Da a luz una niña de diez años, ¿Qué se esconde tras de ello?

Carlos Zelaya Herrera

Por: Carlos Zelaya Herrera

El escándalo y el rubor que rodean al caso de una niña de diez años de edad  que dio a luz a un bebé que falleció de insuficiencia respiratoria en el hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula, esconde el drama de un posible abuso y falta de educación sexual en amplios sectores sociales  del país.

Honduras es el segundo país de américa latina con mayor índice de embarazos adolescentes, siendo Nicaragua el primero con 109 nacimientos por cada 1,000 mujeres.

El área rural de honduras es el área geográfica del país donde más suceden este tipo de casos; el 35.4 por ciento de menores en situación de pobreza tienden a tener un embarazo en la adolescencia.

De este universo de infantes embarazadas en el principal centro asistencial del país, el 90 por ciento de ellas han sido referenciadas como casos de abusos sexuales.

Además, el 29 por ciento de las niñas han pasado por preñez en algún momento de su vida, según datos del fondo de población de las naciones unidas. 

El gobierno hondureño y organismos internacionales han suscrito convenios para reducir la tasa de embarazos en adolescentes.

El caso de la infante, originaria de la aldea La Corocita, una remota comunidad perteneciente al municipio de Morazán, Yoro, está en manos de la fiscalía especial de la niñez del ministerio público.

Fuera de connotaciones jurídico-legales, realidades como esta exponen a la vista de todos algo subyacente en la vida cotidiana y en el imaginario colectivo dentro y fuera del país, como son la falta de valores morales y la hipocresía moralista de cuestionarlos sin llegar al fondo del problema.

Esto que traemos al presente no es un hecho nuevo, ya en julio de 2015 y luego de ser abusada sexualmente, una niña de once años dio a luz a un varoncito que nació en el materno infantil del Hospital Escuela Universitario de la capital.

La jefa de la clínica de la adolescente embarazada, Ana Raquel Gómez, informó en aquel entonces de al menos 250 casos de menores de edad embarazadas que se registran al mes en el hospital escuela, la mayoría comprendidas entre los 14 y 18 años de edad.

De forma alarmante,  Gómez precisó que,  en lo que va del año 11 menores de edad comprendidas entre los 11 y 13 años de edad, habían sido atendidas de partos por embarazos precoces.

Aquí hay un serio problema de mentalidad, mientras se bombardea con ideas de un bien inalcanzable para andar con aparatos de telefonía de punta, la puerta de la habitación es una cortina y mientras eso perdure más niñas enfrentarán situaciones de abuso sexual.

Referente al caso de la menor de 11 años, su corta edad la expuso a la muerte debido a que se trató de un embarazo y parto de alto riesgo que se produjo en la primera menstruación, según las autoridades del hospital.

 Las cifras y dramas de los indicadores seguramente esconden la dimensión de un problema social poco retratado en políticas de estado, en púlpitos y lujosos atrios  religiosos más cercanos a este mundo terrenal que a construir principios valores que de forma alarmante decaen a diario en la sociedad hondureña.

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