La Resistencia no violenta, vence a los violentos enemigos del pueblo

Por: Olivia Marcela Zúnica Cáceres

redaccion@criterio.hn

En el marco de la Peregrinación en defensa del río Gualcarque convocada y realizada por la Parroquia de San Francisco de Opalaca, por el Consejo de Ancianos de la Auxiliaría de la Vara Alta, la Coordinadora Indígena del Poder Popular de Honduras CInPH, la Red de Jóvenes Morazanistas de Occidente y la Articulación Popular Hondureña Bertha Cáceres Regional de Intibucá, denunciamos la inclemente violencia de los grupos paramilitares de la Empresa Desarrollos Energéticos S. A. (DESA) contra el pueblo lenca que se moviliza en la defensa de los territorios y del sagrado río Gualcarque.

Así se vivió la manifestación realizada en el río Gualcarque.
Así se vivió la manifestación realizada en el río Gualcarque.

Los días 15 y 16 de mayo diferentes comunidades del municipio de San Francisco de Opalaca junto a personas de La Esperanza, Intibucá, quienes son miembros y miembras de diferentes organizaciones como la RJMO, la APH Berta Cáceres y la CInPH,  peregrinaron desde diferentes puntos de Intibucá y de Santa Bárbara para encontrarse en la comunidad de Agua Sucia, donde llegaron 600 personas después de un día entero de camino por las montañas tupidas de Opalaca.

De Agua Sucia partiríamos todos y todas a la comunidad de Chorrera Áspera donde pensábamos acampar en el campo de fútbol de dicha comunidad y por la mañana movilizarnos hasta el río Gualcarque donde se haría un acto espiritual y cultural en honor a Bertha Cáceres y en defensa del río Gualcarque, amenazado por la construcción de una represa hidroeléctrica que pretende construir la empresa DESA y que afectará a todas las comunidades del pueblo lenca que dependen de ese río tanto del departamento de Intibucá como de Santa Bárbara. Después de llegar al río tod@s regresaríamos a nuestras comunidades.

Como era tanta gente, las comunidades y organizaciones aportaron maíz, frijoles, tecucos, nacatamales, café y pan, era indispensable también la planta eléctrica,  la comisión de logística  se encargó de movilizar todo esto y además los utensilios sagrados para hacer la eucaristía en el vehículo de la patrulla policial hasta el lugar donde acamparíamos en Chorrera Áspera para ir avanzando en la preparación de los alimentos mientras el pueblo se preparaba para iniciar otro largo peregrinaje desde Agua Sucia hasta el lugar donde pasaríamos la noche, para su sorpresa al llegar se encontraron con un grupo de paramilitares encapuchados y armados hasta los dientes con armas de fuego, piedras, palos y hondas, quienes se preparaban para emboscarnos por la noche mientras acampábamos, éstos al ver llegar a la comisión de logística acompañada de 2 policías de inmediato comenzaron a agredirlos, a amenazarlos de muerte y a hacer pedazos con machetes los costales de víveres y se robaron los utensilios sagrados para hacer la eucaristía, la comisión de logística se encerró dentro de la patrulla mientras ellos intentaban lincharlos y regresaron a toda prisa para avisarnos lo que nos esperaba.

En ese momento nosotros recibíamos la llamada de auxilio de un grupo de personas provenientes de La Esperanza que se movilizaban en vehículo por el sector de San Francisco de Ojuera, Santa Bárbara, informaban que otro grupo de paramiliatres encapuchados y armados hasta los dientes pretendía asesinarlos, este grupo de personas fue emboscado en el camino por varios grupos pequeños de paramilitares que apostaron piedras en la carretera, después de destrozar el vehículo en el que se transportaban los golpearon con palos y piedras, les dispararon con armas de fuego y casi los machetean. 

A todo esto ninguna patrulla policial se hacía presente para detener la violencia contra nuestro pueblo ya estando sabidos de que varios grupos de sicarios pretendían interceptarnos por varios puntos.
Afortunadamente nuestros compañeros pudieron huir y salir con vida a pesar de que salieron heridos y golpeados y con el vehículo hecho pedazos.

