Aprendiendo a perfeccionar el arte para vivir dignamente

Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa. Hace poco tiempo, el Gobierno de España, les concedió el permiso a cien artistas para trabajar en la calle, entre ellos, 50 músicos, 14 mimos y diez malabaristas y vendedores de artesanía. Han sido autorizados para trabajar en vía pública sin ser sancionados.

Vender arte en la calle, esta forma de ganarse la vida es muy popular en varias partes del mundo: en Nueva York, en un puesto sencillo, está el “arte baksy, spray art (arte de spray)”. Las obras están pintadas en blanco y negro, con figuras representativas, sencillas que les da un toque muy minimalista y tienen un costo moderado.

En Europa varios artistas hacen sus exposiciones, de pintura, dibujo y fotografía en plazas públicas; en Honduras no es la excepción. Cuando caminas por la Calle Peatonal capitalina, no se puede pasar por desapercibido la cantidad de artistas que venden su talento.

Rudy Taylor Meza es ágil con sus manos, corta con habilidad cada pieza, como si ya tuviera el cálculo de donde tienen que encajar. Algunas personas se quedan a observar. Los que van caminando rápido, siempre echan un vistazo, miran de lado, en dirección a las pequeñas obras echas de latas de refresco y bolsas de frituras o churros.

Una de las bancas es su lugar de trabajo: una pequeña tenaza, tijeras, pegamento y un estilete sus herramientas.

– ¿Ha tenido problemas con los de la alcaldía municipal por vender en este lugar?, –le pregunto.

– Siempre nos corren, nos pegan. A veces llegan de sorpresa y tengo que agarrar mis cosas, –me cuenta el artista.

“Mire ayer lo que me hicieron”, prosigue y muestra un raspón en su brazo derecho. Hace un gesto de indignación que, pese a esas circunstancias, no lo detienen para trabajar.

– ¿Usted mismo consigue los materiales?, –le vuelvo a interrogar.

– Le compro a los que reciclan. Me venden las latas a un lempira y el trabajo ya elaborado, por ejemplo, esta motocicleta cuesta ochenta lempiras y lo más caro que he vendido han sido a 300 Lempiras, –replica sin levantar la mirada.

Nada lo distrae, responde concreto y a la vez ensambla las partes para que quede perfecta la obra de ingeniería. Para este joven de 21 años, no hay excusa de quedarse en casa sin hacer nada, la situación del desempleo en Honduras impulsa a las personas a buscar otros medios de supervivencia.

El tema del aprovechamiento de los residuos sólidos es algo innovador y, a la vez, beneficioso. No sólo ayuda a conservar el medio ambiente, sino que también es el sustento de miles de familias. Se pueden utilizar cartón, botellas de plástico, metal, piezas de automóviles, vidrios, llantas, artefactos electrónicos, madera tela papel…en fin. ¡Claro!, todo es útil si se echa mano del ingenio y la creatividad. Tan sólo el hecho de trabajar no importa en lo que sea. A fin de cuentas, el trabajo te hace sentir una persona digna.

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