La decrepitud

 Por: Arturo Rendón Pineda

Estando muy próximo un  procesos electoral donde se han alterado todas las reglas del mandato Constitucional para favorecer una ilegitima candidatura del gobernante,   encaja muy bien con lo que podríamos comparar con el albur llamado “gana-pierde” nos trae a la memoria un juego tradicional  del enchute o capirucho que practicábamos en nuestra adolescencia. Pero volviendo a las jugadas políticas, cuando “una mandracada” no resulta, solemos razonar lamentándonos: “si enchutas pierdes y si no enchutas también pierdes”.

 En esa índole de pensamiento  estamos en la creencia que en esta nueva elección “estilo Honduras”, donde a mi modo de ver, se ha perdido la dimensión del enorme  laberinto  en que se hemos metido al país,–todos ustedes–, dependiendo del punto de vista de donde se mire:. “Ir a elecciones sin  Reformas Electorales contempladas en el “Pacto de Cartagena” y el compromiso pre electoral del 2013 firmado por los candidatos participantes y las recomendaciones formales  por “La Comisión de la verdad” y ultimamente las insistencias sobre el tema de las naciones Europeas.  Conociendo las “cachurecadas” acostumbradas y practicadas en las elecciones pasadas, es hacerse HARA KIRY que equivale a suicidarse. Por otra parte, lo que estaremos haciendo los que aparentamos estar en la oposición, es avalando y por lo tanto legitimando la reelección presidencial  de JOH prohibida tácitamente por preceptos Constitucionales que sentencian a los infractores a ser considerados como TRAIDORES A LA PATRIA y todas sus consecuencias legales.

 Aunque NO era precisamente el tema que queremos abordar, nos atrevemos a exponer  esa inquietud  que plantea con la mejor intención  este veterano político que en su tiempo entrego su vida a la causa liberal, y a quien frecuentemente se ocurren “cocherías” propias de la 4ª edad.

Me asusta la decrepitud porque  recuerda el olor de lo rancio, el hedor de lo podrido y además, propicia la ausencia de esperanza que presagia la muerte. Comparando ambos extremos, es preferible la muerte a la decrepitud, porque la muerte no duele… es total. Los muertos dejan de sufrir, dejan de estar, dejan de saber porque con la muerte muere todo, los pensamientos y las esperanzas. En cambio con la decrepitud todo vive”…pero vive peor”, porque vivir sin esperanzas, sin propósitos, sin luchar por una vida con calidad, no se le puede llamar vivir a transitar por el mundo vegetando donde todo sigue, pero todo continúa sin un propósito, si un destino. La decrepitud y ausencia de destino habitan el mismo cuerpo y ambas son sinónimo de “la decadencia”. 

 Este tipo de reflexiones y cavilaciones que últimamente invaden nuestra mente, vienen a mi pensamiento al observar las actitudes de un pueblo impasible, pusilánime, inerte, que parece estar  muerto mirando al vacío, sin propósitos y lo que es peor, resignado y sin esperanza ante el tétrico panorama que se vislumbra en el horizonte de nuestro olvidado país. La actitud y la mirada de un pueblo decrépito es fija e imperturbable. Mira el vacío.. El vacío que observan los seres que han caído en la desesperanza. La mirada de una ciudadanía que al evadir sus responsabilidades cívicas y morales ante los peligros que afronta la nación, pareciera que les importa poco, que les importa “un bledo”. Una masa popular que parece cavilar muy quedo para no entorpecer sus sabios pensamientos, un pueblo que parece preguntar sin preguntar para no tener respuestas, para no saber lo que está pasando en su entorno.

Estas cavilaciones que hoy invaden mis pensamientos, me vienen cuando leo, escucho y veo las reacciones de otros pueblos. Para no ir muy lejos, el pueblo  paraguayo multitudinariamente  indignado protesto prendiendo fuego  al edificio del Congreso de la nación para impedir que sus diputados aprobaran la reelección de su actual presidente. Cosa igual está pasando en la vecina hermana república de Guatemala donde el pueblo se ha ido a las calles para protestar masivamente contra un gobierno corrupto y castigar a los diputados que se prestaron para el intento de minimizar las penas a los corruptos declarándolos non gratos en restaurantes  e instituciones comerciales.  Como si esto fuera poco, están a punto de irse a una huelga general para forzar al Presidente a  abandonar su cargo por inmoral y corrupto. 