Luego nos informaba un grupo de personas valientes de la zona norte del país que se encaminaban a acompañar nuestro peregrinaje que estaban en el desvío de la comunidad de San Francisco de Ojuera y que habían presenciado como 15 patrullas policiales a fines al alcalde y la empresa DESA se dirigían al río Gualcarque para no dejarnos pasar, como ya sabíamos que varios grupos paramilitares se preparaban para emboscarnos  les pedimos que se fueran de ese lugar inmediatamente y que regresaran a sus lugares ya que su vida estaba en peligro.

Denunciamos que la empresa de TIGO y CLARO quitaron los 2 días la red de telefonía móvil en toda la zona de San Francisco de Opalaca, lugares en los que dicen los pobladores que siempre hay señal por primera vez no tenían señal, caminamos un largo trayecto a una loma para poder hacer la denuncia en los medios de comunicación.

Para evitar un baño de sangre ocasionado por el paramilitarismo de DESA contra nuestro pueblo decidimos pasar la noche en la comunidad de Agua Sucia, allí se celebró la misa y se realizó un acto cultural con música, danza y ceremonias indígenas, y a pesar de que estábamos sin alimentos todos estábamos celebrando con mucho fervor la misa y las ceremonias mayas en honor a Bertha Cáceres, en eso estábamos cuando la comisión de seguridad detectó a varios infiltrados del lado de Santa Bárbara específicamente de San Francisco de Ojuera, entre ellos un sicario de DESA que se llama Olvin Mejía García, que tiene antecedentes de asesinato, que ha amenazado de muerte a mucha gente opositora a la represa y que sutilmente amenazó al padre Efraín Romero.

Después de las amenazas contra los párrocos, el Padre Corea celebró una misa en el río Gualcarque el pasado 15 de abril, al salir de allí se dirigió en su vehículo a dar misa a otro lugar de la zona y fue interceptado por un grupo de paramilitares que dispararon contra él, afortunadamente sobrevivió al atentado.

Los presentes aseguraron que continuarán su lucha por la defensa de los bienes comunes.
Los presentes aseguraron que continuarán su lucha por la defensa de los bienes comunes.

Los paramilitares de DESA pretendieron emboscarnos también en la comunidad indígena de Agua Sucia que es muy consiente sobre los daños de una represa, pertenece al departamento de Intibucá. Bloquearon con grandes piedras y palos todas las salidas por carreteras y no pasó a más porque la comunidad rápidamente reaccionó para detenerlos sin usar la violencia. En la noche se acordó que la ruta se cambiaría y que entraríamos por otro lado que también llegaba al río Gualcarque para evadir a los sicarios que pretendían hacer una masacre.

El lunes 16 de mayo madrugamos para iniciar nuevamente el camino hacia el río Gualcarque por la nueva ruta, ya en camino nuevamente nos informaron que el mismo grupo de paramilitares nos esperaba en el lugar a donde nos dirigíamos por lo que nuevamente cambiamos de ruta y entre cantos, guancascos y cohetes seguimos nuestro camino, tocando la caramba, el tambor y las guitarras, acompañados del espíritu del corazón del cielo y de la tierra, los ancestros y el espíritu de Berta. Así logramos evadir a los paramilitares que estaban alcoholizados, drogados y con toda la intención de hacer una masacre.

Satisfechos de haber vencido a las fuerzas del mal con una lucha pacífica de no violencia pudimos realizar la actividad con éxito y regresamos a nuestros lugares sanos y salvos pero lamentando los daños físicos, materiales y emocionales que sufrieron nuestros compañeros del otro lado del río.

Después de esta actividad de defensa territorial carros sin placas doble cabina con hombres encapuchados y armados intimidan a la población en algunos sectores de Santa Bárbara.

Es urgente entonces compañeros y compañeras la denuncia permanente, el acompañamiento de los defensores y defensoras de Derechos Humanos, la solidaridad militante y activa, la documentación de todas las agresiones y atentados y la difusión de las luchas que se desarrollan en los territorios que están siendo despojados y saqueados.

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