El Péndulo de la ignominia

 

PATRICIA MURILLO

Por: Patricia Murillo Gutiérrez

La moralidad de este régimen surgido de toda ilegalidad, es una ficción más grande que  buscar los cuernos de la luna.  Sus acciones  se manejan en un péndulo que en un extremo presenta una caricatura de país, creyendo que nos engañan con el cambio y  hacia la otra punta del mismo, se refleja un total desprecio a la vida humana, manifestado en las represiones cada día más salvajes, que sufren quienes ejercen pacíficamente su  derecho constitucional a la protesta.

Por tanto, si los hondureños y hondureñas nos descuidamos, veremos que en un suspiro este régimen se habrá entronizado por varios años y dejara para mucho después   su despedida del poder.

Para ello se vale de las más sucias argucias, que van desde la tramposa vida mejor, un producto mediático basado en las estrategias de la manipulación  que heredó Joseph Goebles, hace muchas décadas, hasta  la compra de conciencias regalando eco fogones, poniendo pisos y dándole un barniz efímero a la vida de los más pobres del país.

La leyenda de "Servir y Proteger" es solo eso una leyenda, porque lo que reparten son golpes y bombas lacrimógenas
La leyenda de «Servir y Proteger» es solo eso una leyenda, porque lo que reparten son golpes y bombas lacrimógenas

Ello sin dejar por fuera el mecanismo represor que tiene muchas aristas, entre ellas gasear a las personas, romperle la cabeza a los protestantes, perseguir encarnizadamente al que replica  las mentiras de la dictadura y en el último extremo, hacerse de la vista gorda ante la imparable limpieza social, ante las crecientes masacres y ante  la cavernaria militarización del país.

Un gobernante que se mueve entre mandar a los uniformados que actúan como energúmenos, a darle garrotazos a las cabezas de sus “ enemigos”, de emplear los gases más asfixiantes y utilizar las tanquetas “ fumigadoras” para darles muerte lenta a los niños y niñas vecinos de las casetas de paje colocadas a la brava en entre El Progreso y San Manuel.

Pensamos que los campos de exterminio diseñados por Adolfo Hitler tienen aquí   sus sucesores, con el agravante que es todo el país que han convertido en un rastro, un matadero que le ofrece las mil y unas formas de morir.

Sino veamos: Víctor y Daniela son jóvenes estudiantes cuyo “delito” fue cuestionar las casetas de peaje, acompañar al pueblo de El Progreso en su lucha contra las mismas, que como bien lo aclaro  Arturo Castro, alcalde de San Manuel, no tienen permiso de construcción autorizado por esa Comuna.

Danelia Menjíivar

victor

Y que  les importa a los dueños de la empresa que usurpan las carreteras de la Patria, el pasar encima de las leyes y del pueblo, con tal de seguirlo esquilmando. Investigue que motiva la brutal represión a los que están atrás o adentro del negocio de ganar las concesiones carreteras.

A Daniela un policía de Los Cobras que como el resto, cobardemente ocultaba su fichero, en el más criminal acto le dio con una filosa piedra en su cabeza, en tanto que a Víctor lo golpearon con un objeto punzante en su testa,  por lo que tuvieron que ser suturados de emergencia en el Hospital de El Progreso.

A nuestro alumno de Periodismo en la UNAH en el Valle de Sula, Inmer Gerardo Chevez le dieron una brutal paliza cuando cumplía con su deber informativo para Radio Progreso, las incidencias de la movilización contra los peajes y la  subsecuente represión.

El periodista de Radio Progreso, Gerardo Chévez.
El periodista de Radio Progreso, Gerardo Chévez.

Días antes, otra estudiante, Leslie Benegas Frazier también de la heroica Radio Progreso,  soportó los gases cada vez más contaminantes, que fueron lanzados contra  pueblo que se expresa contra este nuevo asalto a la economía de nuestra gente.

El temor de esta dictadura a la libre expresión pública, lo lleva a criminalizarla, sea en los predios  de la UNAH,  en las calles y carreteras o en cualquier  entramado social hondureño.

Se olvidan que la sustancia de la democracia, esta erigida en un libre y sano régimen de opinión pública. Por ello tienen como objetivo de caza mayor, el hostigar, cerrar y si es posible desaparecer a Medios de Comunicación y periodistas, fotógrafos y camarógrafos, que no han podido entrar al corral dorado de las chequeras o de otros favores de Hilda Hernández  “descarterada”  ministra y sus asesores.

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