Debo confesar que me asusta la decrepitud que en los últimos años ha venido demostrando el otrora aguerrido Frente de Resistencia Popular, los maestros, los sindicalistas y a “Los indignados” que se les acabo la indignación, y al pueblo en general que acata resignado todos los partos ilegales que abusivamente casi a diario le aplica este gobierno, que gracias a la ley de “secretividad” se le tolera ocultar en que está gastando  los fondos millonarios conque desde hace ocho años viene endeudando este país.

 La decadencia de las sociedades como la nuestra, desde los tiempos de Morazán hasta nuestros días parecen estar declinando paulatinamente,  exponencialmente, parecen estar envejeciendo víctima de un fenómeno de  regresión sistemática de la de la voluntad de salir adelante, una aparente declinación patológica de la inteligencia, de la valentía y de la virilidad. La sintomatología de la vejez prematura  mediocratiza hasta la conciencia; más tarde, la decrepitud del cuerpo  se niega a servir todas nuestras intenciones y deseos, o cuando estos son medidos en prevención de un fracaso.  Lo mismo pasa con algunas  sociedades como la nuestra, y cuando esto comienza a ocurrir, podemos afirmar que sin lugar a dudas ha comenzado a perfilarse la vejez.

Ante el sombrío escenario de un pueblo que se rinde ante su propia impotencia,…que la tolera,…que la padece y la acepta como parte de un destino inamovible, atado resignadamente ante lo que le parece imposible, es muy triste pensar y aceptar   que la pasividad de un pueblo decrépito solo anticipa la muerte.

Santa Rosa Copan 20 de Septiembre 2017

5 comentarios sobre “La decrepitud

  • el septiembre 21, 2017 a las 6:25 am
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    Creo que estas aberraciones no terminan aqui seguiran disfrutando y jodiendo a una sociedad donde me sumo a estar de acuerdo a que nos hagan leña , aqui se cumple un versiculo de la biblia; pagaremos justos por pecadores, yo diria pagaremos justos por los cobardes que me acompañan a compartir estas ONDURAS. No HONDURAS.
    Hay otro versiculo que dice : el pueblo sufrira por su ignorancia.

    Hoy digo ¿ cuando se terminara esta ignorancia ? Creo que hay que despertarlos a bergazos.
    Buen dia DOCTOR.

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  • el septiembre 20, 2017 a las 6:11 pm
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    Yo no creo que yo me he cansado, que me siento impotente o que tolero lo que está sucediendo en relación a la ilegal reelección. ¿Cuando es que yo puede demostrar mi verdadero poder? Al momento de ejercer el sufragio. Los diputados – cuya irresponsabilidad está por ser deducida, demostraron su inoperancia al momento de tolerarla en el Congreso y no haber ejercido su poder oportunamente pues pudieron hacerlo cuando los nacionalistas proponían una ley y todos sin atender las circunstancias puntualmente la aprobaban. A estos yo les voy a castigar al momento de escoger los 20 diputados de mi departamento de Cortés. En mi lista de diputados escogidos para ser premiados con mi voto, no estará ningún nacionalista ni ninguno de los que han favorecido de una u otra manera la corrupción y la reelección. Y creo que será un poco fácil pues habrán por lo menos 100 diputados entre los que podré escoger. Y mi castigo lo pueden propinar muchos hondureños pensantes y que quieren un cambio para nuestro país.

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  • Maria Diaz
    el septiembre 20, 2017 a las 5:40 pm
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    No hay libertad de expresión, tantos periodistas que no se sabe qué pasó, tantos dirigentes y miembros de libre que perdieron sus vidas por un sueño, son muy ilusos los que creen en el cambio, solo cuando Honduras reacione como Guatemala habrá cambio, son muy pocos los que no tienen miedo , por qué en esta democracia que debería ser, no se ha dado la seguridad y protección a sus habitantes.si algo debería hacer este presidente o cualquier otro es proteger la vida de los ciudadanos, Eso es lo que caracteriza el cambio, todo presidente debe tener esa responsabilidad sobre todas las cosas.

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