(Ceteris Paribus) El arte de lo imposible

Julio Cesar Raudales, Vicerector de Asuntos Internacionales de la UNAH.

Por: Julio Raudales

Idiota es una persona a quien si le mostramos una estrella con el  dedo índice, se queda mirando al dedo. Es decir, alguien que no piensa más allá de lo que ve. Esta definición no se opone a la etimología de la palabra.

Para los antiguos griegos, idiotas eran todos aquellos que no sabían pensar políticamente. No se trata entonces de que los idiotas sean tontos. Pueden ser incluso muy inteligentes cuando analizan lo que ven. Lo que no pueden hacer es avanzar con el pensamiento más allá de lo visible.

En otras palabras, no saben trascender, hecho que en política suele ser muy grave pues la política se hace de acuerdo a las tres dimensiones del tiempo humano: recordando el pasado, pensando desde el presente y mirando hacia el futuro.

La reflexión acerca de la idiotez política puede servir para responder en buena medida a las interrogantes sobre nuestro continuo estado de postración económica e incertidumbre social.

Porque aunque se insista en decirnos lo contrario, Honduras no está cambiando y si lo hace es para mal. Así es desde hace décadas y pareciera que ese seguirá siendo nuestro sino.

Por ejemplo, se habla continuamente del trabajo que se realiza en pro del equilibrio fiscal. No es que no sea importante lograrlo, pero en definitiva, creer que esto es un logro en sí y no un medio para mejorar la equidad y el bienestar, es reafirmar sin ambages lo aseverado en los dos primeros párrafos de esta columna.

Igual conclusión se deduce de un análisis simple de las acciones que se ejecutan con los recursos públicos para ejecutar una política social basada en repartir bonos, bolsas de cemento y madera para arreglar viviendas sin un criterio adecuado y sin sostenibilidad.

Y así sucesivamente podemos inspeccionar una por una las acciones realizadas por las autoridades, ya sea en seguridad, gobernabilidad, educación y salud, sin ver un patrón que nos permita avizorar un camino trazado. Y esto no de ahora, ¡Es de siempre!

Por supuesto que hay excepciones, muy escasas y aisladas, pero las hay:

En 1954, como resultado de la incidencia provocada por la “Huelga Bananera”, se inició un movimiento social que llevó a las autoridades a realizar una serie de reformas que modernizaron al país, hasta entonces hundido por las secuelas de una terrible dictadura.

En la década de los 70s, presionados por el movimiento social que buscaba llenar el vacío de poder y orden resultante de la guerra con El Salvador, se avanzó mucho en la instauración de la reforma agraria y el ordenamiento del estado a través de la planificación indicativa.

Y así sucesivamente, procesos como el Plan Maestro de Reconstrucción y Transformación Nacional, la Estrategia de Reducción de la Pobreza y el Plan de Nación, que parecían iniciativas prometedoras y nacidas del clamor popular, se han ido diluyendo debido a la inconstancia y miopía (por no decir idiotez) de quienes nos han gobernado.

Desde hace ya diez años se inició un proceso de reforma en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras que refleja cambios profundos en la institución, tanto a nivel de gobernabilidad, desarrollo académico e infraestructura.

Será importante darle continuidad para que el esfuerzo no se diluya como ha sucedido con los anteriores. Pero más importante es construir desde la sociedad organizada, procesos basados las buenas prácticas anteriores y presentes que permitan avanzar de forma sistemática e inteligente hacia un mejor futuro.

El futuro, solo porque es futuro, es siempre hipotético. Una hipótesis es, por lo mismo, una apuesta y como toda apuesta puede perderse. Pero peor todavía que perder una apuesta, es no apostar. Al hipódromo de la política se va a apostar o no se va. Ir solo a mirar como corren los caballos es cosa de idiotas.

Ojalá y pronto los hondureños entendamos la necesidad de involucrarnos y demandar políticas sustentables en vez de seguir probando el sabor dulce del atol con el dedo.

Ojalá y dejemos de ver solo el índice y trascendamos hacia el cielo… eso requiere de organización e información, pero sobre todo de compromiso para hacer de lo imposible, lo posible.

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Un comentario sobre “(Ceteris Paribus) El arte de lo imposible

  • el septiembre 7, 2019 a las 8:32 am
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