HONDURAS: perdón político, retórica y cinismo

 

Por: Galel Cárdenas  

Los partidos tradicionales desde el año 2009, asumieron el cinismo como careta permanente y método delincuencial, acompañado por argumentaciones retóricas sofistas haladas  de los cabellos para lograr un espacio político en la estupefacta ciudadanía honrada y crédula.

 La hondureñidad fue y sigue siendo engañada con vileza por un grupo de individuos que cambiaron sus ropajes de gente honrada por harapos de una delincuencia voraz.

Los diputados transvestidos en seres perversos dejaron sus ropajes de la soberanía popular para convertirse en vulgares traficantes narco estatales legisladores. 

El grupo de dirigentes fáctico, mediáticos, civiles, militares y eclesiásticos,  se transformó en una banda criminal que asaltó todo el estamento gubernamental sin importarles en absoluto el humanismo de la ciudadanía común, honrada y luchadora por valores de altísimo nivel ético y patriótico.

En el camino han venido dejando un reguero amontonado de pruebas irrefutables de sus delitos, en la medida en que fueron saqueando las arcas del Estado, retorciendo leyes, inventando normas de compraventa deleznable de los bienes públicos, asesinando obreros, campesinos, profesionales universitarios (periodistas y abogados), etc.

Y así construyeron fraudes de todas las formas, tamaños, sabores y colores, con el mayor cinismo posible, amparados en una dictadura descarada, convertida en  una guardia pretoriana corrupta, donde todos los miembros de su agrupación fueron protegidos fáctica y mediáticamente por la impunidad grosera, bastarda e insoportable.

Hemos vivido en una sociedad comandada por estafadores, asesinos, ladrones, pepenadores, tribunos asquerosos, jueces mercantilizados, legisladores apátridas, militares genocidas, funcionarios acaparadores de riquezas ajenas, narcotraficantes gubernamentales, etc.

Durante siete años esa guardia pretoriana dictatorial ha manipulado, mentido, deformado todo aquello que se conoce como Estado y gobierno,  con tan infernal propósito que han llenado sus bolsillos de oro manchado de sangre criminal para sostenerse a toda costa en el poder absoluto.

Ante tal descalabro moral a que nuestra sociedad ha sido sometida, ha surgido las Alianza Política Opositora con el fin de rescatar la patria vilipendiada, violada, saqueada, destruida, por las fuerzas tenebrosas de la maldad.

La Alianza Política Opositora  configurada por tres Partidos políticos,  movimientos patrióticos y personas honradas de todas las esferas republicanas, han decidido derrotar en elecciones generales la dictadura y su continuismo  desenfrenado, enfrentándose a la mancuerna bipartidista plagada de crímenes de lesa humanidad y lesa patria, y delitos comunes contemplados en las leyes penales.

Y como el cinismo es el rostro asumido como careta de combate político, el Partido Liberal, cómplice protagónico de la dictadura criminal que gobierna Honduras,  en su convención partidaria  reciente, lanzó una  deslizante frase hueca y mentirosa, llamada perdón político, mientras en el estrado principal de la oratoria falaz, los criminales ofrecían sus caras impertérritas de silencio y carcajada interior.

El perdón en aquellos labios debió haber sabido a ironía, burla y latigazo de desprecio por los mártires, los perseguidos, los encarcelados,  y en el último de los casos, por los hambrientos, los desempleados, los enfermos, los moribundos que en la inanición del abandono finalizan sus días en un olvido social deshumanizante.

No serán la retórica bullanguera ni el cinismo criminal y sus personajes de paja y lodo quienes  enlodarán las promesas de palabra y acción de la Alianza Política Opositora ante el pueblo hondureño, crédulo, esperanzador, y luchador  que habrá de derrotar al dictador y su claque corrupta.

Tales traidores no pueden formar parte del ejército de la moralidad política de un pueblo martirizado y despojado de sus derechos humanos en los siete años de la dictadura nacionalista y liberal.

 

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