Siete retos para que América Latina y el Caribe tenga menos crimen y violencia

Por: Redacción CRITERIO

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América Latina y el Caribe es una región con demasiados robos, homicidios y violencia en general. La pregunta clave es qué funciona mejor para crear sociedades más seguras. ¿Más mano dura? ¿Cámaras de seguridad por todas partes? ¿Qué programas favorecen más la rehabilitación?

Las masacres se registran en las ciudades más pobladas (Tegucigalpa y San Pedro Sula).
En Honduras las masacres se registran en las ciudades más pobladas (Tegucigalpa y San Pedro Sula).

Nuestras Semanas de la Seguridad Ciudadana juntan expertos y altas autoridades para intercambiar experiencias e innovaciones para entender y generar políticas más efectivas en contra del crimen y la violencia.

El pasado 19-23 de octubre, más de 200 personalidades de 20 países se dieron cita en Quito y Cuenca en tres eventos: el 3º. Diálogo Regional de Políticas de Seguridad, con Ministros y Vice-Ministros; la 7ª. Clínica de Seguridad Ciudadana; y el Primer Encuentro de Asesores de la Iniciativa de Seguridad Ciudadana.

El evento fue realizado en conjunto entre el BID y el Ministerio del Interior de Ecuador. También se contó con la colaboración del Ministerio de Justicia.

Al cabo de la semana, identificamos siete retos clave que pueden ayudar a vencer al crimen. Puede descargar las presentaciones y ver la agenda aquí.

La necesidad de pasar de la generación del dato a su análisis y a la evaluación para predecir el crimen. La evidencia nos demostró que las decisiones de política pública requieren contar  no sólo con la disponibilidad de información de calidad, sino también contar con su análisis para permitir su evaluación y mejorar la eficiencia en la gestión.

Tuvimos la oportunidad de conocer los esfuerzos que se están realizando desde el Gobierno de Ecuador para implementar el Sistema David, que permite analizar la información estadística del crimen y delito en tiempo real. Conocimos el Modelo de Policía predictiva implementado por  Uruguay, que usa la información para “adelantarse” al delito a fin de prevenirlo. 

Analizamos el impacto de las Unidades de Policía Pacificadora en Río de Janeiro, Brasil.  Y conocimos de México  la primera experiencia de encuesta en su tipo que ofrece mediciones a nivel nacional sobre factores de riesgo a la violencia que enfrentan los jóvenes de 12 a 29 años (por ejemplo, se incluye la medición de acoso escolar, maltrato físico, violencia sexual, entre otros).

Trabajar con mejores indicadores de impacto, más allá de los indicadores de gestión, la evaluación del impacto de las intervenciones es el eslabón más frágil de las políticas públicas de seguridad en América Latina y el Caribe.
Poder visibilizar el fenómeno de la violencia de género,  procurando generar mayor y mejor información desagregada por sexo, raza y edad, entre otros.
Ciudadanizar la información, asegurando que la sociedad civil sea beneficiario del análisis, para promover su empoderamiento en el monitoreo y evaluación de las políticas públicas en seguridad ciudadana.


Adecuar los modelos de rehabilitación a diferentes necesidades criminológicas y población con diferentes tipos de riesgo. No toda oferta programática se basa en evidencia o está enfocada a reducir la reincidencia de la población en conflicto con la ley penal.  Se requiere mayor conocimiento del perfil criminológico de la población penitenciaria.  En este sentido se conocieron varias experiencias adelantadas en la región que están aplicando modelos integrales de rehabilitación, como es el caso del Centro de Rehabilitación para menores en Pacora, Panamá.

El papel fundamental que juega el sector privado, junto con organizaciones de la sociedad civil, para prevenir la inseguridad, basándose en su capacidad para innovar y generar oportunidades, sobre todo para promover la inclusión social de la población más vulnerable.

Se analizó la sostenibilidad de las intervenciones de seguridad. Esto depende principalmente de un sólido marco institucional que permita  una buena gobernanza del sector.

Por último tuvimos la oportunidad de conocer los avances en el proceso de Modernización de su Sistema Penal  en Ecuador y conocer –in situ- la experiencia de una de las primeras instalaciones que operan bajo este modelo en el Centro de Rehabilitación de Turi.

Desde el BID estamos muy satisfechos por la oportunidad, una vez más, de fortalecer los vínculos de colaboración con y entre los países de la región que estuvieron participando activamente a lo largo de la semana.  Nos motiva constatar el reconcomiendo y valor agregado que se viene generando desde nuestra región para enfrentar este reto. Gracias por su valiosa participación y esperamos seguir contando con su apoyo para continuar desde el Banco impulsando esta agenda tan desafiante.(blog SinMiedos)

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