Destitución de capitán del ejército deteriora relaciones entre EEUU y Honduras

Por: David Gagne (Tomado de InSight Crime)

Las fuerzas armadas de Honduras han destituido a un capitán del ejército que está siendo investigado por el gobierno de Estados Unidos por tráfico de drogas, una medida que podría aumentar las tensiones en las relaciones bilaterales entre la nación centroamericana y su aliado del norte.

El comunicado de prensa de las fuerzas armadas, con fecha del 21 de octubre, afirma que el capitán del ejército Santos Orlando Rodríguez Orellana ha sido “retirado del servicio activo de manera deshonrosa”. Esta decisión es la más reciente movida política relacionada con Rodríguez Orellana, quien inesperadamente se encuentra en el centro de un torbellino de dañinas acusaciones que han sacudido a Honduras en las últimas semanas.

El 7 de octubre, la Embajada de Estados Unidos en Honduras dijo que se encontraban bajo investigación siete personas sospechosas de narcotráfico y corrupción, entre las que se encuentran otro capitán del ejército y Wilter Blanco, el presunto cabecilla del Cartel del Atlántico. El gobierno de Estados Unidos había reabierto una acusación contra Blanco a principios de esta semana.

Luego, el 10 de octubre, la embajada anunció que Rodríguez Orellana había sido incluido en su lista de sospechosos.

Unos días más tarde, el capitán del ejército les dijo a los medios hondureños que había sido entrevistado el 9 de octubre por un agente de la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA por sus iniciales en inglés). Rodríguez Orellana supuestamente declaró que durante la reunión en la Embajada de Estados Unidos fue presionado para proporcionar información sobre Juan Antonio “Tony” Hernández, hermano del presidente de Honduras Juan Orlando Hernández. Aunque la embajada no mencionó a Tony Hernández en los comunicados de prensa del 7 y el 10 de octubre, un funcionario de la embajada le dijo a InSight Crime que él es considerado una “persona de interés”.

Análisis de InSight Crime

El ejército hondureño no ha dudado en tomar medidas contra Rodríguez Orellana desde que la Embajada de Estados Unidos anunció que él estaba siendo investigado. Las fuerzas armadas pusieron a Rodríguez Orellana en custodia, pero fue liberado el 17 de octubre porque no había ninguna acusación formal en su contra. Al día siguiente, el embajador de Estados Unidos en Honduras, James Nealon, dijo vía Twitter que la liberación de Rodríguez Orellana había sido “lamentable” (vea abajo). Y ahora el capitán del ejército ha sido destituido.

Estas rápidas decisiones dejan claro quién está llevando las riendas del poder en Honduras. Y eso quizá no les guste a los militares hondureños, que preferirían que Rodríguez Orellana fuera enjuiciado bajo su supervisión, en lugar de que su caso quede a discreción del gobierno de Estados Unidos.

Esta dinámica pone al presidente Hernández en una posición aún más delicada, dado que el gobierno de Estados Unidos y los militares hondureños son dos de sus aliados más cercanos. Por supuesto, el hecho de considerar a su hermano como una “persona de interés” en la investigación sobre narcotráfico le hace las cosas aún más difíciles.

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