El reclamo de los ambientalistas no se escucha

Por: Dolores Valenzuela

redaccion@criterio.hn

Dolores Valenzuela
Periodista ambientalista

Tegucigalpa.-Mientras en Costa Rica, en el año 2010, por unanimidad de votos en el Congreso Nacional eliminaron la minería metálica, El Salvador, hace un par de meses tomaron la misma decisión y en Guatemala las autoridades están cancelando licencias ambientales y permisos de explotación a las empresas mineras por los daños irreversibles al ambiente, en Honduras se arrecia el apoyo a estas industrias extractoras de minerales.

ambientalistas

Los días 25, 26 y 27 de los corrientes se realizó el III Congreso de Minería Metálica auspiciada por Mi Ambiente, Instituto Hondureño de Geología y Minas (INHGEOMIN) y la Universidad Politécnica de Ingeniería (UPI) con el fin de mostrarles a empresarios de varios países “las bondades que trae la explotación minera”, y que de acuerdo a los funcionarios, abunda en Honduras.

Noticia Relacionada: Hondureños siguen su lucha por la defensa del medioambiente

Los asistentes a éste cónclave se reunieron en un hotel de lujo de la capital, disfrutando de aire acondicionado, ricos bocadillos y almuerzo, así como variadas bebidas y en las afueras de este local, centenares de pobladores provenientes de la mayoría de departamentos de la nación, gritaban su descontento a lo que califican  “la entrega del territorio nacional y sus recursos naturales”.

ambientalistas

“No a la minería, sí a la vida”, “la patria no se vende, se cuida y se defiende”, “ toda mina contamina”, “sin oro se vive, sin agua se muere”, eran algunas de las consignas que coreaban lencas, afro descendientes, ladinos,  frailes y monjas de la Iglesia Católica, así como compañeros de El Salvador que llegaron a apoyar la causa.

Los ambientalistas sólo veían pasar carros de lujo en el que iban funcionarios del actual gobierno y los mineros nacionales y extranjeros. Durante la jornada, también desfilaron grupos de estudiantes de diversos colegios de la ciudad a quienes les hablaron de “desarrollo y mejor vida a través de arrancar todas las capas de la tierra, talar los bosques, contaminar el agua, acabar con la fauna y enfermar a los vecinos que viven alrededor de la mina como ocurrió en San Ignacio con la mina Entre Mares”. Claro que eso no les dijeron. Me imagino les contaron que no hay daño, que las técnicas modernas son avanzadas, que por aquí, que por allá, yéndose los cipotes, lo más seguro, convencidos de lo maravilloso de la minería a cielo abierto.

ambienstalistas

Las comunidades continúan en su lucha. Ya vieron lo perjudicial que es para sus pueblos esta industria y no la desean. Pero sus impulsores siguen neceando, utilizando cualquier medida de presión y represión para instalarlas. No importa que no les agrade a los habitantes. El gobierno es el poder y eso se hace, no valen cabildos abiertos, que luego no se respetan, no vale nada, la minería va, porque SI…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *