La paranoia como política de Estado

 Por: Arturo Rendón Pineda

Luego de la segunda guerra mundial Alemania quedó dividida, del lado occidental se formó la República Federal Alemana y del lado oriental se formó la República Democrática donde el gobierno comunista influenciado por Rusia una vez establecido dicho gobierno se formó la policía política secreta de ese estado llamada Stazi. Resulta ser, que como en todo tipo de gobierno despótico todos son sospechosos, se llevó la paranoia a niveles casi ridículos.

La Stazi sería el equivalente a la NSA en Estados Unidos con un tinte más represivo.  Algo similar parece que está queriendo imitar aquí donde la seguridad es prerrogativa de los que gobiernan que caminan  escoltados lo mismo que familiares y personas a su servicio.

Por varias formas se supo que de aproximadamente unos 40 millones de personas que vivían en la República Democrática Alemana, poco más de 30 millones tenían un expediente abierto en dicha policía, esto es algo así como un 75% de los habitantes del país donde todos eran considerados conspiradores para la Stazi, habían expedientes con datos inverosímiles tales como la hora a la que el zapatero del pueblo se acostaba, y una abuelita sacaba a pasear su perro y cosas por el estilo. 

Tanta vigilancia por parte del estado—al igual que lo que se pretende aquí,—solo sirvió para asustar a la gente, ausentar a los inversionistas, y hacer grandes negocios con armas de todo tipo,–exclusivo privilegio para las FF.AA,–con chalecos blindados, cámaras de circuito cerrado,  vehículos blindados, equipamiento de guerra etc.. Un día el muro cayó y con él, todo el sistema dictatorial como ocurre siempre y Honduras no será la excepción.

Para el caso el pasado domingo en Santa Rosa de Copan la afluencia de vehículos militares desde la tarde del sábado y a partir de las 4 de la mañana despertaron a todo el vecindario del El Calvario con voces de mando desplegando sendos “anillos de seguridad” para proteger a Juan Orlando candidato a la reelección  que llegaría a presidir un evento político disfrazado de calistenia deportiva  a partir de las 9 de la mañana.

Mientras tuvo lugar el espectáculo en la pista el Copan Galel con gente traída en buses de varios lugares que abarrotaron las calles aledañas,  toda el área  estaba protegida por  anillos de seguridad, en tanto que durante cuatro horas continuas (de 6 a  10 de la mañana) una avioneta, helicóptero y “un drone”–para posible vigilancia aérea–surcaban los perímetros de  la ciudad para proteger al Presidente-Candidato a la reelección. 

Hubo que soportar cuatro horas continuas de ronronear de motores para prevenir “un posible” ataque aéreo” que pudiera poner en peligro la vida del mandatario, pues dadas las maniobras preventivas muy poco usuales, daba la impresión de que existe en el gobierno una marcada tendencia “conspiranoide”.

Tal y como se está llevando a cabo el servicio de  inteligencia hondureño, el proyecto cuenta con  varias instalaciones gubernamentales  en las principales ciudades del país.  Cualquier comportamiento extraordinario es susceptible de ser una amenaza y si no existe, lo inventan. “Dentro de la paranoia gubernamental  los afines al gobierno pueden espiarte de mil maneras. En los hospitales hondureños crearon las “brigadas verdes” de activistas del nacionalismo que son copia fiel de lo que ocurrió en tiempos de la Stazi en Alemania. Todo el mundo es sospechoso y la seguridad es más importante que el respeto a las leyes, a la Constitución, a la soberanía y a los derechos humanos.

El lema de los cuerpos de inteligencia  no será más ni menos que lo que fue en Alemania conocida como “Schild und Schwert der Partei” (Escudo y Espada del Partido Unificado de Alemania (SED), donde parece ser una copia al carbón practicada por el gobierno  que lo ha adoptado como “Escudo y espada del partido Nacional” al igual que la Stazi alemana.

 Al formar cuerpos de vigilancia al igual que la policía secreta de la Alemania Oriental, no es otra cosa más que un servicio de investigación y seguridad estatal de la República al servicio exclusivo del gobernante, integrado por los cuerpos más eficaces y represivos de inteligencia y de policía secreta al fracasar el proyecto de la “Policía Militar” que quedo desplazada al no haber conseguido  los votos necesarios del Congreso Nacional.   

Estos grupos  militares y civiles entre los que se cuentan desde los Batallones de la Muerte hasta  los inocentes  call centers.  Se han creado  Grupos de diferentes nombres y denominaciones,  no solo para reprimir y matar hondureños sino que estos últimos   para dividir o desacreditar a los adversarios por medios de prensa y de las redes sociales. A  los reclutados en la milicia y a los informantes civiles además de generosos  sueldos, se les otorgan incentivos  sociales  y privilegios a sus familiares y amigos obligados a cooperar.

Los cuerpos de información oscilan entre los que ya están de alguna  manera   involucrados en el estado de seguridad (como la sección de inteligencia de la policía y de las fuerzas armadas)  para perseguir indiscriminadamente a los adversarios políticos y  a los movimientos disidentes. Una de las principales tareas encomendadas a la que podríamos llamar como la Stazi hondureña,  es la de espiar a la población, principalmente a través de una vasta red de informantes (orejas) reviviendo en esa forma la dictadura de los tiempos de Carias Andino. Solo así se puede explicar  la   insistente tendencia  inconstitucional  en la reelección presidencial y en ganar las próximas elecciones….A COMO HAYA LUGAR.

Santa Rosa Copan 7 de Agosto 2017

 

 

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