La Fábula de Juan y el feroz New York Times

Por: Rodolfo Pastor Fasquelle

Interesante sin ser del todo sorprendente que -por fin- el New York Times publique la noticia de que los Rivera Maradiaga han implicado no solo a Porfirio Lobo, sino también,  a Juan Orlando Hernández como beneficiarios del patrocinio criminal. ¿Por qué lo estuvo tapando? Ya lo habían publicado antes periódicos en El Salvador y en Guatemala. Y la tardanza podría estar programada.

Fabio empezó a hacer tiempo. Yo no sé si es correcto o solamente obligado para el Presidente entregarles a los estadounidenses -que soliciten la extradición- a su hermano Tony, diputado del Partido Nacional, coordinador de su Departamento y a otros extraditables cercanos. ¿Lobo incluso? ¿Delincuentes todos? Para ser investigados. ¿Para, de esa manera, desmarcarse de ellos?

Me río del chiste pero no creo que los salve. Y quiero empezar más bien defendiéndolo. Aunque entiendo por qué se le puede llamar así desde la tipificación de la Ley Kingpin, en la que el narco abarca todo lo que toca. Y entiendo por qué la DEA asegura haber descubierto en Honduras evidencia de nada menos que narcotráfico fomentado desde el Estado. Sería más preciso discernir que ese contrabando cruel, originado en la demanda estadounidense se volvió –en la guerra de la DEA– tan lucrativo que se rodeó de impunidad en un país miserable, que le quedaba en el paso, en donde la clase dominante no encontró más recurso que cobrar un peaje oportunista, por apartarse de su peligroso camino. Al fin y al cabo, a los estadounidenses poco les ha importado antes de ahora la integridad de este estado fallido, de que han abusado a su antojo. Juan estaba ahí, era un indito pelo parado, venía de un Departamento pobre. Si aceptó donaciones ilegales del Seguro Social ¿estas por qué no?

Entiendo que desde que era Presidente de El Congreso, recibió muchas donaciones sospechosas, JOH, de distintas fuentes, algunas que pudieron ser legales en Honduras, aunque no afuera. Tampoco solo porque un narco le dijo a otro  que  le había dado 250 mil dólares ¡más de 5 millones de lempiras! puedo estar seguro que los hubiese recibido. ¿Acaso no están obligados a mostrarnos la evidencia de que ese dinero lo ayudo a llegar a la Presidencia de la Republica? Y si no ¿no sería delito haberlo recibido? Peor si, a cambio de declararlo, el sapo chismoso recibe un beneficio. Fuera de EUA ¿quién le va a creer a un mentiroso al que le favorecen por mentir? ¿Será de otra consistencia el Chapo? Y no creo que por ese concepto, Juan Hernández sea un narcotraficante. ¿Auxiliar? ¿Cómplice? ¿Aceptó? Estuvo ahí. Por supuesto. ¡Cómo podría negar las coincidencias! Y es uno más.

Lo que no es aceptable es que finja, que pretenda, yo no fui,  fue Pepé. Que mienta, haciéndose el perseguido. Por supuesto que los gringos saben más de lo que publican. Entonces ¿para qué quiere hacerse el sueco? ¿Pretender que no estaba enterado? (Eso ni Lobo.) De que se le hubiese implicado ante la DEA antes que lo publicara el New York Times. Es desingenuo. No es creíble.

Trascendió hace mucho tiempo, en el 2014, que Los Cachiros lo apoyaban en la política. Que Juan Orlando había estado presente e incluso había negociado con Ricky Álvarez la designación a cambio del voto por  voto, en su casa, de Rivera. Se les fotografío ahí. El propio Hernández escogió los tres periodistas amigos a los que invitó a hablar del tema en Casa Presidencial, en ese momento. Y en una especie de auto sacramental mediático les dijo claro y pelado que era cierto. Pero que él no sabía quiénes eran. El lobo estaba disfrazado de oveja. Que en esas giras de campaña hay un remolino de gente. Y nadie sabe quién es quién. Raúl y Renato no repreguntaron. Al amigo no había que acosarlo.

No tenemos por qué olvidar nada, ni tampoco porque fingir sorpresa ni asumir los conceptos del otro. Y las alegaciones de Rivera ya habían trascendido y se habían publicado en Insight Crime, misteriosa publicación cuasi académica y semi oficial.

Lo grave y lo insólito es que ahora diga JOH que porque lo dice este narco no es cierto, en tanto que –antes-  basándose en declaración del mismo imputado, ordenó la persecución de gente que tampoco es narcotraficante por otro vínculo, más que por haber estado ahí. Porque entonces es igual de cierto o ¿por qué es menos creíble, cuando se refiere a su persona?

Y lo curioso, la interesante novedad en todo caso, es que en Tegucigalpa, en el acto, un par de horas después de la publicación del Times, la Ministra de de Comunicaciones C. Castro divulgue una carta que no redactó y que expone una teoría martirologica, refinada. La que por lo demás se ubica en el eje de la cuestión.

El que las hace se las imagina. Nos calumnian porque los combatimos, porque les hicimos imposible el negocio, porque nosotros somos los buenos y es lógico que nos mal informen, y hablen mal, los malos de los buenos, pero eso no prueba que sean lo contrario. Y lo hacen ahorita porque estamos a menos de dos meses de las elecciones y nos quieren afectar, sacar de la jugada.

Los narcos no me pudieron matar. Porque con ayuda de… (yo no blasfemo) y de los estadounidenses los detuve. Y entonces ahora me quieren destruir diciendo que soy uno de ellos, que fui su peón y paniaguado, que les hice los mandados antes que me conviniera hacérselos a otros. Destruyendo mi imagen, justo cuando los hondureños masivamente, juran por mi honradez,  y están a punto de reelegirme por un margen sin precedente, debido a mi popularidad y la transparencia de las elecciones venideras. Y al algoritmo y la transmisión controlada.

Es que no es convincente, Juan. Esta vez SI es el lobo de verdad. Mejor hagamos esas reformas. Y negociamos algo. Se llama al Fiscal, se les hace enjuicio sumario y multitudinario. Se les ponen multas, al menos que el pisto se quede aquí, y después de una pena simbólica, de servicio personal de acuerdo al expertisse de cada cual ¿Una amnistía? ¿Un Perdón Presidencial? Ahí anda Trump después de todo enojado porque Obama perdonó no sé cuántas centenas de detenidos ilegales y diciendo que, en cambio él si se puede perdonar a sí mismo. ¿Tu por qué no?

 

6 comentarios sobre “La Fábula de Juan y el feroz New York Times

  • el octubre 9, 2017 a las 6:27 pm
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    Que cosas las que se ven y se escuchan !!!
    Que pasará? Se irán estos personajes para la USA?
    O será que ganará la impunidad como siempre, en Honduras?
    QUE PREVALEZCA LA JUSTICIA! !!

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  • el octubre 9, 2017 a las 9:41 am
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    Don Rodolfo, lo lamentable que a pesar de tanta “verdad a voces”, y como últimamente hemos escuchado es dicho boricua: JH “no se quita”… vamos a unas burdas elecciones donde con sólo participar, la dizque oposición hondureña ya AVALA la ilegal reelección de ese mal nacido.

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