Setenta de cada 100 hondureños con sobrepeso y obesidad

Por: Redacción CRITERIO

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Tegucigalpa. Comer mucho no significa comer bien.- ¡Cuidado! Si usted es de las personas que se alimenta sin saber qué se lleva a la boca, ponga atención. Primero, debe saber que en la edad media la obesidad era símbolo de riqueza y salud. Desde el punto de vista social, las personas pasadas de carnes se las calificada de élite; tenían valoración positiva, prestigio y poder social. En 1363 ser gordo fue calificado de nefasto.

La obesidad es considerada, seguida del estés y diabetes, una epidemia global. La Organización Mundial de la Salud (OMS), asegura que mil millones de personas padecen sobrepeso y más de 300 millones son obesos. En el caso de Honduras, 30 de cada 100 padecen esa condición. Y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), advierte que la tasa aumentó al 70 por ciento.

La pobreza, la falta de políticas públicas de nutrición, el consumismo y la proliferación de comidas rápidas o chatarra, han sido factores para tener una población con problemas de peso. Francisco Soto (45) es mecánico; durante 25 años devoró hamburguesas, tortas, refrescos de botella y “toda la grasa que uno puede imaginar porque sabia riquísimo y, sin darme cuenta, aumenté”.

Admite que se malacostumbró a comer mal, que la tentación venció la razón y le provocó diabetes. Bajar de peso ha sido monumental: llegó a pesar 540 libras o 245 kilogramos y el doctor le advirtió que se sometiera a dieta o se arriesgaba a morir. Además del trastorno que altera la producción de glucosa, el obeso es proclive a padecer hipertensión arterial, colitis, cáncer de páncreas, de colon y en mujeres se han reportado cáncer de de mama.

Por su parte, el Hospital Escuela Universitario (HEU) revela que cada mes se detectan 80 nuevos y unos 800 mil hondureños padecen la enfermedad. Las cifras locales no se desconectan de la realidad global. Para 2035 se estima que los casos se incrementaran a 9,592 millones.

Mirna Díaz (47) comenta que el año pasado comenzó hacer ejercicios. Y es que la principal razón que la motivó fue el desempleo. “Me miré al espejo y estaba gorda, en el trabajo pasaba sentada y comiendo. Cuando uno se casa olvida quien es, porque se dedica a los hijos, al esposo y uno no se autocuida; cuando me despidieron me deprimí y no hallaba qué hacer, entonces decidí hacer ejercicios y ya llevo dos años y he visto los resultados, me siento saludable”, añade. Quiere que el esposo salga a correr, ya que padece sobrepeso, pero ha sido difícil convencerlo.

“Creo que es la mala alimentación, la comida chatarra es barata, no hay tiempo de cocinar algo sano. Trabajo y estudio y no me da tiempo de hacer ejercicios por eso aumenté”, explica Linda Zúniga, estudiante universitaria. Para Elvis Santos (28) su vida ha sido dura. Ser obeso le ha causado muchos problemas, entre ellas, la falta de amor propio o autoestima. Y cuenta que “una vez entré a un taxi colectivo, estaba sentada una muchacha bien bonita, me gustó y lo feo es que ella me miró con asco. Iba incómoda en todo el camino (…) cuando salimos, se limpió el sudor que dejé en su brazo y murmuró que rebajara”. “A veces –prosigue–, cuando la gente lo trata mal, más se hunde en el problema en vez de cambiar o mejorar”.

Malos hábitos alimenticios, empleos donde la persona esta todo el día frente a un escritorio sin hacer ningún tipo de actividad, falta de tiempo, baja autoestima, no tener voluntad de cambio y cubrir las necesidades de otras personas, dejando de preocuparse por uno mismo, esas son las causas del porqué muchos hondureños pierden el control de su peso.

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