Sociedad podrida

Jari Dixon

Por: Jari Dixon Herrera*

Después de tantos años de lucha y de jactarme de haberlo visto casi todo en el tema de la corrupción, hoy puedo decir que me encontraba a años luz de medir los niveles de corrupción en que se encuentra inmersa nuestra sociedad.

Creía que lo que sucedía en el Congreso Nacional era harto conocido por todos; eso de compra de diputados y diputadas ya lo había escuchado anteriormente; pero les juro que no es lo mismo a que se lo cuenten a uno a estar cerca de esa circunstancia, escuchar a diputados decir a mí me ofrecían tantos millones, a mi otro tanto, me dijeron que me lo iban a ir a dejar a mi casa y que nadie se daría cuenta, entre otros comentarios, le pone a uno los pelos de punta.

Esperar 10 a 12 horas para que comenzara una votación a efecto de elegir la nueva Corte Suprema de Justicia, porque los señores del partido Nacional no habían podido comprar los votos,, asquea a cualquiera, bueno de repente no tanto a todos en Honduras, pero si a un gran número de personas.

El último día de votación en donde no olía, sino que apestaba a que tenían votos hasta de sobra, le dieron la palabra una muchacha de buena apariencia a que hiciera la oración, por sus palabras comprendí que era pastora de alguna iglesia evangélica, pero extrañamente como señal de que Dios no estaba de acuerdo con tal espectáculo, le enredo la lengua y en vez de decir señor presidente del Congreso dijo: señor presidente de la Corte Suprema de justicia, vaya que muchos la corrigieron, aunque estaba en la razón, ese presidente del Congreso eligiendo de forma arbitraria a los magistrados era en verdad el presidente de la Corte Suprema de Justicia, y así la señora oraba y oraba al señor para que se pudiera lograr la elección de los cuatro magistrados restantes y que los consenso tuvieran su fruto.

En mi interior pensaba: Esta señora se hace la tonta o en verdad es tonta, en virtud que todos sabíamos que ya los votos habían sido comprados y que ya lo de la nueva corte era cuestión de tiempo.- ¿Hasta cuándo se utilizará el nombre de Dios para tales actos de corrupción?

Ver por ejemplo diputados y diputadas de partidos supuestamente alternativos votando fuera de la posición de sus partidos y participando activamente como líderes indiscutibles en la compra y venta de votos, resultaba detestable y repugnante a la vez.

Desde mi ubicación logre ver a diputados de partido minoritarios, que cuando se dio el informe del resultado de la votación, saltaban como niños de alegría como cuando el padre les regala un chocolate o un juguete nuevo, era imposible que no viniera a mi mente recuerdos de cuando mi padre militaba en alguno de ellos y yo de niño escuchaba los encendidos discurso de aquellos lideres prometiendo un cambio verdadero para la clases sociales más necesitadas.

Ahora esos mismos líderes se mostraban como prostitutos o payasos del sistema, aquello era un circo romano en donde el emperador menor que as u vez es títere del emperador mayor se reía junto a su séquito de aquel espectáculo presentado por los traidores del pueblo.

Más atrás se veían comunicadores, no todos por supuesto, que aplaudían también de júbilo, porque al fin se había logrado el objetivo de sus amos, había nueva corte Suprema de Justicia y le habían ganado a los revoltosos de la oposición que rechazaban que se consumara una nueva comercialización de la justicia, que después de 17 días de lucha, al fin la represa se vino abajo y la indignidad cayo con toda su fuerza arrasando con la esperanza de muchos.

Pero qué decir de diputados de partidos tradicionales, que marcaban una y otra vez sobre una planilla impuesta de candidatos a magistrado, los números en cada cantada se repetían una y otra vez y muy pocas veces se cometían algunos “errores” errores que igualmente lograron superar en el transcurso del proceso electoral, después de cinco procesos la maquinaria estaba afinadita a ya nadie se equivocó. Atrás quedaba la gloria de lo que fue un gran partido, parecían zombis aquellos hombres y mujeres votando para entregar una dictadura a su rival histórico.

Algunos ya andan diciendo que la nueva corte fue producto de un procesos altamente democrático, vaya que sí fue democrático, a tal punto que los candidatos perdían una y otra vez, convirtiéndose en algo interminable hasta que lograron comprar votos, nunca había visto un candidato probar una y otra vez hasta que la voluntad ($) del electorado cambiara y así lograr su objetivo.

También podemos mencionar las alabanzas del proceso que hacían líderes religiosos y de organizaciones no gubernamentales, personas que vieron el proceso y aun así se atrevían a decir que era lo mejor que había pasado en Honduras.

Pero esto no se queda aquí, también el embajador gringo se lanzaba sin paracaídas y decía que con esta elección se fortalecía la democracia, vaya desfachatez y falta de respeto para la inteligencia de los hondureños.

Perdónenme, pero acaso nadie se dio cuenta de la podredumbre que se dio en esa elección, acaso nadie se dio cuenta de la compra de votos, de las amenazas a diputados para que votaran, de las misas negras, no llegando acuerdos políticos, sino ofreciendo y recibiendo dinero y otras canonjías.

Pareciera que la corrupción se ha metido a todos lados y esta ya es UNA SOCIEDAD PODRIDA.

*Abogado y diputado

Un comentario en “Sociedad podrida

  • el agosto 1, 2019 a las 9:23 am
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    «Los pueblos tienen los gobiernos que se merecen» gracias a Dios salimos de estas Honduras fue la exclamación que dio Cristóbal Colón y desde esa fecha hasta nuestros días es lo que se siente cuando sale de dicho agujero y en las calles sucias se demuestra la cultura tambien. (Pocas excepciones claro esta.)

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