífuna quien me cobijó: por un rato sentí la libertad -impensable para una lesbiana- de recorrer las calles de la ciudad de la mano de mi compañera de vida. De la misma forma, el COPINH y OFRANEH cobijaron la lucha de las y los estudiantes por una educación superior para todas y todos.

Son estos actos de amor a la vida los que nos hacen ver de nuevo la belleza, la complicidad, el amor, la fuerza, la lucha… Cada palabra, cada paso, cada mensaje, cada canción, cada imagen van sanando poco a poco las heridas y el escudo que protege la esperanza se regenera en cada mirada, en cada rostro, en cada abrazo.

Las aguas, la tierra, la vida nos llama a parar el odio y la brutalidad con amor, dignidad, música, poesía y la fortaleza que solo la lucha por la vida nos puede dar. Porque al final, esta lucha es también una lucha por la felicidad.

“El derecho a ser feliz es algo muy subversivo y por eso, debemos aspirar a ser felices” Berta Cáceres

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