¡Vaya Mediación!

Dina Meza, defensora de Derechos Humanos y representante de PEN en Honduras.
Dina Meza, defensora de Derechos Humanos y representante de PEN en Honduras.

Por: Dina Meza 

Cuando la Organización de los Estados Americanos, OEA y la Organización de las Naciones Unidas, ONU, anunciaron que designarían facilitadores para el diálogo en Honduras, algunos lo vieron con recelo, pero la gran mayoría tenía muchas esperanzas en que el país por fin llegara a tocar fondo.

John Biehl: un Mediador Instrumentalizado que Profundizó la Crisis en Honduras.

Esa esperanza empezó a disiparse cuando llegaron en agosto pasado a Honduras John Biehl y Luís Almagro, el segundo Secretario General de la OEA y el primero designado como facilitador por ese mismo organismo internacional, porque solamente se reunieron con el gobernante Juan Orlando Hernández y aunque pasaron muy cerca de las carpas donde se encontraban huelguistas de hambre del movimiento de los Indignados, ni siquiera se detuvieron a preguntar cómo les iba en su salud. ¡qué lamentable papel!

Sin embargo se creyó que era por la premura de la primera visita y que después abrirían espacios para escuchar pero de verdad a un pueblo que está sumido en la injusticia, que no tiene una institucionalidad y que la ley y el orden es para quienes deciden protestar y reclamar derechos.

Aunque John Biehl hizo una reunión con diferentes organizaciones de sociedad civil del país, en unas cuantas horas este personaje pretendía que las personas que asistieron pudieran expresarse, lo quería en cinco minutos como máximo, cuando en el salón se encontraban más de 100 personas ávidas de ser escuchadas, mientras al mandatario Hernández le dio y le sigue dando todo el tiempo posible.

Eso es el papel de un facilitador de la OEA?, creo que vinieron a tomarle el pelo a Honduras. Las demandas de la oposición indignada que lleva decenas de marchas reclamando la Comisión Internacional contra la Impunidad, CICIH, un juicio político para el presidente de la República como autor confeso en el desvío de dinero del Seguro Social para su campaña política, entre otras demandas, no han sido tomadas en cuenta.

John Biehl se muestra instrumentalizado, si no fuera porque lo escuchamos de su propia voz pensaríamos que es mentira lo que dijeron los medios corporativos, que dicho sea de paso utilizan campañas mediáticas para tergiversar la realidad hondureña, no lo hubiéramos creído.

 Pero era él a su salida de Honduras en su visita de septiembre que criticó duramente el clamor del pueblo por la CICIH a lo que llamó un capricho de niños que quieren un carro y no se los dan. Terribles declaraciones cuando se llega de mediador en una profunda crisis política a cualquier nación en el mundo donde la OEA debe jugarse el pellejo para poder sacar los mejores resultados para sentar las bases de la paz y el diálogo.

Biehl se lució ante las cámaras y micrófonos y agregó otros epítetos contra la oposición política, pero en ningún momento criticó la desfachatez del presidente Juan Orlando Hernández cuando habla de diálogo mientras le da garrotazos a periodistas que cubren una manifestación pacífica en demanda de la CICIH o a la oposición indignada que ya no le afectan los golpes a su cuerpo.

Biehl acogió la propuesta del gobierno que pretende desmantelar la demanda popular de la CICIH por el “Sistema Integral Hondureño de Combate a la Impunidad y la Corrupción”, SIHCIC, que coloca el sistema de justicia en los mismos operadores de justicia coludidos con la impunidad, el crimen organizado, la corrupción y el narcotráfico, según lo han dicho los propios funcionarios del Ministerio Público.”

La actuación de la OEA ha sido lamentamente de profundización de la crisis, aunque no se ha consultado a la gran mayoría de la población solamente al presidente de la república, se sigue avanzando en acciones para instalar a la fuerza el SIHCIC, le guste o no al pueblo de Honduras que sigue con sus antorchas de la indignación. La intolerancia y la falta de oídos para escuchar las dos partes le falló a quien se le denomina el experto de la OEA, a Biehl.

Catapultó la instrumentalización que Hernández hace de la presencia internacional en Honduras, con la cual se lava la cara sucia que desde su llegada a la silla presidencial mantiene para esconder sus malas actuaciones.

Creemos que ya la rectificación no es posible, el pueblo de Honduras ya entendió que bajo el ropaje de la búsqueda de la paz y el diálogo se esconde la ausencia de astucia para convertir la crisis en un proceso donde se inicien pláticas, se accione para el castigo a los corruptos y se instale la CICIH para que la justicia por fin vea la luz en Honduras.

Vaya mediación!, qué funesto papel!, pero lo más triste es que se esfumó la esperanza

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