Sin temor no hay freno

Por: Mario E. Fumero

Nuestra sociedad se asemeja a un camión que va cuesta abajo, pero no tiene frenos. Todos sabemos que el freno es la herramienta más importante de un vehículo, el cual lo detiene frente a un peligro inminente, o puede ayudar a detenerse  cuando hay algún problema en el camino. Del freno depende no solo la vida del conductor, sino también de los transeúntes y demás vehículos.

Rastra

¿Qué quiero decir con la ilustración sobre los frenos del camión? Simplemente quiero ilustrar lo que ocurre en una sociedad sin temor, cuando la gente vive una vida desenfrenada y se ha perdido el respeto y el temor a las leyes. No cabe la menor duda, la sociedad hondureña está viviendo una etapa desenfrenada, lo cual nos has convertido en uno de los países más violento del mundo, en donde la impunidad es el factor desencadenante que ha destruido la seguridad, debido a la pérdida del temor.

¿Qué entendemos por temor?  Según el diccionario “El miedo o temor es una emoción caracterizada por una intensa sensación desagradable provocada por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta en todos los animales, lo que incluye al ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror. Además el miedo está relacionado con la ansiedad“. El  miedo se diferencia del temor porque nace de una situación no natural, aparece bajo presión. Existe un miedo lógico que nace a las consecuencias que acarrea  una acción o conducta contraria a las leyes establecida, sean normas u ordenanzas, y el temor fantasmal o pánico, que ya es un problema mental..

Sobre ese fundamento “El Temor” se establecen leyes para que la sociedad funcione correctamente, de manera que los que violenta la ley sepan que sufrirán consecuencias. Pero cuando la gente no obedece las leyes, y el sistema no corrige tales infracciones, se va creando un ambiente de impunidad en donde cada cual hace lo que le da la gana, y es ahí cuando la comunidad, sociedad o  estado entra a un proceso de deterioro que se puede denominar anarquismo e ingobernabilidad.

La Biblia habla de forma rotunda de que el principio de la sabiduría está en el temor a Dios, (Proverbio 1:7) o sea,  respetar las leyes y las normas de la convivencia para evitar consecuencias es un principio divino que emana de la sabiduría y el conocimiento.

Se necesita una mano firme que imponga orden en el caos, que haga cumplir las leyes del respeto a la vida y a la propiedad, que ejerza una autoridad impositiva en aquellos que quieren vivir de forma desordenada, violentando el derecho de los demás. Si un Estado no puede infundir respeto mediante el temor a la convivencia pacífica, se convertirá en un estado fallido y todos viviremos en caos e inseguridad, cosa que actualmente afecta a Honduras y el Salvador.

Pero ¿Cómo se enseña el temor? Con la disciplina y dentro del hogar. Enseñándole el temor a Dios y las consecuencias que trae la desobediencia, porque toda acción produce una reacción, y toda desobediencia, tarde o temprano nos pasa factura.

Cuando el hogar no funciona como enseña la Palabra de Dios. Cuando el hogar fracasa, entonces los frutos del mismo vivirán a expensa de sus caprichos, sin respeto y temor, y por ende, la sociedad se convertirá en un campo de batalla, en donde el capricho y la falta de principios nos llevarán a la ruina.

Y termino afirmando, sin familia solidad e integradas y con valores, tendremos u estado débil e inseguro, y sin temor, y por lo tanto, no habrá frenos para detener el mal.

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