En estos tiempos de escasez, recurra al mercadeo “catracho”

Por: Patricia Murillo Gutiérrez

Ah las fuertes querencias de tantísimos hondureños,  lo hacen pensar mil veces antes de tomar sus pocos ahorros y calzar las sandalias del peregrino. A pesar de esos amores ancestrales,  centenares de compatriotas diariamente intentan la casi misión imposible: concretar el sueño español, italiano o americano, ya de perdido el mexicano. Es decir, huir de las cada vez más escasas oportunidades de un trabajo con un salario digno y en muchos casos, escapar de la violencia desde la criminal como la estatal.

Libro Tinoco

El hondureño, la hondureña ama  su tierra, ama  su familia a pesar de tanta violencia doméstica, sus amigos, su  barrio, la comida, el modo de vivir de antes, añora que esos tiempos volverán y no quiere desarraigarse de estos olores y sabores.

Me da la impresión que muchos que ya están en el filo de la navaja, en el mismo borde del precipicio, sueñan que algo o alguien les evitaran caer en el abismo de la nada y por tanto tener que salir corriendo de la Patria.

Algunos se aguantan esperando las nuevas elecciones con la esperanza que acabara la pesadilla azul  y roja de loas corruptas cúpulas del Bipartidismo, impuesta con  sangre y fuego desde el golpe detado de 2009.

Otros aún creen en que los gringos vendrán poner orden y casi todos y todas oran a grito partido o en silencio, para que la mano poderosa del Creador del Universo se apiade de este país y  desate su ira justiciera divina reduciendo a  cero a los corruptos y los que tienen secuestrada a Honduras.

En en medio de este ser o no ser y como para ir aclarando la cuestión, el ingenio de nuestros compatriotas es digno del más sencillo pero sincero homenaje. Su lucha diaria para sobrevivir en estas cuatro paredes que se volvió el territorio  y dar de comer a su prole y sobrevivir ellos mismos no tiene parangón creo en ninguna otra era de la historia o prehistoria nacional.

Por ello hoy le apostamos a traer algunos textos y fotos del libro “Mercadeo Catracho” del sociólogo Orlando Tinoco Méndez, oriundo de  El Monchito, Municipio de Las Vegas, Santa Bárbara y docente de la UNAH en el Valle de Sula, que  caramera en ristre, cual aguerrido pate pluma  recorrió buena parte del país, en busca imágenes que testimoniarán  como el microempresario o el pequeño o mediano empresario, hombres o mujeres de negocios, afrontar este descalabro económico que cada día y más que nunca este 2016, chupa cual solitaria, los exiguos bolsillos de los habitantes  en el campo y en las ciudades.

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Cuando se presupuestaron  124 mil millones de lempiras para el gasto público este 2016 del cual buena parte va para pagar el servicio de la deuda interna y externa y otra parte para el renglón de Seguridad y Defensa y una respetable cantidad de miles de millones para que Juan Orlando Hernández, continúe su campaña  reeleccionista con programas populistas que en nada atacan las causas de la atacan la miseria de la gente a la que quieren conformar con una bolsita de comida, cemento o un eco fogón, estos hondureños que nos reciben un centavo partido por la mitad del régimen, se esmeran desde la madrugada y doblan su espalda ante el altar del trabajo honrado.

El licenciado Tinoco nos va contando en las 202 páginas que tiene su libro Mercadeo Catracho como el talento criollo  vende todos los días de Dios desde baleadas, pupusas hasta ataúdes y los repuestos usados más inimaginables.

Orlando Tinoco nos dice que no es ningún atrevimiento irreal las historias que el recogió en su grabadora y atestigua  las fotos.  Si parece fantasía a veces  pero no es así. Los compatriotas  quitan el hambre al más voraz y acabado de los bolsillos con una deliciosa baleada costeña  y se vuelven un bocado “delicatesen” las pupusas de todos los olores y grosor que en disputa con los hermanos salvadoreños, tenemos el mérito de  ofrecer a todos los  hambrientos.

Orlando, recuerda muy a tiempo al bardo olanchano: Alfonso Guillen Zelaya  que magistralmente en su poema “Lo Esencial” nos enseñaba  desde el 19 de febrero de 1940  a que: “Dentro de los sagrados números de la naturaleza, ninguna labor bien hecha vale menos, ninguna vale más. Todos representamos fuerzas capaces de crear. Todos somos algo necesario y valioso en la marcha del mundo, desde el momento que entramos a librar la batalla del porvenir”.

Destaca en este mercadeo gastronómico como el pollo esa ave que es la reina de la cocina nacional, es  ofrecido  de mil maneras  y esa blanca carne no falta en los negocios de las  ciudades como en  la más remota aldea donde es tradición verlo bajo la luz de una lámpara en una vitrina, no siempre tan aseada.

Y el lector de Criterio se deleitara cuando entra el escritor e investigador  social, a describir el mercadeo bilingüe, que lo llama la mejor muestra del más  puro spanglish.

 Y allí vera desde Kínder llamados Ángel of Solidarity, a Novedades Maicol,   Agashoping hasta el Míster Chickens House, sin quedar atrás las comidas rápidas Yellowman.

 Y de bares, barberías, pensiones, moteles ni hablar. Entre estos últimos que a pesar de la crisis imparable, no desaparecen dado que la demanda catracha tampoco tenemos nombres tan sugestivos  como: Motel Nube Viajera, Momentos, la Cama de Piedra, Mi Segunda Ilusión y Encantos.

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Y si hay algo que refleja como el poder adquisitivo de nuestro Lempira se esfuma cada día, son el auge de las llanteras.  Porque allí usted encontrara dice Orlando Tinoco el complemento perfecto para que su automóvil no pare. Aunque a veces a uno lo dejan, muy bien advertido que ellas, las llantas hacen ratos cumplieron su vida útil.

Y vea si es creativo nuestro paisano, nuestra paisana, que a la llantera le agregó el infaltable Car Wash y la pollera para que el cliente quede bien amarrado.

En mercadeo Catracho pasara revista el lector a como se publicitan aun son haber ido a costosas universidades a estudiar Marketing o Mercadeo, tiendas, funerarias, carritos de hoy dog  o perros calientes, hotelitos, casas de empeño estudios fotográficos, escuelas y colegios, truchas o pulperías farmacias. Ah y aquí para el autor para resaltar que en el tema de la salud, este mercados se asocia a la religiosidad,  sea que los propietarios son católicos o evangélicos, se invocan  los santos o a términos bíblicos para hacer más atractivo el negocios al potencian  cliente.

Ah y hasta rótulos compra los peajes o pillajes como dice el pueblo encontró Tinoco.

No hay duda que  los valientes Catrachos siguen haciendo honor en esta tierra al general don Florencio Xatruch que allá por 1830  fue uno de los valientes que se enfrentó junto a sus hombres, al  filibustero norteamericano William Walker y compañía.

Esos Xatruches y después catrachos de ayer y los de hoy dieron antaño grandes combates contra el mal. Y hoy catrachos valientes, dice el sociólogo Orlando Tinoco, bravos, tenaces, aguerridos lo siguen haciendo contra  los fantasmas apocalípticos dice esta servidora de la devaluación, del neoliberalismos descarnado, de la estafa que día a día nos imponene los que gobiernan al vendernos gasolina cara, a meter  impuestos hasta por el aire que respiramos etc.

Sin ningún estamento que defienda los Derechos Humanos de nuestro pueblo. Pero como bien lo dice la canción ¡Sobreviviremos! y por ende seremos más fuertes que nunca.

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