La crisis nacional y la torcida mirada gubernamental

Cesario

Por: Félix Cesario

No hay duda alguna que el presidente Juan Orlando Hernández, desde la primera hora y meses antes de ser investido como  jefe del Poder Ejecutivo, propició el escenario para convertir los dos principales poderes del Estado en una total anarquía. Meses antes de las elecciones y en el desarrollo del mismo ya era, muy mal cuestionado y no se diga del resultado posterior que concretó su triunfo electorero bajo las puercadas proselitistas  que van, desde su acompañamiento  de los más influyentes capos de la  droga, con quienes el ser gobernante aparece muchas veces abrazados con los cabecillas de dicha mafia –ver la prensa nacional de esa época.

A partir de esa noche dominical, en noviembre de 2013, Honduras y sus habitantes no conocen la paz, por el contrario han acondicionado mental y emocionalmente a las y los hondureños que la muerte y el descuartizamiento de seres humanos es parte del gobierno para imponer la paz. Existen sectores clave que pasan bajo la mira de la muerte, es más, son preparados bajo el argumento de defender la patria, desde niños con el famoso y triste programa gubernamental “Guardianes de la Patria”, la remilitarización de país ha sido un trabajo silencioso del bipartidismo hondureño, he aquí sus consecuencias.

El gobernante Hernández, a un año y meses de su legislatura afirmó  que había llegado  a la presidencia de la República para quedarse, constitucionalmente, y construir un proyecto político por 50 años; afirmación que cumplió al concentrar los demás poderes (Judicial y Legislativo), en uno solo para que obedezcan sus órdenes. No es nada extraño que un grupo de diputados de su partido presentaran un recurso ante la ciega Corte Suprema de Justicia a fin de que se despenalice el hablar de reelección. Entre otras cosas, el ocupante del sillón presidencial sigue la linea de la empresa privada y bajo  el pretexto de modernizar y de agilizar la economía nacional, misma que está en crisis, puso en venta el territorio nacional en flagrante violación a los artículos 2, 12 y el 19  de la ley primaria de la República de Honduras.

El señor presidente Hernández, tomó posesión del mandato presidencial untado hasta el pelo del latrocinio más grande de la historia hondureña de la época moderna como lo es el robo de más de 7 mil millones de dólares del Instituto Hondureño de seguridad Social (IHSS), acto propio del hampa de la mafia al estilo de Al capone.

Este latrocinio es supuestamente cometido por sus más cercanos colaboradores de su campaña y algunos fungen hoy como secretarios de Estado, así mismo por parientes cercanísimos como son su hermana Hilda Hernández, encargada de la estrategia de la comunicación de casa presidencial, hasta untar a su señora esposa, quien se ha comprado una millonaria mansión en un lugar selectivo en Miami, Estados Unidos de Norte América, de acuerdo a publicaciones de medios nacionales.

Este escenario nos trajo a nuestra vista un proceso de indignación en la ciudadanía hondureña, misma que se ve concretada en las 11 movilizaciones bajo el símbolo de las antorchas. Este movimiento de “Indignados e indignadas”, conformado por sectores de clase media y en su mayoría NO organizados y organizadas responden al estímulo de la revelación de cheques por parte de miembros de Radio Globo y su televisora Globo TV.

La yunta presidencial, Lobo Sosa-Hernández Alvarado, en la gestión del primero se trazó y le dejó al actual gobernante la privatización de la salud, la educación, los Institutos de jubilaciones y pensiones, y hasta cobrar impuesto a toda aquella persona que tenga una mediana o pequeña empresa…al grado que van las cosas del gobierno se cobrará a las trabajadoras del sexo por ejercer su oficio y tributaremos hasta por circular de una ciudad a  otra como ya se está institucionalizando a través de los peajes.

Al interior del país tenemos campesinos y campesinas sin tierra, asesinato de sus principales dirigentes, y los operadores de justicia ni siquiera responden de manera preliminar con un proceso de investigación que lleve con los responsables.

Continuamos los y las periodistas, los comunicadores y los comunicadores sociales bajo la lluvia tenebrosa de ataques hacia el ejercicio de la comunicación de parte del aparato gubernamental y de quienes en realidad mandan en este país, los poderes fácticos que se escudan en las bayonetas y en los negocios privados. Más de 50 asesinatos, el 91 por ciento de ellos impunes según el estatal Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (CONADEH).

Algunos de nuestros pueblos indígenas son condenados al letargo sueño anestésico de los miembros de la estrella solitaria en el poder. Los hermanos y hermanas tolupanes cuentan con medidas cautelares por parte de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), otorgadas en 2013; sin embargo continúan siendo objeto de amenazas en sus territorios sobre todo después de la valiente participación en la huelga de hambre contra la corrupción y la impunidad aquí en Tegucigalpa por más de 30 días.

En este panorama caminamos a diario en los últimos meses por una capital presa del miedo, la demagogia y el circo nacionalista. En donde se vocifera un diálogo convertido en monólogo a puertas cerradas en Casa Presidencial; a la víspera del resultado de la visita del alto representante de la Organización de Estados Americanos (OEA) en la cual nos hace pensar en la tonada del cantautor popular cubano Carlos Puebla, quien nos recuerda que “La OEA es cosa de risa”.

A manera de conclusión diremos que el gobernante Hernández Alvarado ha rebasado la tolerancia ciudadana, al llegar a odiar la libertad por su incapacidad de amarla y darla a la ciudadanía; ha llegado a fanatizar a cierto  sector de las masas, específicamente las de su partido para sus mezquinos intereses. Ha degradado hasta la indignidad todo lo que tenga el genio de la libertad, por momentos se detecta un odio a la mujer y a la diversidad sexual así mismo a la juventud. He allí su grande error, se equivocó de generaciones, la juventud actual y actuante ya perdió o le robaron todo, hasta el miedo, que ya perdió el temor de o en desafiar al poder militar en el que descansa y  se sostiene el señor Hernández Alvarado a grado tal que, se le nota su desajuste mental y emocional. Esto se debe a que  ya siente PASOS DE ANIMAL GRANDE.

 

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