Brasileños progresistas piden unidad latinoamericana para detener embestida imperialista

Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa.-El golpe de Estado suscitado en Brasil la semana pasada, en contra de la presidenta Dilma Rousseff,  ha despertado la conciencia de la facción progresista de este país que, desde ya, está pidiendo la unión de los pueblos latinoamericanos para enfrentar la embestida de Estados Unidos.

El clamor unionista fue planteado durante la Asamblea Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe (ATALC), celebrado este lunes en Tegucigalpa, con la participación de representantes de varios países, quienes permanecerán en la capital hondureña durante la presente semana.

“Hay una gran solidaridad internacional por la lucha ambiental, por los derechos humanos, se ha condenado el golpe de Estado en Brasil”, dijo el  anfitrión de la jornada, el director de la Asociación Madre Tierra Honduras, Juan Almendarez Bonilla.

Juan Almendarez Bonilla
Juan Almendarez Bonilla

El también exrector de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), detalló que los participantes se han solidarizado con los defensores de derechos humanos y ambientalistas de Honduras, por el reciente asesinato contra la lideresa lenca, Berta Cáceres.

También se solidarizaron con el pueblo de Brasil por el golpe de Estado perpetrado contra la presidenta, Dilma Rousseff.

Leticia Paranhos Menna de Oliveira, de Amigos Da Terra Brasil, manifestó a CRITERIO que actualmente América Latina “está sufriendo un levante de la derecha, vimos ahora en Brasil un golpe de Estado como pasó en Honduras en 2009 y como pasó en Paraguay”.

La ambientalista dijo que la única forma de detener los ataques de Estados Unidos y a la derecha latinoamericana, es unificando la resistencia porque “sólitos no podemos hacer nada”.

En cuanto a lo sucedido en su país, apuntó que la presidenta Rousseff fue suspendida de su cargo y será sometida a juicio político por la presión de los medios de comunicación, quienes lograron incidir para que la clase media se movilizara en las calles, invadiendo así, el espacio de lucha de los sectores progresistas.

 Apuntó que los medios de comunicación vendieron la idea que la corrupción en Brasil es exclusiva del Partido de los Trabajadores (PT).

“Fue un golpe muy bien tramado, fue un golpe político, mediático y jurídico”, dijo al tiempo que lamentó que su país esté actualmente en manos de Michel Temer, quien a tan solo 12 horas de haber asumido de manera interina la Presidencia, comenzó a desaparecer a los ministerios de Derechos Humanos, de la Mujer, Cultura y otros.

Por su parte, Douglas de Oliveira Freitas, manifestó que lo sucedido en Brasil es una maniobra de los Estados Unidos, porque los políticos que están involucrados son agentes de esa nación del norte.

Refirió que de acuerdo a una publicación de WikiLeaks,  Michel Temer, fue informante de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos en 2006, ya que durante el mandato de Luiz Inacio Lula da Silva, develó información clasificada como sensible y solo para uso oficial.

A juicio de Freitas la embestida de los Estados Unidos en Brasil es la misma para toda América Latina, y es por apoderarse de los recursos naturales, particularmente para potenciar empresas hidroeléctricas y la explotación de minas.

“En Brasil es lo mismo que aquí en Honduras, en Brasil tenemos la amazonía, que es un patrimonio mundial de la humanidad, es el pulmón del mundo, tenemos el acuífero Guaraní, que es una de las reservas más grandes de agua dulce del mundo, tenemos el Pressão, que es una gran reserva de petróleo, mucha minería y mucha hidroeléctrica”, apuntó.

Leticia Paranhos Menna De Oliveira y Douglas De Oliveira Freitas.
Leticia Paranhos Menna De Oliveira y Douglas De Oliveira Freitas.

El también periodista cuestionó a la presidenta Rousseff porque pese haber encabezado un gobierno de izquierda negoció con la derecha, a través del Congreso, la aprobación de varias leyes en detrimento de los derechos de los trabajadores y los recursos naturales.

Entre otro de los desaciertos, Freitas apuntó que a pocos días de ser suspendida en el cargo, Rousseff negoció  la aprobación de una ley antiterrorismo que criminaliza la lucha de los sectores sociales.

Agregó que a raíz de los yerros de Dilma RoussefF, los movimientos sociales en  Brasil están fragmentados, por lo que ahora lo más recomendable es la unión no solo del pueblo brasileño sino que de toda América Latina, pero no a través de los partidos políticos sino que mediante una lucha transversal.

 

 

 

 

 

 

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